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Johnny Marr, sala BUT, Madrid (21/11/2018)

Autor: | @adolf_ito

Johnny Marr, la otra mitad de The Smiths, tocaba en Madrid el pasado miércoles para presentar su tercer álbum en solitario, Call The Comet. Como comentó al público, era la primera vez que tocaba en la capital, y por el ambiente en la sala (un lleno hasta la bandera) estaba claro que había mucha expectación.

Los discos de Marr suenan muy bien y se nota que sabe trabajar en el estudio. Algunas de sus composiciones recuerdan inevitablemente a las de la etapa de The Smiths (en el último disco, Rise o Hi Hello), pero le falta algo. Son discos que se olvidan con facilidad tras varias escuchas. Y lo mismo pasó en el concierto.

Sin modificar prácticamente el setlist que viene tocando en esta gira, hizo entrada en el escenario para empezar con The Tracers, a la que siguió el primer tema de The Smiths, Bigmouth Strikes Again, de la media docena que cayeron durante la noche. Todo sonaba muy bien. La banda la formaban tres chicos vestidos de negro (uno a la batería, otro al bajo –tenía un cartel en los pedales que decía “A Cornwall State Of Mind”–, y el otro a la guitarra y teclados) que cumplían a la perfección con su trabajo, aunque estaba todo demasiado medido y, en ocasiones, con una peligrosa cercanía hacia al AOR (la segunda batería electrónica y el teclado no ayudaban mucho). Lo mejor, con diferencia, fue la maestría a la guitarra de Marr, que hizo olvidar todo lo demás: su voz, obviamente, no es la de Morrissey (incluso desafinó un poco en un par de canciones) y, aunque es un tipo simpático, le falta carisma en el escenario.

Lo principal de la noche fueron las canciones del nuevo álbum (cayeron nueve) y, por supuesto, las de The Smiths. Por sus discos anteriores pasó de puntillas (Easy Money o Boys Get Straight) y utilizó un tema de Electronic, Getting Away With It, para convertir la sala en una discoteca a mitad de concierto (dijo al público que aquello era música disco de Manchester). Hizo un guiño a los asistentes diciéndoles que pidieran canciones, momento que aprovechó para arrancarse a capella con el Fly Like An Eagle de la Steve Miller Band (una pequeña broma) y terminó con How Soon Is Now.

Para los bises quedaron Rise y Bug (este segundo tema se lo dedicó a Trump –dijo que parecía que llevaba una tortilla en la cabeza– en la única referencia política de la noche) y There Is A Light That Never Goes Out y You Just Haven’t Earned It Yet Baby para un final casi perfecto. El público se fue de la sala muy contento, pero quizá añorando a esa banda maravillosa que nunca volverá.

Fotos: Adolfo Añino

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