Publicidad

Enofestival 2014, Círculo de Bellas Artes, Madrid (26-04-2014)

Autor: | @Forjanes_AS

Vino, música independiente y el Círculo de Bellas Artes. La tercera edición del Enofestival madrileño dedicado acercar la afición al alza por la cultura del vino a un público que, reconozcámoslo, en general utiliza los tintos para el refrescante kalimotxo (los más) y los blancos para cocinar algo (los menos).

El caso es que este Enofestival puede enorgullecerse de ser un un festival fino. Sin agobios, salvo algunos problemillas en ciertas catas que fueron resueltos por la organización con mucho tino y mano izquierda, la posibilidad de echarse al coleto caldos tintos, rosados, blancos, frizzantes, cavas, hasta brandy… con música también para buenos paladares. Un plan dandi que atrajo al moderneo, también a algunos aficionados veteranos y hasta un rostro conocido del ramo gastronómico, el cocinero Sergi Arola, chupaza de cuero en ristre y metido a cantante con The Winemakers, banda reunida para la ocasión con veteranos de la escena madrileña.

En lo musical, arrancamos con Manu Ferrón (en la foto). El granadino, acompañado por algunos miembros de Lori Meyers y Pájaro Jack, se encargó de mostrar su EP ‘Misericordia‘. El co creador de Grupo de Expertos SolyNieve le ha cogido el gustillo a ponerse en solitario frente al respetable. Aunque la peculiaridad del salón de la cuarta planta del Círculo de Bellas Artes (de planta circular, con columnas y de mármol) era bella en lo estético, en lo práctico se lo hizo pasar mal para ajustar el sonido. No sólo a él, también la mayoría de artistas tuvieron que ir mandando constantemente correcciones a la mesa. Por momentos había instrumentos que no se oían. Asumido eso y tener que actuar a las 15:45 horas, Ferrón echó el resto. Guiños inevitables a Battiato, a un mito balompédico como Enzo Francescoli (otro estuvo también ‘presente’, Iniesta, con sus bodegas), y dos temas sobresalientes, ‘Secreto a voces’ y ‘A trabajar’. En esa línea preciosista, no desentonó que cogiese el testigo Fabián y la Banda del Norte. También pop con arreglos sencillos, sin manierismos. El leonés estuvo especialmente inspirado en una de sus composiciones primerizas, ‘Páginas tuyas’. 

Los últimos serán los primeros, y El Último Vecino emergió como el triunfador del festival. Se notó que el público tenía (teníamos) ganas de ver el proyecto de Gerard Alegre. Y éste, ochentero hasta la coronilla, no defraudó. Entre bailecitos nerd y poses a lo Ian Curtis tras haber pasado por un after, desgranó su álbum homónimo. Lo de este hombre es curioso. Fagocita multitud de referencias de la generación Naranjito (Tino Casal, Mecano, New Order, OMD...) con cierto gusto y en directo, ya con banda de acompañamiento, logra pasar el corte. En ‘Riscas‘ retumban los The Cure de ‘The Top’, en ‘Antes siempre esperabas‘ he llegado a leer referencias a El Último de la Fila. Debo estar más sordo que Beethoven, porque las cazo. Dicho eso, es un hit en toda regla (“Antes siempre esperaba, tu risa cansada…”). Pese a perder esos matices sucios de sonido, envejecido artificialmente para parecer un casette surgido del cajón olvidado de un productor, Alegre sabe defender en directo su sorprendente disco. Enhorabuena.

La recta final del Enofestival, ya con el líquido de Baco fluyendo alegremente (y en abundancia, visto a más de uno) por las venas, dio paso a la zapatilla. Primero con Disco Las Palmeras!, quizás uno de los grupos cuya popularidad es más inversamente proporcional a su calidad de este país. Los gallegos, ahora reforzados (¿sería mejor decir ‘suavizados’?) por Olalla Caamaño al teclado y los coros, probaron tres composiciones nuevas y abrieron la jaula para que salieran sus furiosos guitarrazos del ‘Nihil Obstat’ (su debut de 2011) que embistieron en plan Jumanji con ‘A los indecisos’, ‘La Casa Cuartel’ o ‘Me la jugásteis en China’ o ese ejercicio de destrucción de tímpanos que es la apertura del Ultra (2013) que es ‘Absenta‘ (con su mención a Lavapiés, por cierto). Con razón Julián Goicoa lleva escrito en su guitarra la palabra ‘INDÓMITOS’. El único problema es que sólo conectaron con un reducido grupo de espectadores. Quizás el público no esperaba ser atropellado de esa manera. Pero se notó una frialdad que no encajaba con el ardor, yo diría que hasta violento, que deberían provocar las letras y esas oleadas interminables de guitarras. Una pena.

Mira tú por donde, pero eso sí que lo lograron los barceloneses Mujeres. Con una propuesta menos árida y más asequible, desenfundaron los sonidos garage-punk y el rock de los cincuenta subido de revoluciones. Por allí pasó un homenaje a la Velvet Underground (con el ‘Run, run, run’), una cuerda de bajo rota, pogos por doquier, temazos como ‘Salvaje‘ y un fin de fiesta con invasión de escenario. Lo que viene a ser un broche completito para un Enofestival al que sólo le faltó dar con la tecla para evitar que el sonido no fuese por momentos un desastre. Pero que, al menos, revitalizó aquella canción añeja: Viva el vino, las mujeres (o los hombres)… y la música.

Foto: Cintia González

To Top