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Crónica Sonorama Ribera 2014

Autor:  | Google+ | @blutaski

El Sonorama Ribera es uno de los festivales más veteranos del panorama nacional, han cumplido diecisiete ediciones cuando muchos otros han desaparecido o incluso no han llegado a nacer –sonados son los casos de varios festivales que se han suspendido justo antes de celebrarse- y siguen gozando del favor del público y de las bandas, las cuales no paran de agradecer constantemente el apoyo que han prestado y prestan al indie nacional.

+ Miércoles +

Este año, la jornada de bienvenida se ha celebrado en miércoles y más que ser una mera fiesta ha sido una pequeña muestra del festival. Se ha celebrado en el recinto ferial con tres conciertos (solamente estaba habilitado un escenario), pero con la presencia de unos Planetas que han dado valor a una jornada en principio anecdótica.

Los encargados de abrir el fuego para los más entusiastas fueron Los Hermanos Cubero, festivos y desprovistos de prejuicios trasformaron en una verbena participativa el comienzo del festival. Fue un acierto empezar el festival con algo de salero, puesto que comenzar un miércoles con una propuesta algo más profunda quizá hubiera sido un plato algo duro de digerir. Tas ellos los jienenses – como RaphaelAutomatics que han vuelto a los escenarios tras muchos años de parón. Lo suyo es el noise y el shoegaze característico de multitud de bandas de principio de los 90 y eso es lo desarrollaron con una bandera de Estados Unidos en bombillas tras ellos. Estuvieron mucho más compactos que en la actuación que pudimos verles en el FIB y también quizá muchos más cómodos, posiblemente por haber engrasado mejor las bisagras por el rodaje.

Y una vez terminados los aperitivos, llegaron Los Planetas, plato fuerte de la noche. Llevan cuatro años sin sacar nada nuevo, pero con la reedición de “Super 8” con motivo de su 20 aniversario han salido a la carretera en cuatro fechas contadas, pero sumamente festejadas por sus incondicionales, que todavía son muchos. Para los que les hemos visto casi una veintena de veces sabemos que un concierto de los granadinos es una lotería, pueden estar más o menos motivados o pueden elegir el set list que les apetezca en ese momento, dejando de lado cualquier tipo de concesión. Por eso, los que esperaban una simple evocación del disco que han reeditado o un desfilar incesante de singles se equivocaron por completo puesto que buena parte del concierto fue dedicada a sus composiciones más recientes y a sus temas más psicodélicos. Esto despistó y desconcentró a muchos de los presentes, que solo se engancharon cuando el chorreo final de hits apareció para finalizar el concierto. Quizá no fue el mejor concierto de Los Planetas, ni si quiera de los que han celebrado en el Sonorama, pero fue un espectáculo muy digno; dando cancha tanto a los fans más acérrimos como a los que solo venían a corear Qué voy a hacer, Cumpleaños Total o Un Buen día.

+ Jueves + 

Esta primera jornada de Sonorama, propiamente dicha, comenzó con los habituales conciertos de la Plaza del Trigo y los almuerzos en las bodegas que la rodean. En esta ocasión los protagonistas de los conciertos del día fueron tres grupos del sello Subterfuge, sello que debido a la celebración de su 25 aniversario está realizando multitud de eventos durante 2014 – por ejemplo The Big Steroparty en el Día de la Música en Matadero- Los primeros en aparecer fueron los leoneses The Bright, para inundar la clásica plaza castellana con sus melodías folk y la potente y bella voz de Miryam Gutiérrez. Son un grupo que parece estar en continuo crecimiento y que parece que con su paso del inglés al castellano quieren hacerse un hueco más notorio en el indie nacional. Tras ellos un cada vez más omnipresente Bravo Fisher! -alter ego del vallisoletano Guillermo Galguera- puso el contrapunto moderno y bailable a las formas clásicas de sus predecesores. Melodías dulces y bailables guiadas tanto por la sutileza de los sintetizadores como por la voz acaramelada, que nos guían a través de letras emocionalmente juveniles. Para cerrar los conciertos se volvió a las guitarras y también a las raíces con Joe La Reina. Los donostiarras han consolidado un gran directo, emocional y en ocasiones descarnado y lograron trasmitir esta intensidad a una plaza que ya estaba abarrotada a pesar de ser la jornada más difícil del calendario.

