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Crónica Sónar 2014

Autor: | @bohemian_corner

109.000 espectadores convirtieron a Sónar en el Maracaná de la electrónica del 12 al 15 de junio. Crecimiento no solo a nivel cuantitativo, ya que en todos los aspectos del festival se alcanzó un sobresaliente alto. Ni una sola cola reseñable de acceso a salas, barras o baños; nueva y rápida vía a Sónar noche para prensa, actuaciones de gran calibre y sobre todo variadas… Solo faltó que la organización invirtiera en el Proyecto HAARP para que la lluvia del sábado noche acabara a unos cuantos kilómetros de distancia.

Por lo demás, esta edición supone la consolidación de lo supremo. La confirmación de que la aparente utopía de años atrás se ha hecho realidad. Supongo que el objetivo ahora será mantenerse en una cúspide alcanzada a base de sudor y riesgo.

Antes de comentar nuestro paso por el festival hay que destacar la propuesta de James Murphy y 2 Many djs llamada Despacio. Una sala circular con capacidad para unas mil personas que hizo las delicias de los asistentes. Contaba con uno de los mejores soundsystems que mis tímpanos recuerdan y la selección sonora de estos tres capos fue simplemente inolvidable. En el rato que estuvimos mezclaron con gusto buen house y disco de su colección personal de vinilos y simplemente nos dejamos llevar. Acertada idea.

Para un murciano llegar a Sónar es una pequeña odisea si la elección es hacerlo a través de nuestra querida red de ferrocarriles. Atravesar un país en Talgo durante 7 horas en clase turista destroza cualquier espalda. No quedaba otra mas que descansar un rato antes de comenzar la contienda en la Fira Montjuic. Llegamos bien avanzada la tarde con los míticos Chris & Cosey y qué recibimiento nos dieron. Bajo techno de estructura lineal y atmósferas oscuras e industriales disfrutamos de un directo que fue un perfecto punto de partida en esta aventura de tres días.

Sin embargo, Daniel Miller con un techno gélido bastante machacón y evidente hizo que cambiáramos de pista en busca de Trentemoller. Junto a su banda demostró que siempre roza la excelencia , y que los límites tras aunar sonido electrónico y acústico están aun por redefinir.

Para poner colofón, Plastikman. Quizás una de las actuaciones más esperadas del festival tras la presentación escasos días antes de su último trabajo, “EX“, y bajo la nueva propuesta audiovisual “Objekt“. Reconozco la calidad de alguna de sus creaciones y el entusiasmo que el público mostró durante toda la actuación, pero a mi no llegó a emocionarme su discurso algo plano y mental.

Viernes

Comenzamos la jornada con Henry Saiz, quien acompañado de su banda mostró cómo crece en directo su “Reality is for those not strong enough to confront their dreams”, lleno de positivismo y suaves texturas que cautivaron y movieron al público. Poco después, Jessy Lanza realizó un live que nos encantó, pasando por numerosos estilos pero siempre con potentes bajos y sugerente voz como seña de identidad. Una de las sorpresas del día fue la de FM Belfast, con un concierto a base de pop electrónico luminoso que volvió del revés al personal, y una puesta en escena brutal que consiguió convertir el césped del Village en el terreno de juego más divertido.

Con Bonobo poco puedo añadir que no imaginen. El hijo predilecto de Ninja Tune estuvo a la altura de lo que es, uno de los tipos de más deliciosa electrónica de los últimos tiempos. El sol del Village fue testigo de las suaves texturas que es capaz de crear junto a su banda presentando su último álbum “The North Borders”. Para cerrar, y visto el absoluto lleno del Sonar Hall con Jon Hopkins, decidimos hacerlo con uno de los capos del house de los últimos lustros, Theo Parrish, quien fue fiel a su estilo aunque tuvo problemas con el sonido durante varios minutos y no se le vio fluyendo como nos tiene acostumbrados.

Para la jornada nocturna comenzamos con Royksopp & Robin, una de las sensaciones del momento que evidenciaron estar en plena forma. Cuando sonó “Sayit” supimos que la espera había merecido la pena, ya que el concierto fue un poco largo para nuestro gusto. Y con Moderat es apostar siempre a caballo ganador. Si suenan “A New Error”, “Gita” o la celebrada “Bad Kingdom”, ya pueden venir los siete jinetes del apocalipsis que de la pista no se mueve absolutamente nadie. Notable directo.

Mientras, Alizz nos cautivó con bajos pesados como trailers, y breaks que terminaron por calentar a un personal entregado a la causa de la bass music más bailable.

Para finalizar la velada las elecciones fueron tan obvias como acertadas. Nos quedaba energía más que justa, y decidir bien era cuestión de Estado. Y con Caribou el algodón jamás engaña. Calidad a raudales de un tipo que nos deleitó con históricos temas con “Swim” o “Kaili” logrando que en el SonarPub solo se divisaran sonrisas. Una de las sorpresas de la noche para los que esperaban escuchar chasquidos de rodillas fue Gesaffelstein. Trajeado y fumando como un descosido, demostró con un live sobrio y repleto de constantes cambios de ritmo que al techno se le puede dar nuevas vueltas de tuerca. De los momentos más contundentes y bailables de todo el festival.

