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Joe Crepúsculo, Ochoymedio, Madrid (16-01-2009)


Mejor disco nacional 2008 en varias publicaciones importantes. Sus dos albumes fortuitos incluidos en muchos tops. Joe salía al escenario del Ochoymedio un poco resignado. Y es que, ¿qué podía a aportar su directo a sus dos discazos?


Pues seguramente nada, estaba claro. Pero había ganas de verlo en vivo, de corear, de berrear y de hacer un auténtico karaoke de esos temas que nos alegran la vida y que no paran de sonar en nuestros reproductores -cortesía del propio artista que nos deja descargarnos su música gratis desde su web www.crepus.com-. Nadie que se precie de la capital (y de fuera de ella) quiso perderse a este Tarántula. La sala estaba a reventar y había caras conocidas como Mauro Entrialgo, Nacho Vigalondo, los Vegas-Rosenvinge (intuimos que estaban allí también para ver a su amiga Lidia Damunt, que tocó previamente); o Félix, el sempiterno manager del Guincho... (no olvidar la conexión Guincho-Crepus con el remix que ha hecho el tropicalista del corte "Gabriela"). Como epicentro de todo esto ahí estaba el bueno de Joe con su teclado apoyado sobre cajas de cerveza. Tan trash como cabía esperar. Tan filósofo/freak/pecholobo como hemos visto en todas partes en internet. Ayudado por su amigo/corista/otra mitad de Joe Crepúsculo en el escenario, la cosa consistió más o menos intercalar un tema de "Supercrepus" con uno del "Escuela de Zebras". Cantó la de los faunos que te despeñan, la de la baraja de cuchillos y la de las medusas, y varias de esas sobre fiestas de pueblos y vaquillas que cogen a señores. Entre canción y canción hacía comentarios surrealistas y a veces ininteligibles, emitia sonidos parecidos a graznidos y se pegaba largos tragos de cerveza. El sonido no hacía honor al estribillo de su "Suena brillante", pero daba igual: todos en el público encantados de estar respirando el mismo aire que este creador de himnos inmediatos. El momento álgido llegó con "La canción de tu vida": la sala enfervorecida brincaba al son de su tecno estival en pleno enero. Todo muy pero que muy noventas y muy pero que muy lo-fi. El show terminó con su voz más carrasposa aún entonando la ya mítica máxima de San Agustín Ama y haz lo que quieras. Fue la cúspide a la velada que nos hizo pasar este autor único que nos ha dejado 2008, y que ha traido al panorama nacional el soplo de aire fresco que venía haciendo falta. CHAPEAU POR CREPUS.

 

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