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Fangoria, Fever, Bilbao (11-05-2013)

Autor: | @siguesiguepop

Sí pero no. Es verdad que con “CuatricromíaFangoria han dado un paso adelante en lo discográfico en el que se han despojado de un – llamémoslo – anquilosamiento que hasta cierto sentido los sepultó con “El extraño viaje” y “Absolutamente”, dos trabajos que no sacaron lo mejor del proyecto de Alaska y Nacho. Pero también es cierto que la puesta de largo de las nuevas canciones de este “Cuatricromía” se antojaba difícil, por un lado dado lo heterogéneo de este nuevo disco y por otro lado porque, a pesar de haber hecho dos discos irregulares, las dos últimas giras de Fangoria nos habían hecho disfrutar por el espectáculo que conseguían dar.

Despojados del camelismo y del look de autos de choque, aunque no tanto de esos números de variedades, ya que ahí sigue ese cuerpo de baile, Fangoria juegan a la sobriedad en su nueva puesta en escena con unos simples juegos de luces en amarillo, cyan y magenta (el negro lo pone el fondo) y unos biombos laterales que por un momento llegan a hacerse un tanto superficiales e incluso desagradables en uno de los números que se les da.

Y en esas nos plantamos en Bilbao, donde había cola desde bastante rato antes del concierto para conseguir un puesto en las primeras filas. Tardaron diez minutos pero enseguida salieron con esa intro que les proporciona “Los peligros”, sin duda la mejor canción de “Cuatricromía”. ¿Qué ocurre? ¿Es así de flojo porque es el principio y ya irán remontando? No, el problema es que han decidido despojar a las canciones de tantos artificios que la cosa no termina de convencer. Han optado por la desnudez (como los bailarines), pero la jugada no les ha salido del todo bien. Se aprecian muchas carencias en las voces, que por momentos se quedan muy solas sin terminar de llenar el escenario y también en que los temas estrella de su nuevo disco no terminan de explotar: así, vemos cómo las canciones más explosivas del disco como “Tormenta solar perfecta”, “Desfachatez” o “Rendez-vous espacial” se quedan a medio camino.

En el setlist incluyen quince de las diecisiete canciones de su último trabajo (incluyendo el bonus track de iTunes), pero también de sus anteriores trabajos como Fangoria, de entre las que destaca la recuperación de “Electricistas” y especialmente la nueva versión de “Me odio cuando miento”, sin duda una de sus mejores canciones. Además, también hay momento para el punto melancólico y se van hasta su pasado de Dinarama de la que dejan su mítica, aunque aquí también se quede sin alma, “Ni tú ni nadie” y recuperan “Perlas ensangrentadas”, a la que le aplican un filtro bakala que tampoco cala.

En resumen, Fangoria nos ofrecieron hora y tres cuartos de añoranza de un presente que podría haber resultado mejor y de un pasado al que no terminan de hacer la justicia que merece.

Fotos: siguesiguepop

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