Nuestro recorrido de la tarde empezó con músicos de la tierra – La M.O.D.A-, un comienzo festivo de un grupo que en ocasiones puede sonar a Mumford & Sons pero que reúne a una banda mucho más amplia, lo cual le da mucho más juego que a aquellos. Realizaron un concierto muy entretenido y muy fresco para regocijo del buen puñado de asistentes que se acercaron a verles, a pesar de la hora tan temprana. Tras ellos saltamos del escenario secundario al principal – como es habitual en el Sonorama los conciertos son alternados en ambos escenarios sin dar lugar a solapes- para ver al portugués David Fonseca. La verdad es que a pesar de que es un ídolo en su país y de que indudablemente tiene tablas y calidad contrastada realmente es un cantante pop al uso, alejado de cualquier corriente alternativa, indie o similar y más cercano estilísticamente a la música radiada en las radio fórmulas comerciales.

En el siguiente cambio de ubicación tocó el turno de ver a Raül Fernández enfundado en el traje de rockero de Refree. El polifacético catalán es capaz de tocar cualquier palo y colaborar o producir al artista más variopinto pero con La Nova Creu Alta ha recuperado un rock denso y profundo que le sienta realmente bien. Disfrutó sobre el escenario e intentó comunicarse con profusión con un público algo escaso a pesar de ser uno de los conciertos más atractivos del día, posiblemente el desconocimiento de la música del artista y el cantar en catalán le afectaron en este aspecto, aunque a pesar de ello ofreció un gran espectáculo.

Es raro no ver a Los Niños Mutantes en Aranda cada pocos años, y esta vez lo hacían con su nuevo disco –El Futuro- bajo el brazo, un disco mucho más positivo que el anterior pero igualmente repleto de las canciones con forma de himno que son características de los granadinos. Fue el primer grupo que consiguió hacer corear al público y aunque tocaron la versión de “Como yo te amo” no apareció Raphael en el escenario para acompañarles, no era el momento.

Incluir a Raphael en el cartel ha sido una auténtica jugada maestra, porque sin lugar a duda ha sido la noticia más comentada de esta temporada de festivales. A pesar de detractores, críticas, etc. la expectación era máxima, e incluso mucha gente mayor se acercó al festival con el único motivo de ver al músico de Linares. El concierto fue por los derroteros previstos, realizando un repaso a su carrera; Mi gran Noche, Digan lo que digan, Yo soy aquel, Escándalo, Qué sabe nadie o Como yo te amo fueron algunas de las canciones que sonaron. Tres artistas jóvenes – Juan Alberto de Niños Mutantes, Vega y Alberto Jiménez de Miss Caffeina- salieron en diferentes momentos para acompañar a Raphael, pero fueron colaboraciones anecdóticas puesto que ni las canciones, ni la fusión de las voces fueron dignos de reseñar. El único pero, o al menos el más importante, fue la duración del espectáculo, excesivo para un festival donde la mayoría de espectadores no están acostumbrados a esta música o no es su principal reclamo.

Con el retraso producido por la duración del anterior concierto empezó el concierto de Elefantes, uno de los retornos de la temporada –el tema de estas vueltas a los escenarios de estos grupos quizá se esté convirtiendo en algo excesivo, raro es el festival que no cuente con varios de estos ejemplos y en muchas ocasiones, como la de Elefantes, con la duda de que tengan algo nuevo que aportar-. Posiblemente encajen con algunos de los grupos de moda que con el rock emocional, intenso y pomposo, lo que tampoco tiene que ser precisamente algo bueno. Tampoco levantó demasiado el ánimo Iván Ferreiro, con la acumulación de discos en solitario y de canciones a su repertorio resulta cada vez más lineal, parece que las melodías de sus taciturnas canciones pudieran encadenarse en un medley eterno.

