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Holograms, Siroco, Madrid (29-10-2013)

Autor: | @Forjanes_AS

Cuando uno se pone en la piel de un ciudadano medio de este nuestro bendito país y se le pregunta por Suecia, lo más probable es que responda Ikea, Ibrahimovic y las películas del destape de José Luis López Vázquez. Si insistimos por la vía de la música, dirá ABBA. O, con suerte, The Cardigans (¡Ay, Nina Persson!).

Lugares amables, bueno admito que con Ibra me he pasado, que no tienen nada que ver con Holograms. Esta banda sueca es todo lo contrario. Recién salidos de una adolescencia rebelde, de clase baja, fagocitadores del post punk de Joy Division, se han echado al monte con dos discos fabulosos, “Holograms” (2012) y “Forever” (2013). Con la urgencia de la sangre juvenil, son el equivalente sueco de sus vecinos daneses Iceage y la respuesta analógica al coñazo con pretensiones que es The Knife.

El pasado día 29 de octubre volvieron a Madrid de la mano de This is Underground, de nuevo a la Sala Siroco, sitio idóneo para su directo candente en la música y con cierta frialdad nórdica en la ejecución. Salvo su frontman, el cantante y bajista Andreas Lagerström. Sus miradas vacías acojonaban al más gallardo con un aspecto psicópaticamente glacial. Acompañado de Anton Strandberg a la batería y los hermanos Filip (sintetizador) y Anton (guitarra, voces) Spetze, son cuatro querubines rubios y de ojos azules que caminan por el lado oscuro. Y tras pimplarse generosamente una botella de J&B en lo que acabaron los teloneros Celica XX, se lanzaron a 45 minutos escasos pero bien aprovechados de su show con la Siroco cerca del lleno en martes noche, que tiene su mérito.

Aún se les ven pecadillos juveniles, como eso de pintarse (los hermanos Spetze, en concreto) cruces invertidas en la cara. Y por momentos es imposible entenderles una puñetera palabra, pero nada que no cure un par de años más en la carretera. Chasing my Mind, de su debut, fue quizás la pieza que mejor les sienta y el punto álgido de la noche. Su faceta más violentamente tenebrosa afloró con Memories of Sweat. En ABC City’ arrastraron al tímido público mientras Filip Spetze se subía al techo, literalmente, y proclamaban “It’s a late show! It’s a late show!”. De “Forever”, mostraron ese pelotazo que es Flesh&Bone, la revoltosa Meditations o Rush. Con un pie en la introversión asocial y otro en el odio punk, se ventilaron el concierto antes de largarse por patas mientras una bella fémina (¿sueca?) procedía a despachar su merchandising.

Aún no han llegado a los veinte y estos precoces Holograms viven un viaje continuo de fin de curso por escenarios de media Europa. Sudorosos y enfurruñados, pero que les quiten lo bailao. Y al ritmo que componen, los volveremos a ver por aquí en 2014. Fijo.

Foto: Alfredo Rodríguez.

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