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Lenine, Espacio Movistar, Barcelona (25-02-2008)

Osvaldo Lenine Macedo Pimentel,  más conocido como Lenine, nos demostró que se puede hacer buenísima música sin renunciar a las raíces, en este caso brasileñas. Osvaldo Lenine ha grabado durante toda su trayectoria con los más prestigiosos cantantes de su país, desde Daniela Mercury, Maria Bethania, Ney Matogrosso y así un largo etcétera.


Llegado directo de París, donde acababa de tocar en el prestigioso festival Sons d’hiver y medio año después de participar en el festival Grec de Barcelona, Lenine volvió a la ciudad condal para deleitarnos nuevamente con sus maravillosas canciones, llenas de sentimiento, de tradiciones brasileñas (de las cuales destaca el ritmo vibrante del maracatu, originario de Pernambuco, lugar del que procede) y de rock. Lenine se trajo hasta el Espacio Movistar las canciones de su último disco recopilatorio, puesto en el mercado tras grabar un completo MTV Umplugged, álbum donde colabora el bajista africano Richard Bona, un desconocido a nivel general pero un genio de los sonidos étnicos. Lenine, que tiene en su haber dos Grammys Latinos, brilla como músico, compositor, arreglista o productor, ya sea en discos suyos o en encargo, como bien saben Maria Rita o Chico Cesar, otros dos muy buenos exponentes de la música que se está haciendo en Brasil. Ante aproximadamente unas 1.000 personas (lleno absoluto), Lenine nos fué desgranando temas de todos sus trabajos, varios clásicos entre los que se encuentran: "Medo", "Jack Sou Brasilero", "Hoje eu quero sair só" y "Olhos negros". El Beck brasileño (como algunos le llaman, apelativo que por cierto le gusta, mostró un concepto creativo en el que aparecen influencias de Massive Attack, Nusrat Fateh Ali Khan o Jackson do Pandeiro, por nombrar sólo unos cuantos. Lenine no es un cantante al uso, es además una persona comprometida con la realidad de su país. Sus textos hablan sobre política, política del amor, confianza, política interracial… Terminó su actuación con la esperadísima "Paciencia", dejando a todo el público encantado de haber podido cantar, bailar, reir... en definitiva, de haber podido pasar una noche junto a Lenine, algo que se me antoja como impagable.

 

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