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Grushenka, Cosmen Adelaida y Odio París, Sidecar, Barcelona (29-10-2011)

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fiestagenioodio

La fiesta que daba el sello El Genio Equivocado fue un verdadero termómetro de la nueva creación indie nacional. Se juntaban 3 de sus fichajes: los ya más que una promesa Odio París y los prometedores Cosmen Adelaida y Grushenka. La cita: la sala Sidecar de Barcelona. La fecha: un sábado complicado teniendo en cuenta que a menos de 1 kilómetro a la redonda se reunía la plana mayor del indie patrio de hoy, ayer y siempre en el homenaje a Pedro San Martín, el músico de La Buena Vida fallecido este 2011 en un trágico accidente (gran iniciativa ese evento, por cierto, estuve allí disfrutando de nuestros clásicos hasta que dio la hora de comienzo de la fiesta de la que hablo en este artículo. Enhorabuena a los organizadores por la propuesta y por lo bien gestionado que estuvo todo en un acontecimiento tan especial). Aún así en el Sidecar hubo ambientazo y oídos abiertos a esta ola de regeneración del indie. De hecho el lleno fue de unos tres cuartos de su capacidad, lo cual es un muy buen dato teniendo en cuenta lo a priori minoritario de la propuesta.


Introduzco el texto afirmando desde ya que es difícil decir nada malo de la actuación de esa noche de ninguno de los tres grupos. Seguramente influye el hecho de que son bandas que me gustan, pero sobre todo el nivel de calidad que demuestran, además de la emoción que me produce la sola idea de verlas en vivo. Objetivamente no hubo nada que se pueda catalogar como negativo durante sus actuaciones. Si acaso el sonido de la sala no le hizo justicia a las canciones de Grushenka, pero por lo demás sólo soy capaz de extraer valoraciones muy positivas de la noche.

Grushenka, los primeros en tocar

Empezamos con Grushenka: los jovencísimos barceloneses abrían una noche declaradamente guitarrera. Sus envolventes temas lo demuestran y la intensidad de sus empastes de cuerdas así se lo hacen sentir a nuestros oídos. Noise y shoegazer son el denominador común de las atmósferas que crea esta banda claramente surgida de las influencias que se suelen citar en cualquier grupo que haga un poco de ruido en este país, pero que en este caso están más vigentes que nunca: Los Planetas y, por tanto, The Jesus&Mary Chain, Sonic Youth o Ride. Nubarrones metálicos que te hacen sentirte como a principios de los 90 escuchando a Eliminator Jr. o al Inquilino Comunista, aunque con toques en voces y letras del Sensazione de Flow, el bizarro disco que el combo cordobés publicó en 2000; y con la pegada del debut de los también jovenzuelos The Pains of Being Pure at Heart.

Desenfundaron su sobresaliente (y pegadizo, implacable, ¡temazo!) single Mi estrategia vital al principio del concierto, y a partir de ahí sacaron a la palestra una coherente colección de temas en los que bajos potentes, guitarras furiosas y personalísimas voces son protagonistas. Destacaron especialmente sus interpretaciones de Punset ya me lo dijo y Piel de Naranja. Terminaron con La Magnitud de la Tragedia, a la que le encuentro un cierto punto Magnetic Fields mezclado con Triángulo de Amor Bizarro, y que, con sus potentes percusiones, puso broche de oro a su satisfactoria actuación.

Quizás como decía al principio, un no demasiado buen calibraje del sonido impidió que sus encantadoras melodías brillaran en la medida que se merecen, e hizo que sus guitarras se enmarañasen un pelín más de su punto justo, pero aún así quienes disfrutamos del rasgado masivo de cuerdas nos sentimos en el paraíso del ruidaco.

Madrileños a escena: Cosmen Adelaida

Cosmen Adelaida tocaban por primera vez en Barcelona, la verdad es que no se me ocurre mejor emplazamiento y compañeros de cartel para su debut Condal. La gruta garajera que es el Sidecar va mucho con el sonido (por momentos Manchester) de la banda y su puesta en escena. Oscuridad penetrante, melodías psicodélicas y desarrollos envolventes son santo y seña de su música, y en directo más si cabe. Tienen temas más opacos (El Día), auténticos dardos luminosos (A todo color), y temas con de todo un poco (No soy espiritual). Un trazado el de la sucesión de sus composiciones similar al de la Siete Picos, la mítica montaña rusa del parque de atracciones de Madrid que da nombre a su recién editado disco (El Genio Equivocado, 2011). Precisamente empezaron el concierto con su tema también titulado Siete Picos, que lo mismo te recuerda a los inicios metálicos de temas de  Interpol que a la oscuridad de The Cure, y que continúa por una senda de voces superpuestas y ritmos a medio tiempo. Siguieron con composiciones que huelen más a ochenteo gallego como De Tocata y de Fuga, con un potente ritmo de batería que lo inunda todo; o Alcobendas, que comienza con una instrumentación como de sintonía de teleserie americana para dar paso a fragmentos de psicodelía y que culmina con un acertado cambio final, ese que coincide con el momento en que bailan en su chulísimo videoclip, con un riff de guitarra que una vez que lo escuchas no te puedes quitar de la cabeza. Por cierto que durante su concierto no hicieron la coreografía pero más tarde, durante la pinchada de Rafa Pin&Pon dj y Nacho Ruiz sí, que yo les ví. Destellos de guitarras y pegadizas palmaditas en Si quieres, salgo; turbadoras melodías de teclado acompañando una voz que nos retrotrae a otra época musical de nuestro país en Viernes; y pop psicodélico siguiendo la estela de Los Flechazos en Ishmael. Llevaron a cabo un concierto bien resuelto, bien tocado y en el que sonaron a banda que sabe lo que hace, que quieras que no han hecho callo ya con sus actuaciones en directo en diferentes escenarios (destacando su paso por el FIB 2011) y que lo tienen todo para llenar en sitios mucho más grandes que el de la noche de la que estoy hablando.

