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!!!, La Riviera, Madrid (8-11-2010)

chkchiklivemadrid

Dentro de este lustroso mes de noviembre, la actuación el grupo de las tres exclamaciones era una cita más que esperada, aunque La Riviera no luciese tan concurrida como la semana pasada con Crystal Castles. Confirmada desde hace meses la presentación en directo de su nuevo disco Strange Weather, Isn’t It? (más funk y menos punk, pero igual de bailable) los asistentes lo teníamos claro: ¿Qué mejor para recibir el invierno que una buena sesión sudoroso-festiva de la mano de Nic Offer y los suyos?


Con la curiosa mezcla de krautrock y electrónica experimental de los madrileños Edredón entramos en calor. Poco después, los de Sacramento arrancaron con menos fuerza que de costumbre ¿Quizá por haber pasado de ocho a seis componentes? ¿Por mostrarse más serenos que en otras ocasiones? ¿Porque el público no había hecho los deberes? Ni idea, pero AM_FM y The Most Certain Sure, dos de los temas más certeros y contagiosos de su última entrega, pasaron algo desapercibidos sobre el escenario.

Pero amigos, ¡que no cunda el pánico! Con otra de las grandes del nuevo, Jamie, My Intentions Are Bass, Nic Offer, experto en generar desenfreno multitudinario con sus movimientos imposibles y sus quiebros de cadera, se animó y decidió darse un paseo entre la gente mientras cantaba. Carantoñas para las chicas, achuchones para los chicos. En un momento, esta monada y locura de frontman se había metido al público en el bolsillo.

El despiporre llegó con Myth Takes (2007) y Louden Up Now (2004), cuyos hits tienen la capacidad instantánea de desatar una auténtica apoteosis rítmica cuando son interpretados en directo. Con Nic de aquí para allá, bailando encima de las barras, la sinuosidad de los coros de Shannon Funchess, unos cálidos toques de trompeta y saxo, Must Be The Moon, All My Heroes Are Weirdos y Space Island, agitaron a todo el personal.

En poco más de una hora, Chk Chk Chk se despedían aclamados, como no, por un “oeoeoe” que pareció encantarles. Una buena sesión de baile, sin duda, pero con regusto extraño. Pese a ser instrumentalmente intachables y mantenerse como reyes consagrados de la excitación colectiva en sus conciertos, el grupo se mostró menos fogoso y resultó inevitable comprobar lo mucho que pierde este nuevo disco frente a los dos anteriores. Sea por la razón que sea.

Foto: archivo (Fib 2007)

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