Publicidad

Dorian Wood, 981 Heritage SON Estrella Galicia, sala Taboo, Madrid (2-11-2017)

Autor: | @adolf_ito

El pasado jueves no había mucha gente en la sala Taboo para ver a Dorian Wood, un artista total de origen costarricense (vive en Los Ángeles) que ha pasado ya unas cuantas veces por nuestro país. Wood hace performances –ved, por ejemplo, el vídeo de su último sencillo, “Corpulenxia”–, compone maravillosamente –es imposible no engancharse a esa joya que es “La Cara Infinita”– y canta aún mejor.

Dorian Wood venía a presentar su nuevo trabajo, Xalá, grabado en tres días en nuestro país, con todos los temas en castellano (lo publica aquí Born! Music) y que es, quizá, el más arriesgado hasta la fecha. Wood suena a Scott Walker, a Antony, a los clásicos hispanoamericanos (a Chavela), … Combina elementos experimentales con melodías clásicas y consigue un sonido personal que no deja indiferente. El concierto no iba a incluir ninguna performance (el 30 de octubre había dado un concierto privado en Madrid del que pude ver alguna foto –tuvo que ser espectacular–), pero incluía una sorpresa a modo de artista invitado. En formación de trío (contrabajo, batería y percusión, y teclado), Wood empezó la noche con “Pixón”, de su último disco, al que siguieron “La Cara Infinita” y “O”, de su anterior larga duración Rattle Rattle, para mí su mejor álbum hasta la fecha. La sorpresa de la noche vendría con el dúo con El Niño de Elche, que supo a gloria. Y después continuó con temas de Xalá y un precioso “Strangehold Passage”, de su primer trabajo.

Durante todo el concierto Dorian Wood habló de acabar con el machismo (comentó que iba a tratar a los hombres de la sala como objetos, y se dedicó a piropear al personal con un “guapetón” que sonaba de lo más divertido) y nos recordó sus orígenes. Una de las últimas canciones fue “Segua”, basada en una leyenda costarricense sobre una mujer a la que convierte en mitad mujer y mitad yegua, a la que dio la vuelta convirtiendo una historia machista en la historia de una mujer poderosa. Y no faltaron las versiones, que fueron clásicos mexicanos. Con una maravillosa “Vámonos”, original de José Alfredo Jiménez, reivindicó a Chavela Vargas. Y para el bis dejó “Yo No Nací Para Amar”, que bordó con su vozarrón. Y por si alguien no tenía claro de quién era la canción, se bajó la cremallera del vestido que le hizo su abuela para mostrar al público su camiseta homenaje al gran Juan Gabriel.

Esperemos que la próxima vez que venga Dorian Wood lo vaya a ver mucha más gente. No sólo porque se lo merece, sino porque el personal no sabe lo que se está perdiendo.

Fotos: Adolfo Añino

To Top