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Georgie Fame, Teatro Lara, Madrid (06-02-2014)

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Su hijo Tristan se dañó una mano en un accidente de coche y su hijo Jason tenía compromisos en Londres,  así que esa formación fue sustituida por  Jim Mullen a la guitarra y Ralph Salmins  (profesor de su hijo Jason) a la batería. “En este caso los sustitutos son mucho mejores que los sustituidos” bromeaba Georgie Fame al presentar a sus compañeros para esa noche al comienzo de su actuación en el teatro Lara de Madrid.Precisamente debido a ese cambio de formación de última hora, el propio Fame comentaba en la rueda de prensa del día anterior al concierto que probablemente el repertorio sería algo más jazz.
No fue así.

El concierto comenzó con una versión de un tema de Ray Charles, con mención especial a Eddie Cochran, que según Fame fue el que introdujo la música de Ray Charles en el reino Unido. Y eso marcó lo que sería la tónica del resto de la actuación. Añejos temas de blues (a veces  rozando un primigenio rock n’ roll) y explicaciones antes de cada canción sobre el origen de estos. Una amalgama de nombres (algunos muy conocidos, otros no tanto) y fechas que salían sin esfuerzo de la memoria de un hombre que es parte importante de la historia de lo que entendemos como música popular. “Esto está en los libros, pero es mejor que lo sepáis por mi”.
El señor Fame nos regaló a los allí presentes un buen número de anécdotas e historias de un tiempo ya lejano en que  los músicos se enseñaban los unos a los otros canciones que habían oído aquí y allá, o (como él mismo nos confesó) se robaban los discos para poder aprender “de oído” nuevas canciones con las que ampliar su repertorio. Tan interesante oírle hablar como tocar su órgano hammond (que dio algún que otro problema técnico).

Uno de los momento álgidos del concierto fue su versión del “Georgia On My Mind” que desembocó en un extenso “medley” para lucimiento sobre todo de Ralph Salmins en la batería. Fue también especialmente celebrada su conocida versión de “Yeh, Yeh“.

El trío se despidió del público entre aplausos y Georgie nos agradeció a la “buena gente” allí congregada nuestro tiempo y atención.  Al poco volvió a salir, ya sin sus compañeros, para interpretar el último tema de la noche: “Bonnie And Clyde”.”No voy a obligarles a tocar conmigo esta cancioncilla de mierda”, nos decía (una cancioncilla de mierda que fue nº1 en Gran Bretaña y nº7 en los Estados Unidos). Y se volvió a despedir del público de Madrid entre nuevos aplausos.

Georgie Fame a sus setenta años (como nos recordó él mismo varias veces a lo largo de la actuación) derrochó simpatía, talento, saber estar y energía (incluso se levantó de su asiento para marcarse un pequeño baile en uno de los temas). Toda una lección de un auténtico maestro.

Gracias por todo señor Fame.

Fotos: Adolfo Añino

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