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Emmy The Great, Teatro Lara, Madrid (26-01-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Emmy The Great cabecera

Con el Teatro Lara a tres cuartos de aforo, Emmy The Great presentó en Madrid su segundo álbum, "Virtue", una reflexión sobre el amor, el abandono, la religión y la soledad a través de los mitos femeninos y las propias experiencias vitales de la cantante hongkonesa, cuyo prometido canceló su boda tras descubrir a Dios.


A priori, dentro de la gravedad que presenta el disco, parecía que el concierto sería algo triste e intenso, y nada lo contradijo al principio, pues Emma-Lee Moss salió sola, con poquísima luz, a interpretar en solitario una de sus nuevas canciones sin saludar siquiera. Sin embargo, nada más salir la banda para atacar "Dinosaur sex", pudimos comprobar que Emmy estaba a gusto y con ganas, soltando esa voz casi perfecta que tiene, y con un atuendo más propio de una estrella del tecno pop tipo Javiera Mena que de la cabeza visible del anti folk. El formato elegido paseaba entre lo acústico y lo eléctrico, sin batería pero con distorsión, y el Teatro Lara se descubrió como el lugar perfecto para este tipo de propuesta.

Tras un arranque emocionante, se decidió a hablar y comentó que este era el primer concierto de 2012, y plantó una sonrisa en su cara que no dejaríamos de ver en toda la noche. Fue desgranando temas de "Virtue" como "Paper forest" (su segundo single), "God of loneliness" o "Creation". Entre presentaciones de su banda (limitada a Grace al bajo y a Alex a la guitarra), menciones a William Blake y los ya clásicos chistes sobre los horarios de España conquistó a los allí presentes con el contraste entre su simpatía y la gravedad de sus canciones.

Un momentazo de la noche fue cuando preguntó si había alguna pareja en la sala que estuviera "de cita". Sorprendentemente (¿no es algo muy americano?), había una, así que les dedicó la siguiente canción, "Exit night", que no es precisamente la alegría de la huerta, pero claro, si el cantante al que has ido a ver en directo te dedica una canción, como para quejarse.

Aunque el concierto transcurría tranquilo y bonito, se empezaba a echar de menos que la cantante recuperara alguna tonada de su maravilloso debut, "First love", y la primera en caer fue precisamente la que da título al álbum, un bellísimo ejercicio folk con homenaje a Leonard Cohen que Emmy interpretó a la perfección, arrancando sonoros aplausos. Finalmente, terminó con las dos canciones que cierran "Virtue", la intensa "North" y "Trellick Tower", que, tristezas aparte, es una de las que más recuerdan a su debut, con una melodía reconocible a la primera y un crescendo que venía muy bien para acabar.

Sin embargo, Emma tenía preparado no uno, sino dos bises. El primero acabó por seducirnos a todos con una mención a "El numerito", ese baile tan extravagante que hacían Ross y Mónica en Friends, justo antes de tocar una de sus caras B más bonitas, "Canopies and grapes", que con su ritmo medio country animó bastante, lo suficiente para que, cuando siguió con "We almost had a baby", probablemente su tema más conocido y una de las letras más geniales que se han escrito en los últimos años, la entrega fuera absoluta. Interpretada en solitario con una guitarra eléctrica, el cambio de ritmo y de sonido no hizo más que confirmar la calidad de la canción, que funciona en cualquier formato. Volvió a despedirse, pero ante tanto aplauso, y con un público que no se levantaba de su butaca, no le quedó otra que regresar. El broche final lo puso otra de sus canciones escondidas, "Two steps forward".

Un buen recital, del que salimos satisfechos no solo el público, sino también la cantante, que arrancó su gira de manera mágica.

Fotos: Ana Vicenti

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