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Jay Jay Johanson, Teatro Lara, Madrid (21-11-2013)

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Tras el “tropezón” que supuso su escarceo con el electro (tan de moda por aquel entonces) y que espantó a más de uno (debo incluirme, del imposible “new look” que decidió lucir mejor no hablamos), Jay-Jay Johanson volvió a su ser con “The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known”. Es decir, vuelta a los temas tristones y a los ritmos pausados.

Eso fue en el 2006, y desde entonces su carrera ha sido de lo más coherente.

Las obvias bases trip-hop de sus primeros trabajos han ido dando paso a un uso más sutil y variado de los elementos electrónicos.

Siempre oscilando entre un lado más experimental (en “Self-portraitde 2009 recuerda a ratos a Mark Hollis o David Sylvian) y otro más tradicional (en “Loking Glass-disco extra que acompañaba aSpellbound” de 2011-decidió “desnudar” canciones de toda su carrera regrabándolas en formato acústico).

Cockroach (su último disco, que presentó el pasado jueves en directo en Madrid) es un ejemplo de equilibrio entre estas dos facetas de un mismo discurso que no se enfrentan si no que se complementan.

Con treinta minutos de retraso respecto a la hora “oficial” de comienzo del concierto (algo que es ya costumbre), aparece en escena junto a un pianista-teclista que también se hará cargo de controlar las bases pregrabadas y samplers varios. Precisamente esas bases y sonidos pregrabados fue lo que hizo que, pese a ser solo dos músicos sobre el escenario, las canciones del sueco no perdieran esas atmosferas envolventes y ese aire cinematográfico que suele caracterizarlas (Jay-Jay siempre ha manifestado su gran interés por las bandas sonoras e incluso ha colaborado en algunas). Aunque si hay que buscar una seña de identidad inequívoca en la música de Jay-Jay Johanson esa es sin duda su voz, esa voz que manejó a la perfección para embelesar a una audiencia que ya venia predispuesta a sucumbir.

Comenzó con “Mr Fredrikson”, single de su último disco, y luego fue alternando otros temas de Cockroach con temas antiguos de sus ya casi 18 años de carrera musical.

Uno de los momentos álgidos del concierto fue cuando acompañado solo del piano Johanson interpretó “The Girl I Love Is Gone” de su primer disco “Whiskey”, recordando sobremanera al malogrado Chet Baker (una de sus influencias más obvias).

También homenajeó (seguramente sin pretenderlo) a otra figura fundamental dentro de su discurso de crooner contemporáneo: Frank Sinatra, cuando sonó “I’m Older Now “ (con comienzo a capela incluido), muy similar en forma y fondo a aquel “It Was A Very Good Year” de Mr Ol’ Blue Eyes.

Cayeron algunos de los temas imprescindibles (¿inevitables?): “So Tell The Girls That I Am Back In Town”, “Far Away”, “Believe In Us”, “Milan. Madrid. Chicago. Paris”.

Retirada entre aplausos y vuelta al escenario para un, muy breve, bis que sorprendió por la opción elegida para acabar el concierto: “Quel Dommage” (el propio Johanson comentó que hacía muchos años que no la tocaban en directo).

El publicó ovacionó a Jay-Jay (literalmente), que ya solo en el escenario y con una gran sonrisa, dio las gracias al público, dio la mano a algunas de las personas de las primeras filas y desapareció tras el telón.

Teniendo en cuenta la entusiasta reacción del público se hubiera agradecido algún tema más “de regalo”, pero tras hora y media de elegante melancolía las luces del Teatro Lara se encendieron marcando el final de la velada.

Estos próximos días, que se anuncia fríos en esta parte del mundo, me parecen la ocasión ideal para, en el confort del hogar, revisitar la discografía del sueco. Creo que tras la noche del pasado jueves no seré el único que haya tenido tal ocurrencia.

Mientras, decid a las chicas que he vuelto a la ciudad.

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