En el siguiente cambio de escenario Layabouts pusieron el pie en el acelerador para aportar algo de energía a una noche que se parecía adormecerse. Sus nuevas canciones son más contundentes y rocosas y supusieron la energía mínima necesaria para encarar el finde fiesta que se preveía con We Are Standard tocando temas de The Clash. Esta más que claro que el grupo de Joe Strummer es irrepetible, tanto musicalmente como por el carisma de sus componentes. Aunque la carga social y cultural de The Clash no podía versionarse, los de Getxo cumplieron su cometido y realizaron un concierto muy divertido.

El jueves de Raphael ya estaba superado y no había pasado nada, no había llegado el apocalipsis indie y todos aquellos que se escandalizan pasaron desapercibidos. Más pobre espectáculo dieron algunos de sus compañeros de escenario, porque la jornada solamente tuvo algo de luz y frescura con los dos grupos nacionales que comenzaron la tarde y los dos que la finalizaron.

+ Viernes + 

Como es nuestra sana costumbre, no nos perdimos los conciertos de la mañana en La Plaza del Trigo, otrora reservados para grupos de muy segunda fila y ahora ocupados por promesas muy cercanas al éxito o reclamados por artistas consagrados que quieren disfrutar del mejor ambiente del festival. Empezamos con Perro, un grupo de jóvenes murcianos de lo más refrescantes y atractivos. Ritmos frenéticos, garage bailable y humor surrealista acertadísimo, “Tiene bakalao, tiene melodía”. Tras ellos actuaron los donostiarras Correos, mucho más densos y menos efervescentes, por no decir rudos, cuyo concierto fue únicamente reseñable por la participación de Tania de Sousa y sobre todo de Fermin Muguruza.

En los últimos años es común que después de los conciertos programados en la Plaza suela haber una sorpresa para el personal que la abarrota a última hora y en esta ocasión la sorpresa fue un concierto de versiones de los granadinos Niños Mutantes, que ya habían actuado en el Recinto Ferial el día anterior.

Por la tarde comenzamos con dos promesas nacionales, los madrileños Jack Knife que realizan un garage pop poco relevante pero de asimilación sencilla y los valencianos Maronda que tiene dos discos que bien podían ser las los primeros capítulos de una enciclopedia del pop añejo y del buen gusto. Los primeros actuaron en el Escenario Principal –aunque a una hora muy temprana- y los segundos en la carpa Future Stars.

De nuevo en Escenario Castilla León es Vida presenciamos la actuación de Second, que como estaba anunciado estaban acompañados del quinteto de cuerda Sinfónica 2502. Un concierto muy al tono de los grupos que representan el grueso central de los festivales nacionales, donde siempre hay grupos de canciones pegadizas, fácilmente coreables aunque realmente de poca permanencia en el tiempo.

El contraste artístico, en cuanto al riesgo y la personalidad de su propuesta se producía en la Carpa de las Estrellas Futuras con Nothing Places. El proyecto de Emilio Saiz –hijo del productor Suso Saiz– que para la ocasión se hizo acompañar de Martí Perarnau IV y Ricky Falkner basa su pop en la emoción con texturas y riffs cercanos a los que dieron fama al añorado Jeff Buckley.

Los protagonistas máximos del cartel de este viernes eran Amaral, que habían triunfado en mismo escenario en 2011, y que volvían con apenas un par de canciones de adelanto de los que será su próximo disco. Por lo tanto pocas novedades sobre el escenario, tan solo el polémico single protesta Ratonera, y de nuevo una carrusel de clásicos de la banda–El Universo sobre mí, Días de verano, Como hablar, Cazador, Hacia lo Salvaje o Revolución- . Impecables, impolutos, con una escenografía estimulante pero con la gran duda de la necesidad de volver a girar con los mismos argumentos y canciones durante los últimos años –tanto para sus detractores como para algunos de sus admiradores-

Una vez finalizada la actuación del máximo exponente del indie “mainstream” o quizá del “mainstream” más indie llegó el turno León Benavente, quizá la banda que actualmente encabeza merecidamente el ranking del indie no asociado al difuminado término “comercial” (Love of Lesbian, Lori Meyers, Vetusta Morla, Supersubmarina, Miss caffeina, Izal…). Músicos forjados en otros proyectos, profesionales contrastados y que con la formación de esta banda han logrado una sinergia que habría que remontarse un par de décadas atrás para encontrar.

