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Klaus&Kinski, Neu! Club, Madrid (8-05-2010)

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Klaus&Kinski
vinieron a Madrid a presentar su nuevo álbum, Tierra Trágalos, al Neu! Club. Estaban alegres y risueños, se intuye que están contentos con todo lo que les está pasando. Y no es para menos: son uno de los grupos españoles clave actualmente y tienen una legión de seguidores que no se los quieren perder. Buen ejemplo fue el público que llenó casi entera la sala Galileo. Llamaba la atención que la media de edad eran los 30 largos y que hubo mucho "karaoke" con sus letras.


Empezaron el repertorio con canciones del nuevo. Ya estaba así cuando llegué abrió el concierto y, tras tocarla (y tenerle que pedir a su mesa, Antonio, los ajustes que necesitaban de voz e instrumentos) empezaron los speech de Marina (marca de la casa), que en principio no quería hablar mucho porque dice que siempre mete la pata, y puso por ejemplo, entre otras, la vez que intentó echar de un concierto suyo a una chica que quería que tocaran en su boda... Ya situados todos con los sonidos a punto enlazaron uno tras otro Brilla como una estrella, Eres un sinvergüenza, El Rey del Mambo y La Reina de Saba, Carne de Bakunin, Ley y moral, Desidilio, Mamá, no quiero ir al colegio... Pese a la buena acogida del nuevo disco, los hits del Tu hoguera está ardiendo fueron los que más movilizaron a la gente: El Cristo del Perdón, Nunca estás a la altura, Rocanrolear y la genial Flash-back al revés.

Viendo a estos chicos en acción te quedas anonadado con sus desarrollos e impresiona lo bien que tocan e interpretan los diferentes palos musicales a los que se acercan. Alejandro toca la guitarra con auténtico virtuosismo: tanto ejecuta perfectamente el sonido de guitarra típico del indie español noventero, que te toca unos punteos o un rollo country, o el Menguele y el Amor con esas guitarrillas y coros como de Los Panchos. De verdad que es magnífico. El bajo enriquece muy oportunamente cada una de las canciones, y las bases que mete el teclista envuelven cada canción con un halo especial. Esta vez aportaba otro sonido al directo la incorporación de Pilar, una violinista que se estrenaba ese día con ellos. Y qué decir de Marina: su voz es una de las más dulces de nuestro panorama (no estamos nada mal de voces femeninas indies en nuestro país, todo hay que decirlo) y estuvo tan encantadora como siempre. Y tan loca: a mitad de concierto se puso a cantar a capella la canción aquella noventera que todos bailamos hasta la saciedad en nuestra adolescencia, la mítica Give it up. Provocadora, sacó el tema nacional a la palestra: el fútbol: que si cómo podía ser que esta semana estuviesen igual que la anterior; que le quiten ya esta angustia, ironizaba, y se sepa quién gana... Mientras su compañero bajista preguntaba al público que cómo iba el Madrid y se lamentaba entre bromas del horario del concierto.

El show acabó con el bis en el que interpretaron la mencionada (y aclamada) Menguele y el Amor, nota a nota, acorde a acorde, técnicamente perfecta; y Crucifixión, la solución, con la que volvieron a poner en movimiento a la gente desde su primer sonido de batería (midi). Ya con toda la sala dando botes se pusieron a tocar Ritmo de la noche, y ahí sí que se desató la locura colectiva, con todo el mundo brincando. Creo que es difícil encontrar otro grupo tan ecléctico y con tal grado de calidad en todo lo que hace. Normal que Marina dijera que en Madrid siempre se les acoge bien visto el ambientazo que se respiró en el Neu! aquella noche. Esperemos poder disfrutar de ellos en muchos festivales este verano por toda la geografía de nuestro país, porque merece mucho la pena no perdérselos en vivo.

Fotos: Henar Ortega

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