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Crystal Castles, La Riviera, Madrid (2-11-2010)

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Un concierto de Crystal Castles un martes. Esta es la primera pega que veíamos los asistentes a la madrileña sala La Riviera ante la actuación de uno de los grupos más punteros en un género músical inclasificable que incluye electrónica, noise y sonido atari a partes iguales. Además de esto, se sumaba la mala experiencia que el dúo –trío en el escenario- ha tenido en los festivales nacionales en los últimos dos años, sobre todo en el Sónar 2009, donde el lamentable estado de Alice hizo que directamente fuera imposible distinguir una canción de otra.  En esta ocasión, más de media hora de retraso hacía presagiar lo peor.


Pues bien, lo que consiguieron los canadienses fue de todo menos decepcionar. Agresivos, inquietantes y entregados desde la primera hasta la última canción, Alice y Ethan consiguieron compaginar los temas de sus dos únicos discos de forma que no hubo un momento en el que no se apreciaran hordas de brazos desenfrenados agitándose en el aire. No hubo concesión para los temas más pausados de su último disco. Ni siquiera para I am not in love, del que recientemente hemos podido escuchar la nueva versión con la voz de Robert Smith. Con un sorprendente e inesperado afán por agradar y hacer disfrutar al público, el dúo se limitó a tocar sus canciones más radiables –y bailables-. Entre ellas, Air war, Love and caring, Baptism, Alice Practice y, por supuesto, Crimewave.

Es cierto que se echó de menos la voz de Alice de una forma más rotunda, sobre todo en temas en los que ésta está más presente , como Celestica o Baptism; pero tras una profunda escucha a su último disco es inevitable pensar que el futuro del grupo pasa por otros derroteros a nivel vocal. Distorsiones de ultratumba, sonidos guturales que apenas llegan a apreciarse y voces ahogadas –de forma literal- son el denominador común de este trabajo y de sus directos. Y no van por mal camino. Han conseguido hacer de esta distorsión una marca de la casa única, reconocible y que, como hemos podido comprobar los asistentes a varios de sus conciertos, cada vez consigue más adeptos.

Una lástima que esto no lo hayamos podido vivir un viernes.

Fotos: Marta Gárces


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