Un año atrás realizaron un concierto similar, con las mismas armas –salvo las editadas poco después al participar en el Girando por Salas- pero si en aquella ocasión eran sorpresa ahora son totalmente confirmación. Canciones de ritmos trepidantes, lírica excelsa y un sentido de la escenografía envidiable. En el clásico final apoteósico con Ser Brigada estuvieron acompañados de Cristina de Columpio Asesino para interpretar las líneas que grabó para el disco.

Ya he comentado en otras ocasiones la poca motivación que me ofrece la música de Izal y lo sobrevalorado que me parece el rock grandilocuente que practican –siempre desde el respeto-, por mucho que cuenten con legiones de seguidores y sean unos de los grupos del momento, por eso decidimos que era un momento adecuado para volver a la carpa Future Stars (único escenario que solapa sus actuaciones con los dos principales y que cada año incrementa su apuesta de calidad en cuanto a jóvenes bandas nacionales). En esta ocasión vimos a Cosmen Adelaida que presentaban su nuevo disco La Foto Fantasma. Los madrileños domestican perfectamente el ruido con las melodías, estando en ocasiones equidistantes entre el shoegaze y el krautrock, es muy posible que sea una de las sorpresas de las listas de final de año, sobre todo con singles tan acertados como Becerro de Oro.

Y para terminar la noche baile de la mano de los daneses Reptile Youth, una de las pocas bandas internacionales, que a pesar de tener un directo demoledor, hits de dance con actitud punk irrefutables contaron con un público más bien modesto teniendo en cuenta la cantidad de gente que poco antes había visto a Izal. Totalmente incomprensible.

Al recapitular sobre la jornada del viernes, nos quedamos con un mejor sabor de boca que con la del día anterior. Para que este cómputo sea positivo son tan importantes cuatro propuestas modestas pero muy interesantes – Perro, Maronda, Nothing Places y Cosmen Adelaida– como el grandísimo concierto de una de las banda indies del momento –León Benavente-, en un nivel que quizá solamente podamos encontrar a Triángulo de Amor Bizarro y el Columpio Asesino.

+ Sábado +

En la misma ubicación que los días anteriores Plaza del Trigo- nos encontramos a Ricardo Vicente y sus dulces melodías. Ya sea cuando estaba enrolado en bandas tan entrañables como Tachenko y La Costa Brava, como cuando ha acompañado a Fran Nixon o cuando ha formado con este mismo y Ramón Rodriguez El problema de los tres cuerpos”, este maño siempre ha estado rodeado de buenas melodías y letras costumbristas, y esto mismo ha continuado haciendo cuando se ha lanzado el sólo con el libro-disco ¿Qué haces tan lejos de casa? A pesar de que los conciertos de esta Plaza son cada vez más movidos y populistas –este adjetivo sin ningún carácter peyorativo- Richi consiguió meterse a la gente en el bolsillo con una dosis de m uy buen rollo. Herramienta bien distinta a la que usaron Maryland y sus guitarrazos juveniles o Sexy Zebras y el rock fusión de alto voltaje que desplegaron., que no hacía más que reclamar que les echaran agua desde los balcones. En el capítulo de sorpresas, si el día anterior había venido de la mano de Niños Mutantes, hoy era a cargo de Second, esta vez sin orquesta.

Para comenzar la última tarde del Sonorama Ribera 2014 empezamos viendo a una de las joyas ocultas del cartel –Belako– aunque vista su participación en muchos de los festivales más importantes cada vez es menos oculta. Post-punk, new wave, juventud y mucha actitud son las herramientas principales de este grupo y un directo que según lo visto raya a gran altura. Tras ellos, en el escenario opuesto, el rock adrenalínico e inmediato de Juventud Juché nos subió las pulsaciones justo antes de que fuera el turno de Nacho Vegas, todo un vaivén de emociones. Este año el asturiano no ha participado en otros festivales de verano y ha presentado en pocos conciertos su disco Resituación, por lo que era una gran ocasión de poder escuchar en directo su disco más político y polémico. Con la estupenda banda que le acompaña últimamente –los leones Abraham Boba, Luis Rodriguez y Edu Baos más Joseba Irazoki y Manu Molina- comenzó con una primera parte del concierto donde mostró las canciones de su nuevo disco y donde a pesar de una correctísima interpretación no consiguió crear una conexión total con el público que solamente llegó con una segunda parte repleta de los sus mayores éxitos rematada por El hombre que casi conoció a Michi Panero y La Gran Broma Final. Sin ser un mal concierto, tampoco fue el mejor concierto de Nacho Vegas en el Sonorama. Aunque quedará para el recuerdo la reivindicación en contra del racismo, que si practica nuestro estado, de la labor LaDinamo y el Patio Maravillas, con los que a través de una representación de los mismos interpretó Resituación.

