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Howe Gelb + Steve Shelley, Nave de la Música del Matadero, Madrid (30-09-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

portada gelb

La gira de Howe Gelb aterrizaba en Madrid en un domingo tonto, tras un fin de semana lluvioso y algo extraño. Quizá por eso no fueron más de un centenar los que nos acercamos a la Nave de la Música del Matadero. Es la única explicación que se puede encontrar, ya que esta era una cita especial en la que el de Tucson venía nada más y nada menos que con Steve Shelley, uno de los mejores baterías del mundo que, desde hace treinta años, le da a las baquetas en Sonic Youth.


Hay conciertos en los que se da una conjunción de elementos y acaban siendo mágicos e irrepetibles. Este fue uno de ellos, por lo inédito de la propuesta –nadie sabía muy bien qué iban a hacer estos dos genios–, por los invitados que subieron al escenario y, sobre todo, por la cercanía y simpatía que desplegaron con el público. De hecho, se podría decir que fue un concierto con un buen grado de improvisación, en el que un dicharachero –y olvidadizo– Howe Gelb cambiaba de opinión cada dos por tres (siempre levantando una sonrisa a todos los que nos habíamos acercado al Matadero).

Un piano de cola de Steinway & Sons a la izquierda, una batería a la derecha y un par de guitarras en el centro del escenario, nos daban una idea de por dónde iban a ir los tiros en la más de hora y media que iba a durar el concierto. El guion era sencillo: solo había que adaptar las canciones de Gelb a los ritmos de Shelley a la batería. El neoyorquino tiene una forma muy peculiar de tocar; bueno, más bien podríamos decir que le mete unas buenas leches a su batería, pero en esta ocasión las escobillas fueron unas de las claras protagonistas de la noche (aunque no en todo momento).

Pasadas las nueve y cuarto, salía al escenario Howe Gelb para abrir el concierto con una bonita canción al piano. Hay que decir que entre sus discos con Giant Sand y sus varios proyectos en solitario, este hombre tiene un repertorio de lo más extenso, y le debe costar dios y ayuda hacer un setlist. Aquí se fue a lo fácil, y ganó por goleada "Tucson", el último trabajo de los ahora llamados Giant Giant Sand. Al segundo tema ya teníamos a Steve Shelley encima del escenario, y a Howe Gelb enganchado a la guitarra. Los dos estaban en pleno estado de gracia y lo bordaron con nuevos temas como Detained o Lost Love, y con algún que otro clásico de la banda de Arizona como Wild Dog Waltz. En muchas de las canciones hubo una buena dosis de distorsión y Mr. Gelb dio buena cuenta de los pedales de su guitarra.

El primer invitado de la noche fue Fernando Vacas, amigo personal de Howe Gelb, dueño del sello Eureka, y líder de los difuntos Flow. Con él tocaron Forever And Day (el primer single extraído de "Tucson"), y un tema de aquel "Alegrías" que editó el propio sello de Fernando Vacas. Tras este par de temas, llegó el que podríamos considerar el momento más bestia del concierto; tanto, que parecía que se habían cambiado las tornas, y en lugar de en un concierto de Howe Gelb, estábamos en uno de Sonic Youth. Y es que nos dejaron con la boca abierta con una Paradise Heart Abouts en la que Steve Shelley se desmelenó y aporreó la batería como nos tiene acostumbrados, y Gelb tocó la guitarra con más furia que nunca. Fueron casi diez minutos de pura intensidad rockera. De vuelta al piano, la cosa se relajó un poco con un par de canciones en las que pudimos apreciar un ligero toque de jazz (es lo que tienen las escobillas), y el buen hacer del líder de Giant Sand al piano.

El segundo invitado, en este caso invitada, fue nada más y nada menos que la guapísima Carice Van Houten. La cantante y actriz (a los seguidores de Juego de Tronos les sonará por su papel de Melisandre) acaba de publicar su primer trabajo, llamado "See You On The Ice", en el que Howe Gelb colabora escribiendo algún tema y cantando otro. Curiosamente, no interpretaron este último, y sí hicieron Recovery Mission (que aparece tanto en "Tucson" como en el disco de la Holandesa) y Plain Of Existence (también de "Tucson"). Ya con Vacas otra vez encima del escenario, siguieron con la preciosa Particle Of Light, el tema que canta Van Houten junto a Antony, y que la ha puesto en el mapa musical. Esta parte del concierto también fue la más simpática, ya que Howe Gelb no paró de gastar bromas a la chica, e incluso le hizo tocar el piano, a pesar de que ella dejó bien claro que no tenía ni idea.

Tras recordarnos que vivimos en el mejor país del mundo –"¿en qué otro país hay siesta y puedes cenar un domingo a medianoche?"– y dar las gracias a sus amigos españoles, se despidieron con una divertida versión de In Spite Of Ourselves, un tema del famoso cantautor de country John Prine. Lo dicho: un concierto mágico.

Fotos: Adolfo Añino

 

 

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