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Damien Jurado, Teatro del Arte, Madrid (08-12-2013)

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Maraqopa”, el anterior disco de Damien Jurado, se coló en prácticamente todas las listas de lo mejor del año en el pasado 2012. Gran parte de este fulminante éxito de crítica fue la producción de ese “geniecillo de los botones” que es Richard Swift. Swift ya había producido “Saint Barlett” pero sin conseguir la repercusión que consiguió “Maraqopa” y repite de nuevo en la producción de “Brothers And Sisters Of The Eternal Son”, el nuevo disco de Jurado anunciado para el 21 de enero del ya inminente 2014.

Esta gira, que le trajo el pasado día 8 a Madrid, supuestamente es para presentar algunas de las canciones de ese nuevo (y muy esperado) disco, pero teniendo en cuenta que solo se acompaña de una guitarra acústica no es nada fácil imaginar como pueden sonar las versiones de estudio. Para buscar alguna pista mejor fijarse en la canción-video clip de adelanto “Silver Timothy”, que podría incluirse el lo que el propio Damien denomina “la parte psicodélica del disco” (la otra parte estaría compuesta por “canciones de amor demasiado depresivas para ser canciones de amor”, también definición del propio autor).

Damien Jurado salió al escenario de un repleto Teatro del Arte con el abrigo puesto y guitarra en mano. Se sentó, y con rictus serio tocó tres temas del tirón sin pronunciar palabra alguna entre ellos. Se preveía concierto “serio”, silencio sepulcral y distante respeto. Pero no.Jurado jugaba en casa (no literalmente, pero sí a efectos prácticos), y lo sabía. Tras ese primer trallazo, dio las gracias, se descalzó, y empezó realmente el concierto (o algo parecido).La aparente frialdad de su comienzo dio paso a una persona habladora y cercana, que contaba historias y anécdotas de distinto pelaje vinieran o no a colación.

Interpretó algunas canciones del nuevo disco (“Plains To Crash”, “Silver Joy”) intercalándolas con otras antiguas (“Working Titles” de Maraqopa fue uno de los momentos álgidos), y lo que no pudiese hacer el repertorio lo hizo la simpatía y la sencillez de las que hizo gala (pese a la reiterativa comparación de algunos críticos con la figura de Nick Drake a mí, tanto por su tesitura vocal como por su forma de interpretar, me recuerda mucho más al Neil Young más acústico) .

De repente anuncia que tocará una última canción pero que antes habrá un turno de preguntas del público (“bueno, se trata de una gira promocional para la prensa”, se justifica medio en broma). Tras un primer momento de sorpresa y timidez algunas personas de entre la audiencia se animan a hacer alguna pregunta, y las respuestas de Damien son de todo menos breves. Una de las preguntas desemboca en la interpretación de “Almost Home” el tema en colaboración con Moby (no sin una previa y detallada explicación de cómo llegó a formarse esta “extraña pareja” artística).La prometida última canción, elogios hacía el cariño del público español, y tras casi dos horas de estar en escena (no siempre cantando) Damien Jurado, visiblemente de muy buen humor, se despide de Madrid.

Dio lo que se esperaba de él (sin trampa ni cartón) y también lo que casi nadie esperaba (si algún día se cansa de la música como “entertainer” podría tener futuro).Él sale contento y el público también (y con ganas de más).Y de eso se trata, ¿no?.

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