Duncan Dhu. La participación de Duncan Dhu en el Sonorama ha suscitado controversia al igual que la de Raphael o la de los Secretos o Loquillo en su día. Unos artistas que en su día ya militaron en corrientes poco indies o underground y que han reaparecido sin demasiadas cosas que aportar.- Sin entrar en mayor profundidad en la idoneidad o no de su programación presenciamos el concierto de la banda – representada en un buen puñado de músicos unidos a Mikel Erentxun, porque Diego Vasallo parece estar de baja por una extraña dolencia en la espalda- que parece haberse reconvertido en una revisión del folk rock americano sin demasiado punch, porque quitando de los hits que protagonizaron su parte final, estos Duncan Dhu no hubieran triunfado ni en su época. Tampoco fue entendible la colaboración de Nacho Vegas en Entre Salitre y Sudor, una canción que le quedaba totalmente fuera de tono y que quedo totalmente deslucida y deslavazada. Todo sea porque un grupo de nostálgicos puedan corear Palabras sin Nombre o Cien Gaviotas.

Si los verdaderos protagonistas internacionales del día anterior habían sido los daneses Reptile Youth, hoy lo eran los australianos Cut Copy y los franceses Exsonvaldes –este año ha habido representación nórdica, australiana, portuguesa y francesa cuando lo habitual en este tipo de festivales suele ser el dominio anglosajón-. Los primeros orientaron su actuación a través del juego visual del título de su disco de 2013 Free your mind. Empezaron fríos y con dificultades para que su pop electrónico conectara con el público, las melodías más retro, de inspiración claramente en New Order hicieron que el ambiente mejorara, pero sin llegar al nivel que se esperaba de unas de las actuaciones más importantes de la jornada. El caso de Exsonvaldes fue diferente; militando en una liga inferior se han ganado al público con su elegancia y sus interpretaciones cristalinas e impecables, quizá eso es lo que se les pueda achacar; la falta de chispa.

Si los triunfadores nacionales del día anterior fueron León Benavente, el día de la clausura lo fueron claramente El Columpio Asesino, una vez superado el éxito de Diamantes y sobre todo de su mega éxito Toro, han sacado su disco más arriesgado y ambicioso, pero a tenor por el resultado en directo con un acierto espectacular. Posiblemente a mucho del público que ganaron como seguidores con el anterior trabajo se les atraganten las atmósferas opresivas, los mantras interminables y las estructuras envolventes de las nuevas de las canciones pero sin lugar a duda son el avance definitivo de una banda que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. Y aunque el espectáculo es nuevo terminaron como se les reclamaba con una Toro apoteósico con la ayuda de Nacho Vegas.

Casi a las cuatro de la mañana apareció sobre el escenario AdanowskyAdan Jodorowsky, hijo de Alejandro Jodorowsky – para dar el cierre al Sonorama 2014. Un cierre divertido y estrambótico, lleno de momentos surrealistas, bailes y música de todo tipo a cargo de este showman y sus acompañantes.

Un año más el Sonorama Ribera nos había dado un poco de todo –artistas comerciales consagrados o de vuelta, artistas indies consagrados o de retorno, multitud de bandas jóvenes y algunas pinceladas de lo que se hace en el exterior-, en definitiva, como siempre un festival en el que cada uno puede encontrar algo de lo que disfrutar. Son ya diecisiete ediciones, y vista la respuesta de un público totalmente fiel y cada vez más entusiasta, la salud del festival es envidiable.

Fotos: Laura de Marco 

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