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David Byrne, Las Noches del Botánico, Madrid (10-07-2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Plantarse ante una institución de la música como es David Byrne, y ver que, a sus 66 años, no solo es capaz de dar uno de los mejores conciertos que se han visto últimamente en Madrid, sino también de hacer uno de los espectáculos más innovadores que se pueden ver en la actualidad, es algo que no tiene precio. El que fuera líder de los Talking Heads no tiene que demostrar nada, y podría irse a lo fácil cantando los grandes éxitos de su antigua banda, pero no, él prefiere liarse la manta a la cabeza y montarse un espectáculo en toda regla con el que dejar al espectador impactado desde el primer minuto. Y eso es algo que se lo agradeceremos siempre.

¿Concierto? No, lo que vimos la otra noche no fue un concierto al uso. Casi le viene mejor la palabra “musical”. Durante poco más de hora y media, él y su banda, cantan, bailan y actúan, y todo ello con el añadido de llevar los instrumentos colgados en sus cuerpos, como si fueran canguros. Cada canción es un mundo diferente, una coreografía distinta y una historia nueva que contar. Además, lo hacen de la forma más austera posible, con un escenario vacío en el que de vez en cuando se cuela una silla, una mesa, una lámpara, o un foco. Y es que, aunque Byrne sea el protagonista de la función, hay que mencionar a ese pedazo de banda que se ha buscado. Sobre todo al “redhead” y la “brunette”, como él mismo los llama en su canción ‘Everyday is a Miracle’. Junto con Byrne, estos dos pedazos de artistas, son los encargados de llevar todo el espectáculo. Además, hay que decir que, vocalmente, apoyan de maravilla al británico.

Con toda esta puesta en escena puede parecer que el repertorio pasa a un segundo plano, pero David Byrne es perro viejo en esto, y sabe qué tipo de canciones le funcionan con este espectáculo. Por supuesto que fueron las canciones de Talking Heads las mejores recibidas, y es cierto que temas como ‘Once in a Lifetime’ o ‘This Must Be The Place (Naive Melody)’ llevaron al público al éxtasis, pero supo meter muy bien las canciones de su último trabajo. De hecho, tanto esa ‘Everybody’s Coming To My House’, que vino después de unas palabras del propio Byrne invitando a la gente a votar, como ‘I Dance Like This’ y sus arrebatos guitarreros y apocalípticos, fueron de lo mejor de la noche. También se puede mencionar una espectacular ‘Lazy’, o esa ‘Toe Jam’ que compuso junto a Fatboy Slim, y que, según él mismo, cuenta con un vídeo estupendo, pero no apto para ver en el trabajo. Con ella, las casi 3000 personas que abarrotaban el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria de Madrid, bailaron de lindo. Y, por supuesto, no podía faltar un ‘Burning Down The House’ para culminar una primera parte del concierto a la que no se le puede poner ni una sola pega.

Para el bis recuperó ‘Dancing Together’, una de las canciones de aquel disco dedicado a Imelda Marcos que hizo junto a Fatboy Slim. Algo que, por otro lado, es lógico, ya que estas canciones acabaron siendo representadas en un musical del off-Broadway y, como ya hemos dicho, lo de la otra noche tenía mucho de musical. Lo curioso, es que, para cerrar este bis, eligió ‘The Great Curve’, un tema que no es de lo mejor de los Talking Heads, pero que aquí sonó a gloria. Para finiquitar la noche, hizo algo que le honra, reinterpretando una canción de Janelle Monáe y el colectivo Wondaland, y que ésta hizo hace tres años para la marcha de las mujeres. Tras ella, ovación, y caras de satisfacción por haber estado en uno de esos conciertos de los que, a buen seguro, dentro de muchos años se seguirá hablando.

Fotos: Adolfo Añino

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