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Dean Wareham + Lost Tapes, El Sol, Madrid (07-05-2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Dean Wareham es una institución del “indie”, uno de esos artistas de culto que han sido referencia para muchos grupos que vinieron después. Sus canciones con Galaxie 500 y Luna han sido la banda sonora de muchos de los que crecimos en los noventa; unas canciones con las que nos hemos vuelto a encontrar en estos últimos años gracias a su autobiografía y a una nueva etapa en solitario –una segunda juventud–. Así que su concierto en la sala El Sol se presagiaba como una de las citas imprescindibles de la primavera madrileña.

Antes de Dean Wareham tuvimos a Lost Tapes encima del escenario. La banda de Pau Roca (La Habitación Roja) y RJ Sinclair (Tokyo Sex Destruction) es un soplo de aire fresco en la escena indie de nuestro país. Pau y RJ tienen muy claro hacia dónde llevar su música y, sinceramente, no se equivocan. Su revisión del C-86 y de los grupos del sello Sarah Records apenas tiene fisuras, y no tiene nada que envidiar a lo que hacen grupos foráneos de ese palo. De hecho, en las últimas semanas han realizado una pequeña gira por Estados Unidos (y alguna que otra fecha en Reino Unido). A Madrid llegaron muy rodados, y nos dejaron un concierto de apenas media hora en el que deslumbraron con sus guitarras cristalinas y sus bases contundentes. Para colmo, son capaces de fabricar hits de la talla de ‘War in the Netherlands’ o ‘She’s Over Guitars’, que sonaron de miedo. Lástima que la sala no estuviera muy llena durante su actuación.

Para cuando Dean Wareham y su banda salieron al escenario (algunas salas se han empeñado en que los madrileños trasnochemos), la sala presentaba ya un mejor aspecto, aunque no lograron colgar el cartel de no hay entradas. Casi mejor, porque el público estaba bastante parlanchín, y el propio Dean tuvo que mandar callar en una ocasión. La verdad es que no estaba muy animado y, salvo alguna broma/pulla con alguno de los fotógrafos y un comentario sobre lo que se está leyendo en la gira (la biografía de Mötley Crüe), no habló mucho más con el público.

Empezó como esperábamos, con dos canciones de su última etapa. ‘Emancipeated Hearts’ y ‘Heartless People’ sirvieron para abrir fuego, y para que comprobáramos que la sombra de Galaxie 500 sigue planeando por su música. Son dos canciones densas, de esas que están envueltas en una sábana de guitarras perezosas y te dejan embobado –algún día nos tendrá que explicar la estrofa del tamborilero que mete en la primera–. A la tercera, ya cayó un tema de Galaxie 500. ‘When Will You Come Home’ sonó inmensa, quizá mejor que cuando la tocaba con sus excompañeros de grupo: no todos los días se puede ver a Wareham pegando esos gritos agudos a modo de falsete, que nos transportan a sus primeros tiempos. Tras ella, tocaba el obligado repaso al nuevo disco y al Ep del año pasado. De esa parte del concierto destacaron ‘The Dancer Disappears’ (con Britta a los teclados), que es todo una delicia de pop ensoñador, y su versión de ‘Air’ (la original es del grupo de folk Incredible String Band), en la que vuelve a dejar claro que le va el rollo navideño.

No importa si eres más fan de Luna o de Galaxie 500, Dean Wareham tiene momentos reservados para todos. Salvo una pequeña parada en su último trabajo (la genial ‘Babes in the Woods’), la parte final del concierto (hasta el bis) estuvo centrada en sus dos primeras bandas. El primer turno fue para las canciones de Luna, con las que consiguió transportarnos a los noventa (“back to 90s” le dijo a un espectador de la primera fila que llevaba una camiseta de Luna de aquellos años). Escuchar seguidas ‘Tiger Lily’, ‘Lost In Space’ y ‘Moon Palace’, no tiene precio, sobre todo si las tocan con cariño y ganas, como hicieron. Por si esto fuera poco, todavía faltaba echar la vista un poco más atrás, y volver a finales de los ochenta. Los primeros acordes de ‘Blue Thunder’ levantaron una de las mayores ovaciones de la noche, y a más de uno (servidor entre ellos) se le pusieron los pelos de punta escuchando a Dean cantar eso de “I’ll Drive So Far Away”. Dean sabe que siempre hay que irse al camerino a lo grande, y para eso nada mejor que ‘Tugboat’ (aunque un ‘Fourth of July’ tampoco hubiera estado mal), que tiene un final bien servido de distorsión. Tras ella, ovación y un minutillo de descanso antes del bis.

La esperanzadora y ensoñadora ‘Happy & Free’, que cierra su primer trabajo en solitario, fue la encargada de abrir el bis. Además, fue la última canción propia que tocó. La pasión de Wareham por las versiones viene de lejos, y suele conseguir hacer suyas canciones de otros. Aquí nos dejó un par de regalos: su ya clásica versión del ‘Indian Summer’ de Beat Happening  (no estaba en el setlist y la incluyeron en el último momento), y su ya habitual cierre con el ‘Ceremony’ de Joy Division. Es increíble como convierte el tema de Ian Curtis en uno de Galaxie 500, haciéndolo mucho más pausado hasta el final, donde explota con su magnífico estribillo. Fue el broche perfecto a una noche inolvidable.

Fotos: Adolfo Añino

 

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