Por lo demás, impepinable el subidón entre el público con la ya mencionada A todo color, cuyo remix de Betacam (dicho sea de paso) hace levantarse de la silla a bailar hasta a tu madre si se la pones en casa. Equis, la pegadiza canción con voz femenina, supuso las intervenciones de guitarra más destacables de todo el concierto; El final con Viajes y Equipajes, su píldora de melodía instrumental más planetera, muy en la onda de los dos primeros discos de los granadinos bajo mi punto de vista, fue enérgico. Cosmen Adelaida, el ilustre empresario del norte del que toman el nombre, ha llegado hasta la mismísima China con sus autobuses. Lo mismo cabe pensar de estos madrileños: su música es el pasaporte de entrada directa a la lista de reproducción de todo aquel que abra sus oídos a nuevas propuestas que revisan y superan referencias como las mencionadas. Estuvieron muy simpáticos capeando el temporal de unos guiris que bailaban la conga en primera fila como si no hubiese un mañana, e hicieron una buena presentación de su propuesta, que es algo así como meter en la batidora todos los elementos y referencias que he comentado y hacer algo totalmente fresco a partir de esos ingredientes. La plasmación en disco de este inclasificable resultado ha contado con Joaquín Pascual a los mandos de la masterización del primer lp de esta banda que está ya entre nosotros para quedarse.

Turno de los amados Odio París

Pese a que dieron las gracias a los presentes dejando caer que eran todo "amigos y novias", nada más lejos de la realidad: Odio París tienen un bien nutrido grupo de fans que no se los piensan perder en directo porque saben que son muy buenos. Y una vez más demostraron que así es. La formación barcelonesa jugaba en casa, y sus temas fueron coreados por muchísimas voces. Quienes ya les hemos visto varias veces en directo sabemos que no fallan, y que convierten los minutos de su concierto en un rítmico oleaje de guitarras intensas y atmósferas que todo lo cubren.

Empezaron con Nada más lejos y Don de Tracy, temas con los que se hacen herederos de la naturalidad y de las distorsiones de (otra vez presentes) Los Planetas. Siguieron con Ya no existes y su robótico ritmo central. La precisión de Joy Division y The Jesus&Mary Chain se hicieron presentes esa noche en temas como Cuando Nadie Pone un Disco o Enséñame.

Hacia el final versionaron Electricity de OMD, como vienen haciendo desde hace algún tiempo en sus directos, otorgándole una potencia de bajo y de órgano equiparable a la que transmiten TV on the Radio en sus temas más apisonadores. La celebrada Uno de Noviembre fue la penúltima canción en sonar, con la apoteosis a la que dan lugar sus melódicos cambios de intensidad. Terminaron con Ahora sabes, con la que se puso de manifiesto una vez más la importancia que cobran los teclados en esta banda, que elevan exponencialmente la belleza de sus canciones, cosa que se hace más patente todavía en directo que en disco. Como siempre digo con respecto a este tema de Odio París (uno de mis favoritos, además), le encuentro un toque Flow (de nuevo también, sí) que me encanta.

Fin de fiesta

Tras esta interesantísima sucesión de conciertos, Rafa Pin&Pon djs y Nacho Ruiz se marcaron una intensa sesión de temazos hasta el amanecer (o mejor dicho, hasta que el Sidecar cerraba puertas, una hora más tarde de lo normal aprovechando el cambio de hora otoñal), durante la que una abarrotada sala bailaba sin cesar desde Deerhunter hasta La Casa Azul pasando por Dënver o los primeros Bloc Party de 2005. Una noche muy intensa, entretenida y divertida que nos hizo a los presentes celebrar por todo lo alto la existencia del Genio Equivocado, el sello que desde 2010 trabaja para ofrecernos material de artistas como Joaquín Pascual en esta nueva etapa de su carrera musical, las Aias, Wiggum, Montevideo, Burrito Panza, The Birkins, y los que vimos aquella noche. Una discográfica que, dicho sea de paso, nos permite con su buen hacer disfrutar de propuestas musicales frescas y que escogen con verdadero mimo. Atentos a los movimientos del sello y a la próxima fiesta, sin duda.

Fotos: Rafa Piera

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