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Crónica Let’s Festival 2008


La tercera edición del Let’s Festival se abrió de forma inmejorable el jueves 28 con la actuación de La Estrella de David, el grupo paralelo de David Fernández (Beef) en el Depósito Legal.


David demuestra a base de canciones (y letras) tan perfectas como “Vacaciones en la playa” que le sobra talento para repartir entre Beef y sus demás proyectos, un talento al servicio de una música mucho más sencilla, relajada y, bueno, pop, que el grupo madre. Con sus luminosas composiciones y su típica sencillez y simpatía puso una sonrisa en la boca a todo el mundo. El único punto flojo, como viene siendo tristemente habitual en el pop indie español, viene de las voces. ¿Tanto cuesta no cantar mal? Y es que son ya muchos años desde "Bach Is Dead"; David, lo de amateur ya no cuela.


Comenzamos la noche del viernes en la Sala 1 de Salamandra con Olimpic. A su favor jugaron un sonido sólido y un frontman dinámico y con cierto carisma, que invitaron al baile con su dance-rock escuela The Rapture, The Faint y demás. En su contra, el ser alumnos demasiado aplicados de dicha escuela, hasta llegar a un total mimetismo con los anteriores o con los The Cure más bailables en muchos momentos. En la sala 2, Triángulo de Amor Bizarro demostraron porqué algunos los consideramos lo mejor que le pasado a la música indie española en muchos años. A pesar de perderme, por causas ajenas a mi voluntad, parte de su actuación, bastó poco para comprobar como en directo suben la agresividad de su noise-rock garajero y diluyen sus deudas con The Jesus and Mary Chain, para llegar a límites de efectividad infranqueables para muchas bandas españolas. ROCK. También Humbert Humbert acuden a la agresividad y el frenesí escénico a la hora de presentar su infeccioso post-punk. Desgraciadamente, el corsé de los ritmos pregrabados y lo difícil de llenar un escenario con sólo dos personas (voz y guitarra) cuando una no se llama Jack White, restaron fuerza al concierto a medida que avanzaban los temas, hasta rozar la frialdad total. Y para el final, Delorean justificaron de sobra su condición de cabezas de cartel de la Sala 1 con su habitual exhuberancia escénica. Y es que por buenos que sean sus discos, que lo son, está claro que el medio ideal de la banda es el escenario. Jugando en el mismo terreno minado que Olimpic, Delorean esquivan mucho mejor las inevitables comparaciones con The Rapture y supieron poner patas arriba la sala a base de músculo guitarrero y ritmos endiablados. Toda una fiesta.


Llegó el sábado y aparecemos con Abraham Boba encima del escenario de la Sala 2. Ya hay una cantidad de público importante, al contrario que en el día anterior, y con guitarra en mano, acompañado por un violínista y elegantemente vestido, nos presentó sus temas, todos compuestos y producidos por él mismo. Mezcla acertada e inusual de estilos, entre ellos el pop, el jazz o el swing. Con el buen sabor de boca que nos dejó Abraham llegaron Hidrogenesse, otro grupo inclasificable pero con un estilo totalmente diferente a su antecesor. Disfrazados con capas y tacones como atuendo comenzaron con “Caballos y Ponis”. Sus fans se hacieron notar, cantando, silbando y aplaudiendo. Carlos y Genis nos enseñanaron las nuevas canciones de Bestiola y nos cantaron unas cuantas en catalán y añadiron una estrofa más a "Pascual". Todos sonreímos con su pose y su sentido del humor.  Después de “No me digas que no hay nada más triste que lo tuyo” y salgo corriendo no sin dificultad por el lleno de la sala 2 hacia la 1 para ver al grupo de más calidad que hay ahora mismo en el panorama nacional. Son de Zaragoza, ciudad de gran gusto musical y con una alta concentración de buenos músicos entre los que, por supuesto, están Big City incluidos. Una buena iluminación y un sonido excelente hacen del concierto uno de los mejores del festival. El buen rollo del escenario se transmite al público y todos empatizamos con ellos. Su música tiene toques de Green On Red, Pavement, Mojave 3, Clem Snide, Great Lakes, R.E.M., Walkabouts, Essex Green, High Llamas… Hay quien dice que son los Wilco españoles. Una vez acabado el concierto me dirijo otra vez a la sala 2 (siempre corriendo ya que el paseo a pie lleva su tiempo) y una vez allí me es imposible llegar hasta el escenario y avanzar hacia cualquier parte es prácticamente imposible. Lleno total. Facto Delafé y las Flores Azules en el escenario ya tocando. Tocar en casa ya asegura un público y, además, ser una de las bandas con más proyección nacional ahora mismo y ser la banda sonora del “Ya es primavera en El Corte Ingles” tiene sus ventajas. Sus letras y su piji-hip-hop, creación original de Helena, Oscar y Marc, tienen ritmo y unas melodías muy pop. Los movimientos raperos de Oscar y la sonrisa feliz y contagiosa de Helena te enganchan. Bajo el confetti y las pompas de jabón nos cantaron temas como “Enero en la Playa”, “Gigante”, “Sólo palabras”, “El poder del Mar”… Intento salir también antes de que acaben y de que la multitud tapone la salida para ver algo del concierto de Nisei, tan bien tratados por la crítica. En su nuevo disco, "Continents", cantan íntegramente en catalán. Teclados antiguos, duelos de guitarra improvisados, riffs de trompeta fabricados en directo con la dificultad que ello comporta (juraría que le hicimos perder el ritmo en alguna ocasión). Todo ello animó a la sala 1, mucho más holgada en público que la 2 (pero también más grande). La hora pedía algo más de movimiento al cuerpo así que me dirigí hacia la sala 2 para ver a El Guincho, ese del que tanto se habla y que se sortean los festivales. Se podía llegar hasta el escenario esta vez, pero las primeras filas eran una pista de baile loca con poggos incluidos, al son de ritmos brasileños y carnavalescos. Aquí si que se montó el festival. Únicamente El Guincho y su mesa ocupaban el escenario (y algún que otro exaltado). Su mesa estaba formada por una tabla aglomerada sobre unas patas tabla-de-planchar en la que apoyaba su sampler y caja de ritmos, todo muy artesanal como su música, totalmente creada y fusionada con sus manos de hombre orquesta que ha sabido encontrar al sampler y a una caja de ritmos la autopista hacía el éxito. El ritmo de la noche continuó en la sala 1 con Sunday Drivers.  "Do it" y "On my mind", sus temas más esperados, y el savoir faire en el escenario, con un concierto meticuloso y estudiado hasta la perfección, permitieron que no nos aburriéramos un ápice.


Fotos: Xou Lee Ta

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