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Fair Ohs, Siroco, Madrid (2-02-2012)

Autor: | @indienauta

fairohsconcierto Punk-garage-surfero-tropical-africanista. Así, del tirón, se podría definir la música de Fair Ohs, un trío londinense que nos visitó en Madrid el pasado 2 de febrero en la Sala Siroco y que está generándose una imagen de grupo de culto underground en la ciudad del Támesis. Rebobino. ¿Rollo africano? ¿Tropical? Aquí más de uno habrá dicho, "este tipo está escribiendo de Vampire Weekend, ¿no?". He ahí la gracia de Fair Ohs, un grupo nacido en 2008 de las cenizas de varias formaciones (inserte aquí el prefijo)-core. Son la otra cara de la moneda, la versión gamberra y pasada de rosca del grupo 'pijo' de Nueva York. De hecho, su primeras canciones, ahora reeditadas, eran claramente hardcore. Y retazos de ello, aunque pocos, hay en su álbum de debut, Everything is dancing (2011). Una título ajustado a su propuesta, en la que hay herencia lírica de los Talking Heads y que vinieron a enseñar por primera vez a la capital gracias a Club Social.
La vertiente bailonga y festiva es el sello de fábrica de estos tres freaks londinenses. Mientras el telonero, el venezolano Algodón Egipcio, creaba una especie de batiburrillo sonoro en el escenario y hacía autopromoción de su split con El Faro (interesante grupo este, por cierto), los Fair Ohs (Eddy Frankel -guitarra-, Matt Flag -bajo- y Joe Ryan -batería-) flirteaban con una mexicana en la barra y con una cerveza en cada mano. A las 23:00 horas les tocó su turno y desafiaron la ola siberiana que azotaba la capital travistiéndose de playeros con resaca: camiseta viejuna sin mangas, bermudas desguazadas y descalzos. Menos Flag, calzado y con una camiseta psicodélicamente horrible de los Grateful Dead que recibió el primer dardo viperino de su colega Frankel: "You can say it, it's a 'mierda' (en castellano)". Ya enchufados, y con una declaración de intenciones por parte de su frontman ("Estoy muy borracho"), empezaron con Baldessari, el corte que abre el álbum y el más 'vampireweekeniano'. Armado en un rifff muy africano y un bajo musculoso, inyectó revoluciones en el público, que empezó a despojarse de prendas y del frío exterior. Con Colours, aún más pegadiza (y uno de los mejores cortes del álbum), engancharonYah, con una trabajada percusión, y el grupo, literalmente desatado. Para ese momento, el líder de Fair Ohs, también tenía la mordacidad fuera de control, como si estuviese en el Saturday Night Live pero en jueves. Chistes en castellanocockney ("Vamos a tocar La Bamba, somos Los Lobos"), comentarios hirientes sobre la americana de un espectador y sobre sí mismo ("Esta noche ya no espero comerme una rosca"). Con Almost Island, y su letra cargada de referencias al mar, el sol,  la playa y el veraneo, la sensación de querer teletransportarse a una paradisíaca costa de Gambia o Madagascar ya fue completa. Y con Everything is dancing (despojada del sitar de la versión de estudio), echaron el resto ante un público excesivamente frío. Daba la sensación de que la fiesta estaba en el escenario, no abajo. Y eso aunque los dedos de Eddy Frekel, que es de raza blanca pero nació en África y bebe de la música Kamba de Kenia, volaban marcando riffs 'negroides' altamente adictivos. También, en justicia, tuvieron su momento más Wavves y hardcore, y el show flaqueó. Se volvieron más convencionales supercacelerándose con Katasraj, mientras que Marie fue la canción con menos chicha además de ser la más larga. Una vez acabado el repertorio, dieron el punto final repitiendo Baldessari. Frankel no dio opción a pedir un bis: "¡Callaos la p*** boca, si queréis hablar formad una banda y subid al escenario!". Tropical, africano y veraniego, pero punk al fin y al cabo...
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