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Crónica Uva Festival 2018

Autor: | @bohemian_corner

Una de las mejores sensaciones personales que se pueden albergar en esto del clubbing es la de ser contemporáneo al nacimiento de algo absolutamente distinto y excepcional. Lo que comenzó siendo casi una fiesta de amigos el pasado verano, la unión de colectivos de Berlín y Madrid con el fin de organizar un evento personal y con magia ha acabado en sold out en su segunda edición, pese a que las entradas para nada son baratas. Y esta situación tiene lugar debido a que cuentan con los cuatro ases de la baraja, con la derecha ganadora, con Spanoulis a los mandos. Y así, pocos planes pueden fallar. Hablamos del Uva Festival 2018.

En primer lugar, hablemos de la localización. Ronda, que es un pueblo ya de por sí con encanto, cuenta en sus alrededores con un compendio de acantilados y casas en los bordes de precipicios de indiscutible belleza. Pues bien, los organizadores de UVA decidieron ponerse de acuerdo para realizar este festival con una bodega, Descalzos Viejos, quienes tienen sus instalaciones en un antiguo y bucólico monasterio en lo alto de la ciudad, permitiendo disfrutar mientras bailas de un perfecto atardecer en el que los rayos de sol confieren diferentes tonalidades a las montañas del fondo mientras el astro se pone. El emplazamiento simplemente es incomparable, multiplica y predispone todos tus sentidos hacia la felicidad eterna durante 48 horas. No obstante, repito, hablamos de un monasterio con unos cuantos siglos a sus espaldas y terreno abrupto, por lo que a la entrada has de firmar un documento en el que certificas que cualquier caída o percance que tenga que ver con tu falta de equilibrio y/o con la pericia del dealer es de exclusiva responsabilidad tuya.



Segundo, el público. Alemanes sobre todo, clase media-alta, que cuidan su piel y dieta hasta las últimas consecuencias. Allí todo el personal estaba buenísimo, hecho que en palabras de uno de los organizadores del festival le sorprendía y mucho, pese a ser sus compatriotas. Ello contrastaba con los pocos españoles que visitábamos aquellas colinas a principio de junio, de dieta más heterogénea, menos estilo y litros de sudor. De cualquier manera, este es un factor que aunque lo comente nada pesa en el valor de este festival. Solo es una características más de lo que aconteció por Ronda y al que le doy la justa o nula importancia. Hubo una comunión absoluta entre todos los asistentes, y se agradecía y mucho el respeto al eclecticismo de los dj´s, quienes se atrevían con los más variopintos estilos y allí nadie ponía caras raras al escuchar esto o aquello y sobre todo: SE CALLABAN MIENTRAS HABÍA UN LIVE. Qué maravilla lo de contar con unos asistentes que escuchan un directo con respeto, sin estar hablando de cómo les sube la bilirrubina o de cualquier banalidad. La gente estaba con su bebida, bailando, sonriendo y gritando las transiciones cuando procedía.

Tercer lugar y sobre todo el más importante: la música. Yo no se quién programó este festival pero su gusto es excelso, y su valor para traer estas propuestas electrónicas al sur de España, más grande aun. Electrónica de muchísima calidad alejada de los grandes nombres que pueblan los festivales, buscando una vez más lo peculiar, al artista que tiene más ilusión que dividendos en su cuenta, a la variedad acústica cuyos límites se estiraban sin miedo alguno. A lo largo de tres escenarios y dos días hubieron momentos apoteósicos, pero hay un signo distintivo de este festival que nos cautivó desde el primer beat: la calidad sonora. Sonó de todo: Techno, House, Disco, Balearic, música popular y latina…, y puedo contar con los dedos de una mano los temas que conocía por sesión. Destaca ante todo el virtuosismo y digging de este compendio de selectores que son descendientes de exploradores del pasado, aunque ellos solo busquen vestigios de doce pulgadas.

Del viernes me encantó el techno con breaks de Skee Mask, que se marcó una sesión para el recuerdo, evitando la monotonía y llevándonos entre estilos a su antojo, y Central b2b Dj Sports, quienes redefinieron y elevaron el House hacia coordenadas muy poco previsibles, especialmente en un estilo tan manido.

El sábado fue cuando más disfrutamos, empezando con la puesta de sol y con los CPI, (Marc Piñol y Hugo Capablanca) quienes nos obsequiaron con una electrónica a bajas revoluciones que fue un deleite para nuestros sentidos. La potencia sin control no sirve de nada, y ellos, a través de techno cadente y sutil se convirtieron en alquimistas de la tarde perfecta. Imposible empezar mejor la jornada. Aunque si hablamos de magia, solo podemos mentar a Orpheu The Wizard. Confudador de la mítica Red Light Radio, es un dj de tanto conocimiento musical que cada uno de sus sets se convierten en un viaje astral sin control. Italo, Acid, House, Disco, Afro…enumerar los estilos que suenan en sus sesiones es tarea para escribas del pasado y amplios conocimientos que yo no poseo. Solo puedo decir que lo conocimos personalmente durante esta edición de UVA y Orpheu es un tipo tan grande como humilde, sorprendido de ser conocido en el sur de España y agradecido a cada comentario. Habemus ídolo.

Desde ese momento el Jungle Stage, precioso pero de aforo muy limitado, se convirtió en nuestra base de operaciones. Tras Orpheu se pusieron a los platos Dorado b2b Tomas Station, y vaya locura. El momentazo del festival sin duda. Cada vinilo era más extraño y bailable que el anterior, no sólo sonando música electrónica sino toda clase de ritmos africanos y latinos que hicieron que el personal se agolpara para compartir un momento de éxtasis grupal, de felicidad sin complejos. O.Bee cerró ese stage a gran altura y sin duda fue una noche para el recuerdo.

Solo tenemos buenas palabras para este festival. Es pequeño pero acogedor, cuenta con un gran sonido, el emplazamiento es inigualable, y la gente majísima. Estoy especialmente agradecido a que traigan al sur peninsular propuestas de este nivel. Los del sur solemos acudir a eventos donde la música está en un segundo plano, en los que la gente va a ponerse atómica y si tiene suerte, a bailar algo decente. Uva nos da la posibilidad de disfrutar de una parte del pastel de lo mejor de la escena europea, respetando el entorno y contando con empresas locales para llevarlo a cabo.

Larga vida al UVA.

 

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