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James Hunter Six, The Secret Social Club, Madrid (23/03/2018)

Autor: | @adolf_ito

Cada vez que escucho a James Hunter me viene a la memoria Eddie Hinton, quizá el mejor cantante blanco de Soul y guitarrista en Muscle Shoals, cuna del sonido del que bebe Hunter (Hinton compuso temas como Breakfast In Bed –algunos recordarán a Dusty Springfield cantándolo; otros la pachanguera versión de UB40 con Chrissie Hynde– y dejó algunas grabaciones excelentes antes de su temprana muerte cuando estaba entrando en la cincuentena). De ponernos en situación la noche del viernes con ese sonido que íbamos a disfrutar en pocos minutos se encargó Mighty Caesar The 45 King DJ (César Andión), pinchando sus 45s en un The Secret Social Club que había agotado las entradas (el concierto lo organizaba Heart Of Gold).

El sexteto de James Hunter incluye una sección de viento (Damian Hand y Lee Badau), un batería cuyo perfil (y su sombrero) traen a la memoria a Leonard Cohen (Jonathan Lee), un contrabajista (Jason Wilson) y un joven teclista que sustituía al habitual Kingslow y que demostró estar al muy alto nivel de sus compañeros. Hunter no tiene nada que demostrar (colaboró con Van Morrison en el enorme A Night In San Francisco y teloneó a Aretha Franklin o a Tom Petty), pero siempre lo da todo sobre el escenario. Apoyado en sus muy buenas composiciones, la calidad de los músicos y su simpatía, hizo que el público disfrutara de lo lindo. Tocaron temas de su nuevo disco y de los anteriores (If That Don’t Tell You That I Love You, Chicken Switch –en el setlist figuraba como “Chicken Shit”–, Whatever It Takes –que da título a su último trabajo–, (Baby) Hold On, etc.), así como Don’t Do Me No Favours, de The Hard Way (2008), el trabajo de Hunter en solitario. Y todo bajo la atenta mirada de su mujer, que desde un lateral del escenario hacía fotos con su cámara analógica (Hunter le dedicó unas cuantas miradas y sonrisas).

El concierto resultó, quizá, un poco corto (en el setlist que tenían en el escenario aparecían cuatro temas más, enmarcados en un círculo, que no llegaron a interpretar), aunque fue intenso y sin tiempos muertos. Los músicos no se prodigaron en solos, pero, cuando lo hicieron, fue para demostrar un virtuosismo que había quedado claro desde los primeros minutos de la noche. Para los bises quedaron Free Your Mind, Something’s Calling y Believe Me Baby, con la que cerraron una noche de R&B y Soul para recordar. Algunos ya estamos esperando su próxima visita a Madrid.

Fotos: Adolfo Añino

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