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DCODE Festival, Madrid, (14-09-2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

La tercera edición del madrileño DCODE Festival ha sido un rotundo éxito, y han puesto el listón muy alto para las siguientes ediciones. 25.000 personas disfrutaron el sábado de un día de buena música. Suponemos que esta cifra es el techo con el que cuenta la organización, ya que en el recinto de la Universidad Complutense de Madrid no cabía ni un alma más, y en algunos momentos se notó demasiado (colas eternas para comprar tickets y bebidas, y para ir al baño). También deberían plantearse un refuerzo de autobuses a la salida del recinto, ya que, con la paupérrima red de transportes nocturna de la Comunidad de Madrid, es muy complicado llevar a 25.000 almas a sus casas. Muchos tuvimos que tirar de la opción taxi, y la cosa no está para estos gastos. Pero salvo estos dos tirones de orejas, hay que decir que la organización fue buena y que los precios eran razonables.

El hecho de que los dos escenarios principales estuvieran al lado y que los conciertos alternaran entre uno y otro, hizo que fuera de lo más cómodo ir de una actuación a otra (salvo cuando tocaron Love Of Lesbian, claro), y que prácticamente se pudieran ver todas las propuestas del festival. Empezó la tarde con Izal, un grupo soso y poco interesante. Su rollo Héroes del Silencio es de lo más aburrido y, a veces, no hay por dónde pillarlo. Aunque sean la banda revelación de este año (eso dicen los Premios de la Música Independiente) y se lo hayan currado sin la ayuda de las discográficas, su propuesta suena caduca.

John Grant era el primer plato fuerte del día, y para nada defraudó en su corto concierto. El norteamericano tiene un carisma enorme, y su preciosa voz hace que te quedes embobado con su música.  Buena muestra de ello es que salió victorioso de un show en el que lo tenía todo en contra. No era ni la hora adecuada, ni el público adecuado, pero el de Denver logró que hasta las jovencísimas seguidoras de Vampire Weekend que esperaban en las primeras filas, corearan sus canciones. El concierto estuvo prácticamente basado en un su último trabajo “Pale Green Ghost” del que tocó la enorme GMF (muchos de los presentes cantaron eso de “I am the greatest motherfucker that you’re ever gonna meet”), sus temas más electrónicos como el que le da título y Blackbelt, o una enorme Glacier que dedicó a sus hermanos homosexuales en Rusia (en un español casi perfecto). Pero no se olvidó de su primer trabajo, y cerró sus 45 minutos de concierto con una espectacular Queen Of Denmark, con la que dejó de piedra a sus seguidores, y a los que pasaban por allí.

L.A. y Love Of Lesbian iban a ocupar las dos siguientes horas de música, y poco más se puede decir de ellos. Quien no haya visto a estos dos grupos este verano, es que vive en otro mundo. Los primeros estuvieron correctos y poco más. Su rock macarra noventero tiene tirón, y llevaron a una gran cantidad de público a su concierto, pero no sorprendieron a nadie. Algo que tampoco hicieron los catalanes, que triunfaron a lo grande con su número de siempre. Junto con Franz Ferdinand, fue el concierto con más público (un público entregado que botó y cantó durante toda la hora que duró el show, incluso con ese despropósito de tema llamado Fantástico, con el que cerraron su concierto). Lo único nuevo es que Eva Amaral salió a tocar una canción con ellos. El resto estaba demasiado visto.

Foals son un grupo inquieto, y en cada nuevo trabajo se han ido reinventando como han podido. En disco, la jugada no les ha salido mal, pero en directo la cosa cambia. Suenan potentes y, cuando se van al rock bailable, logran conectar con el público. Pero cuando se van a su rollo místico y tranquilo, aburren. Y es una pena, ya que empezaron muy contundentes con una guitarrera Prelude y soltaron a las primeras de cambio My Number, la cual bailaron todos los presentes. Pero, a partir de aquí, se fueron hacia otros derroteros y tan solo volvieron a hacernos bailar con Two Steps, Twice, el tema con el que cerraron su concierto. Es otra de esas bandas que hay que ver en una sala. Ahí es donde se puede disfrutar más de sus canciones más intimistas.

