Publicidad

Glasvegas, Sala Arena, Madrid (02-12-13)

Autor:

Mientras los “pipas” desmontaban el equipo de Miss Cafeína (los encargados de ejercer de teloneros con su pseudo-indie rock para niñas bien con pretensiones de modernidad de centro comercial) por los altavoces se podía oír lo que parecía un cómico contando chistes de escoceses (el murmullo general y el endiablado acento escocés apenas me permitieron entender nada).

Intro instrumental con aires de ciencia ficción, luces azules proyectadas hacía el publico, humo, el nombre Glasvegas en la pantalla situada detrás del escenario, y los de Glasgow salen a escena.

Later…When The TV Turns To Static” y “Youngblood” (los dos primeros cortes de su último disco) fueron las canciones encargadas de abrir la actuación.El resto se fue repartiendo, de manera bastante equilibrada, entre sus tres discos publicados hasta el momento.

Glasvegas mantienen la misma formación desde el primer disco, excepto por la sueca Jonna Löfgren que sustituyó a la batería original y que se ha convertido en una de las señas de identidad de la banda (tocando de pie como ya lo hacía su predecesora, la historia de cómo se unió al grupo merecería capitulo aparte).

Liderados por su cantante y guitarrista James Allan (y con ese look a medio camino entre indies ochenteros y The Clash) Glasvegas en directo suenan contundentes e intensos con esos muros de guitarras tan deudores de bandas como The Jesus And Mary Chain, y esa forma tan personal de cantar de Allan que pasa del chorro de voz melodramático al casi recitado con una facilidad pasmosa.

Tras la experiencia de tener como productor al afamado Flood para Euphoric /// Heartbreak\\\” (que infló las canciones con arreglos electrónicos y una épica algo desmedida muy en la línea de sus trabajos con U2), Allan ha vuelto a ejercer de productor en el último disco (ya lo hizo en el primero), y se nota. Y esa vuelta a las raíces de su sonido (aunque con menos guiños 50’s) se deja notar también en directo, donde los temas del mencionado “Euphoric /// Heartbreak\\\” una vez despojados del “lastre” funcionan perfectamente como parte de un repertorio solido y coherente.

“If”, “It’s My Own Cheating Heart That Makes Me Cry “, “Euphoria, Take My Hand”, “The World Is Yours”…. hasta llegar a “Go Square Go” (con ese aire “ska”), que fue la elegida para cerrar, provocando el momento karaoke de la noche con toda la sala Arena de Madrid coreando (gritando) el estribillo.

Unos poco minutos después James Allan volvía solo al escenario con su guitarra para ofrecer una emocionante versión de “Flowers And Football Tops” (canción incluida en su primer disco, y basada en la historia real de un chico de 15 años que fue secuestrado, torturado, y asesinado por un grupo de pakistaníes en Glasgow). Ya con el resto del grupo en el escenario, y solo con teclados, interpretaron I’d Rather Be Dead (Than Be   With You)”. Es una canción muy alegre, bueno, tan alegre como las demás”, bromeaba Allan.

Tras unas palabras explicando lo extraño que le resultaba ver la reacción que el público tenía a veces con canciones de temática tan dramática, y lo que le había costado no reírse mientras algunos cantaban desafinados u otros abrazaban a su pareja mientras él cantaba sobre asesinatos o traumáticas rupturas sentimentales, llegó el turno para un tema que no podía faltar: “Daddy’s Gone” (“Geraldine” ya había sonado). “Lots Sometimes” fue el punto final a un concierto al que es difícil ponerle alguna pega.

Tras una gran ovación (no fue la primera de la noche) un agradecido James Allan daba muestras de afecto al público de las primeras filas mientras se retiraba del escenario.

Salgo hacia la calle con eso de “preferiría estar muerto que estar contigo” aún resonando en mi cabeza mientras pienso en quien no debería.

Afuera hace frío.

To Top