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Jungle, Teatro Barceló, Madrid (6-11-2017)

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Aunque un frío lunes de noviembre podría echar para atrás a muchos para apuntarse a un concierto potencialmente bailongo como el de Jungle, sorprendentemente el patriótico Teatro Barceló se llenó de numerosos guiris y locales dispuestos a entrar en calor al ritmo de esta banda londinense. Su segunda vez en Madrid tras el Dcode del año pasado, primera vez en sala, había bastantes ganas de ver cómo se comportaban en este formato. Ya durante el día se los había visto paseando por el barrio de Malasaña e incluso comprando ropa de diseñadores españoles en la tienda Rughara.

Tras el concierto de los teloneros Gengahr, Jungle se hicieron de rogar un poquito, esperando a que la sala se llenara del todo y un público muy entregado desde el principio les aclamara entusiasmado cuando hicieron aparición en escena. Arrancaron con uno de los nuevos temas que incluyeron en el setlist, House in L.A. en la que fueron poniendo en marcha esa máquina bien engrasada que es la banda. Después vinieron dos de su único álbum homónimo de 2014, Platoon y uno de los hits, The Heat, que ya acabó por entonar a la audiencia. La presencia de esta numerosa banda sobre el escenario está muy estudiada, con un fondo que juega con un panel de luces y un rótulo luminoso con el nombre del grupo que va cambiando de color e intensidad, muy instagrameable sin duda. Las voces de los cuatro cantantes, Tom McFarland y Josh Lloyd-Watson, miembros fundadores, y otros dos coristas, afinan los falsetos a la perfección, mientras se contonean al ritmo. Todo en el escenario está estudiado para que salga sin mácula, casi de una forma excesiva.

A lo largo del concierto incluyeron cuatro temas nuevos que quizá parecían tener algo menos de gancho, aunque a veces ya sabemos que las primeras impresiones entre canciones conocidas no son las mejores. Las fueron intercalando con los temas de su único disco, para acabar con los temazos por excelencia de la banda: Busy Ernin’ y Time como único bis.

Fue un concierto que sonó muy bien, que levantó al público y lo hizo bailar y hacer millones de stories para sus redes sociales, pero al que quizá le faltó un poco de chispa y de improvisación. Sea como fuere, esperamos ansiosos el próximo disco de los ingleses y no nos arrepentimos en absoluto de habernos aventurado a la calle para ir a verlos al Barceló en una de las primeras noches heladoras del otoño.

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