Algo parecido se podría decir de Vampire Weekend. La banda de Nueva York ha fabricado uno de los discos de 2013, pero la belleza de sus nuevas canciones se quedó deslucida en un escenario tan grande. Por supuesto, triunfaron e hicieron bailar a todos los presentes con sus hits de afro-pop, pero cuando sonaron la inmensa Ya Hey o la preciosa Step, muchos de sus seguidores perdieron un poco la atención. Es una lástima, porque ellos las tocan de maravilla y son las mejores canciones de su carrera, pero a las once de la noche de un sábado en un festival, la gente quiere A-Punk o Holiday. Y eso es lo que hicieron Ezra Koenig y sus compinches en casi todo el concierto. De hecho, soltaron a las primeras de cambio Diane Young, White Sky y Cape Cod Kwassa Kwassa, que fue coreada por todos los presentes. Pero como era la gira de presentación de “Modern Vampires Of The City”, tenían que soltar algunas de este disco. Se podría decir que tras la inicial Diane Young, la que más triunfó de su última entrega fue Unbelievers, que está totalmente integrada con los demás hits del grupo: éxitos como Horchata, Cousins, el ya habitual medley de Campus y Oxford Comma, o la contundente Giving Up The Gun. Tampoco se olvidaron de Boston, una de sus primeras canciones, que casi siempre cae en sus directos. Curiosamente, para el final del concierto, y antes del cierre con Walcott, tocaron la delicada Obvious Bicycle, un hermoso tema con unos coros a lo Beach Boys, que fue de lo mejor del concierto. Hay que tener agallas para hacer algo así.

Mucha gente se preguntaba qué hacían Amaral entre Vampire Weekend y Franz Ferdinand, pero es cierto que la banda zaragozana tiene todo el derecho a estar ahí. Tienen tablas de sobra (sacaron un sonido enorme), y de entre la música comercial española, es de lo más decente. Otra cosa es que sus letras sean vacías o que Eva Amaral tenga una voz demasiado estridente. Además, intentaron hacer un concierto mucho más duro de lo habitual (sonaron muy potentes en Hacia lo Salvaje), y se dejaron muchos éxitos fuera. Eso sí, el destrozo que hicieron con el Heroes de Bowie no se lo perdona nadie.

No hace falta ser muy listo para saber que el de Franz Ferdinand iba a ser el concierto del festival. Cuando los de Alex Kapranos saltaron al escenario, ya no cabía ni un alma en el recinto de la Complutense. Algo lógico, ya que los escoceses venían a presentar su reciente nuevo trabajo, y había muchas ganas. Empezaron a lo grande con No You Girls, Right Action y Do You Want To, un trío de canciones de lo más efectivo. No les hizo falta mucho más para meterse al público en el bolsillo. Los de Glasgow son una de esas bandas con una cantidad de hits enorme, y pueden pasarse hora y media tocando canciones que todo el mundo puede corear. Tuvieron varios momentazos, como ese guiño al I Feel Love de Donna Summer en Can’t Stop Feeling, o el dúo Take Me Out (sigue siendo efectiva en directo) y Love Illumination. Las canciones nuevas funcionaron perfectamente en directo, y temas como Evil Eye o la inmensa Bullet no desentonaron para nada con sus grandes éxitos. Grandes éxitos que soltaron antes del bis, ya que para el final se dejaron Jacqueline, Treason! Animals (enorme la parte final de esta canción) y Outsiders, que no son ni de lejos sus canciones más conocidas. Demostraron que no fallan en directo, pero fue una pena que no tocaran algo de su vertiente más pop, como la magnífica Fresh Strawberrys de su último trabajo. Pero bueno, se les perdona.

Tras ellos ya estaba prácticamente todo el pescado vendido y, aunque por ahí estaban los Capital Cities y su hit, gran parte del público se despidió del festival hasta el año que viene. Con el éxito de este año y la excelente propuesta musical, en el 2014 tienen que superarse y convertirse en uno de los (escasos) festivales de bandera de Madrid.

FOTOS: ADOLFO AÑINO

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