Por último,con Four Tet degustamos una sesión más oscura y pistera de lo que nos tiene acostumbrados pero fue el perfecto colofón a un intenso día.

Sábado

Por motivos ajenos a nuestra voluntad llegamos bastante tarde a la jornada del sábado, pero con Kid Koala cualquier contratiempo de altura se convierte en una simple anécdota. Presentó su último show, “Vinyl Vaudeville 2.0”, enfundado en su disfraz de koala y dando cera a los platos con buen hip hop de antaño y blues cabaretero, siempre con el scratch como moneda de cambio. Un tipo grande que encandiló al Village con su carisma y clase. Matthew Dear o su alias Audion es de nuestras propuestas favoritas en este mundillo donde desmarcarse con un sonido propio durante años y años parece una idea utópica o al menos, muy compleja. Primero apareció en el Sónar Hall como Audion bajo una estructura de leds con la A de su a.k.a y soltando un techno hipnótico y marciano. Qué pena que los problemas de sonido nos arrebataran los bajos durante buena parte del live. Sin embargo, en la jornada nocturna el sonido mejoró y nos ofreció un set mucho más dinámico y divertido.

Y llegamos a uno de los momentos clave de esta edición:la actuación de James Holden. El verdadero príncipe de la corona inglesa presentó su celebrado “The Inheritors“, bajándolo de revoluciones y mucho más orgánico, acompañando de saxo y batería. Tuvimos que acudir a las primeras filas para disfrutar del concierto pues el sonido dejaba bastante que desear. Pese a todo, un completo repaso al extraño álbum que por momentos nos emocionó. Grandísimo.

Apenas pudimos disfrutar de Dj Harvey y su inigualable maleta de vinilos, pues había que marchar a Sonar Noche ya que la velada estaba cargada de actuaciones interesantes.

Con Massive Attack logramos poner una equis en el casillero de esos grupos míticos pendientes de ver antes de que se retiren.Hay canciones como “Teardrop” o “Angel” que cuando suenan en directo rememoras momentos o situaciones que jamás se podrán olvidar. Además, proyectaron imágenes con mensaje político e incluso los sucesos de nuestras fronteras no escaparon a su acidez. Cumplieron totalmente con nuestras expectativas, y finalizar con “Unfinished Sympathy” supuso otro de los inigualables momentos del festival.
Nos dividimos para poder ver a otro de los platos fuertes de la noche. Lykke Li, quien en apenas una hora visitó sus albumes “Wounded Rhymes” y el más reciente “I Never Learn”, en un concierto sobrio e íntimo donde cuya voz nos atravesaba el alma constantemente.

Otra fémina que está on fire es Laurel Halo. Durante su live ofreció un discurso más 4×4 de lo que nos tiene acostumbrados, pero siempre dejando señas acidorras y atmósferas en las que el caos parecía tomar forma.

Poco después comenzamos con Chic Feat. Nile Rodgers ,degustando uno de los conciertos más festivos y luminosos de todo el Sónar. Con “Good Times” o “Le Freak” la gente enloquecía y sobre todo disfrutaba de un momento único. Incluso sonó el archiconocido “Get Lucky” para delirio del público.

No llegamos a terminar su actuación y pasamos al SonarLab con Future Brown, sin llegar a conectar en ningún momento con un sonido entre el grime y el r&b demasiado agresivo por momentos. Pero por suerte quedaban escasos minutos para que comenzara uno de los sets de la noche de la mano de James Holden b2b Daphni. Si en solitario ya nos habían demostrado que facturan caviar sonoro, su unión supuso un salto cualitativo hacia la estratosfera electrónica. Mediante un sutil techno hicieron magia durante hora y media sin que apenas pudiéramos articular palabra. Selección musical exquisita, lo suficientemente contundente para satisfacer la demanda de baile incesante, pero soltando gotas de un perfume con aroma a trance que simplemente nos enamoró. Fue una lección de dos tipos que juegan en otra liga.
Decidimos seguir con otro tipo que no hace prisioneros, Boys Noize, y el chico de la gorra y eterna sonrisa estaba soltando un techno de la nueva escuela que enloqueció hasta al de seguridad. Puro salvajismo en pista, y unas proyecciones que ayudaban a ponerse el mono de guerra de cara a la batalla. Pero empezó a llover de forma considerable, tanto que por momentos buena parte del público abandonó las pistas al aire libre. Y elegimos este instante para claudicar, presentar nuestros respetos a Sonar prometiendo volver y seguir sonriendo en este imperio para los sentidos.

Fotos: Rafael Piera

 

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