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Deacon Blue, Teatro Barceló, Madrid (2/2/2018)

Autor: | @adolf_ito

El viernes pasado actuaron en Madrid Deacon Blue. Vinieron con su gira de 30 aniversario, y tocaron en un Teatro Barceló completamente lleno (las entradas se habían agotado enseguida). Con este concierto empezaban mis crónicas y fotos de 2018 (nunca viene mal un descanso) e iba con muchas ganas: para los de mi generación, Deacon Blue es una banda fundamental.

Esperaba encontrarme mucha gente casi en la cincuentena en la sala, pero había de todo (incluso cuatro niños con sus padres pegados al escenario), lo que demuestra que se les sigue recordando por sus inmensas canciones, y también porque sus últimos discos están bastante bien.

Salieron puntuales al escenario y desde el primer segundo se metieron al público en el bolsillo. Fue fundamental que el setlist estuviera muy equilibrado (casi todos los hits y una selección de los mejores temas nuevos, que siempre iban situados entre algún clásico) para que en ningún momento decayera el espectáculo. Ricky Ross habló un poco en español (a veces con algún cartel en el suelo de ayuda), interactuó con el público continuamente (aunque algún gesto de rockero le quedó un poco ajeno a su forma de ser) y demostró, como el resto de la banda, que están en plena forma. Quizá los mayores aplausos se los llevó Lorraine McIntosh, cada vez que empezaba a cantar con su maravillosa voz, pero el público estuvo entregado con todo el grupo durante todo el concierto. Hubo anécdotas como un cartel recordando a Graeme Kelling, guitarrista de la banda que murió de cáncer (Ross pidió que le pasaran el cartel para mostrárselo a todo el mundo).

En la primera mitad del concierto sonaron Raintown, Wages Day, Chocolate Girl (mezclada con el clásico My Girl), Your Town o Real Gone Kid, que fue una de las canciones más celebradas por el público, salpicadas por otras actuales como The Believers o Bethlehem Begins. La segunda mitad siguió el mismo sistema, y pudimos disfrutar de When Will You (Make My Telephone Ring), Fergus Sings The Blues o Loaded, junto con canciones de los últimos discos como The Hipsters o Circus Lights.

Para la traca final, en los bises, interpretaron una delicada I´ll Never Fall In Love Again (la versión del tema de Burt Bacharach), la imprescindible Dignity (el público, como suele ser habitual en sus conciertos, cantó las primeras estrofas de la canción, y Ricky Ross puso el micro hacia la audiencia) y un Twist And Shout junto con un medley que incluía Hey! Baby, Land Of 1000 Dances, It’s Alright y Minnie The Moocher. Pero aún volvieron a salir por segunda vez al escenario. Ross dijo que cuando disfrutan de los conciertos les gusta acabar con una canción especial. Y no era otra que Forever Young, el tema de Dylan que sonó a gloria en la versión que hacen en acústico (casi todos los miembros del grupo cantan alguna estrofa) y que fue el cierre perfecto para un conciertazo que, de alguna manera, nos permite perdonarles que tardaran 25 años en volver a nuestro país.

Fotos: Adolfo Añino

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