Publicidad

Josh Rouse, Music Hall, Barcelona (8-3-2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

joshbcnlive

Josh Rouse está de vuelta. El concierto del pasado viernes en la Sala Music Hall, presentación en Barcelona de su nuevo disco, The Happiness Waltz, demostró que el cantautor de Nebraska ha recuperado su extraordinario talento para dibujar la perfecta melodía de pop atemporal, aparcando sus últimas aventuras en busca de "sonoridades mediterráneas y tropicales". Esperemos que de forma indefinida.


Y es que, como demostró el arranque de su actuación, con cuatro temas consecutivos de The Happiness Waltz, Rouse ha vuelto a las esencias. Canciones como A Lot Like Magic, It's Good To Have You, la jovial This Movie's Way Too Long convencieron en directo, pese a que la voz de Rouse aún tenía que asentarse, encajando como un guante además, en el cancionero del norteamericano. Mención aparte merece la enorme Julie (Come Out of the Rain), anunciada por el artista como "el single", y que con su colosal estribillo fue el primer gran momento del show. Habría muchos más. Y es que Rouse ya había anunciado, en su algo titubeante castellano, que la noche iba a contar con numerosos "rescates" de las diferentes etapas de su carrera. Tres de ellos llegarían a continuación. La deliciosa It's the Nightime, del indispensable Nashville, seguida de I Will Live On Islands, de lo poco salvable que tiene El Turista, y rematada por Flight Attendant, de su otro clásico moderno, 1972. Para entonces, tanto su voz como su presencia en el escenario, bien acoplado con sus solventes músicos, aseguraba una gran velada. La juguetona Simple Pleasure abrió un tramo de nuevas canciones, con The Happiness Waltz y Our Love mostrando el lado más íntimo y doméstico (el álbum es una especie de oda a su encontrada y consolidada felicidad y tranquilidad familiar) de Rouse, con el contrapunto más animado de Hollywood Bass Player, rescate de Country House, City Mouse, intercalada entre ambas. Y como había sucedido anteriormente, le tocaba el turno a repasar varios clásicos de su carrera. Primero con Sad Eyes, que comenzaba con Rouse en solitario, versión cantautor, para acabar de forma épica con toda la banda. Después vendría la magnífica Love Vibration, puro pop embebido de soul setentero ante el que es imposible no dejarse llevar. Y buceando aún más en su discografía, se cerraría este tramo con la recuperación de Dressed Up Like Nebraska, de su homónimo primer disco. Tras la última canción que sonaría de su nuevo álbum, The Western Isles, Rouse y cía acometieron otros dos temas infalibles. La sedosa 1972, entre lo mejor de su carrera, y quizás su tema más popular (merced a un anuncio, claro), Quiet Town, único rescate de Subtítulo, tras el que el grupo abandonada el escenario. Por muy poco tiempo. Los bises se abrieron de forma muy particular con Sweetie. Bueno, de hecho lo hicieron en falso, ya que Rouse salió solo al escenario, y tras apenas minuto y medio, paraba la canción, entre risas, diciendo que se había olvidado de la letra, para solicitar inmediatamente el regreso de la banda. Preparado o no, consiguió ponerse al público en el bolsillo, antes de ofrecer la “traca” final. Y es que lo mejor aún estaba por llegar. Cuatro maravillas, dos de Nashville y dos de 1972, para cerrar el concierto. Primero Sunshine, otro temazo con corazón soul en que los coros adquieren un protagonismo vital. A continuación, doble lucimiento de las guitarras y esas melodías eternas que son My Love Has Gone y la inmensa Winter in the Hamptons (otra vez, esos coros no tienen precio). Y el espléndido broche final, Comeback, que ahora sí cerraba el concierto, con la sensación de haber recuperado a un viejo amigo a quien hace tiempo que no veías pero que siempre has apreciado. Bienvenido de nuevo, Josh Rouse.

Fotos: Raül Jiménez

 
To Top