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Helena Miquel, Costello Club, Madrid (10-05-2017)

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La batalla del underground.

Helena Miquel no es una recién llegada al mundo musical. Era la cantante del grupo Eléna, y una de los dos vocalistas (junto a Óscar D’Aniello) de Facto de la Fé y las Flores Azules, luego convertido en Delafé y las Flores Azules. Ahora se presenta en solitario y es una vuelta a empezar casi de cero. Su presentación en Madrid coincidía con el partido de vuelta de la Champions (Atlético de Madrid-Real Madrid) y una noche lluviosa, factor que no ayudó en absoluto. Pese al inicio tardío del concierto, 22:45 horas (aproximadamente una hora más tarde de lo habitual). Y unas treinta personas en la sala. Esto es una buena muestra de la dificultad de la condición del músico en este país. Una prueba más del batallar en el mundo artístico, tan denostado por aquí y uno de los puntales de nuestro país. Un sello de identidad tanto o más que el jamón ibérico y otras singularidades nacionales.

Desgranó los diez temas que componen ‘El sol en la sombra’ (La Cúpula Music / Great Canyon, 2017), empezando por “A todos” una canción muy crepuscular que sirve de obertura y que tiene un punto de comunión con uno mismo y con la sociedad, sigue la atmósfera en “Enhorabuena”, con un estribillo muy zen. Un álbum que contiene temas con nervio como “Despedidas”, una canción dedicada a su madre que estuvo enferma “Ahora que estamos bien” o el pop radiante de “Vaivén” o ese punto tan introspectivo de “Animal” que tiene parte de la fuerza visceral y que suena un tanto oscuro con esas guitarras libres, como también ocurre en “La verdad”, sobre el delicado mundo de las relaciones. Entronca con el sonido de Eléna pero en un planteamiento más personal, porque se nota el trabajo de Miquel (vocalista y bajista) que compone y escribe las diez canciones. Minimalismo entre guitarras, bajo, baterías sencillas y algunas atmósferas de teclados. Miquel venía acompañada de dos músicos muy solventes, Marc Marés (guitarras) y Lluís Cots (batería y teclados) que aportan profesionalidad, buen hacer.

Como bis, una excelente versión de ‘Quiromántico’ de Sr. Chinarro. Con Heléna sola al bajo y al voz. Calidad y minimalismo pop para una propuesta my personal, muy reflexiva, de pulsos vitales y crecimiento personal. Una propuesta que supone un primer paso muy firme, y que tiene muchos visos de que irá a más, seguro. Al menos siempre queda la esperanza de que el underground es un laboratorio de ideas, y que todo sirve para avanzar y tomar medida de la realidad, por muy desoladora que ésta sea. Mucho buen hacer y mucho amor puesto, para tan poco público. Una pena. Pop para tiempos de crisis.

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