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Crónica de El Genio Equivocado Fest, La [2] de Nitsa, Barcelona (9-01-2016)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Hace un año, con motivo del 5º aniversario del nacimiento del sello, Rafa y Joan, Joan y Rafa, nuestros peterpanes preferidos —olfato sin parangón para detectar algunos de los grupos más interesantes del panorama estatal, resiliencia para aguantar contra viento y marea y mucho corazón en lo que hacen— pusieron en marcha una suerte de Festival con varios de los grupos que conforman el fantástico roster de El Genio Equivocado. Aquella idea, celebratoria y algo reivindicativa del trabajo muy bien hecho —una forma de exhibir el músculo de la discográfica— tuvo paradas en Barcelona, Sevilla y Madrid. Pero, afortunadamente, no se quedó ahí, pasando a ser una serie de citas anuales que, tras la edición madrileña del mes de octubre, repetía en la ciudad condal el pasado sábado en La [2] de Nitsa, con nada menos que 6 grupos y djs. Una inmejorable manera de iniciar el “año musical 2016”.

Los responsables de dar comienzo a la jornada fueron Grushenka, debilidad personal de quien escribe y banda a las puertas de hacer “algo grande”. En Apolo su dream-pop demostró volar cada vez más libre, sin miedo a flirtear con el shoegaze, los desarrollos largos o a topar con el muro de sonido y el ruido blanco, otras apostando por la melodía indeleble y la inmediata pegada del pop, como refleja su último EP El telescopio gigante. Su líder Xavier Friedrich cada vez tiene más fuerza y expresividad vocal, atreviéndose incluso a versionar a Morrissey y salir bien parado del envite. Aún tienen que conseguir ese empaque en el escenario —son tan jóvenes, ¡diablos! — “domesticar”, mejor dicho canalizar, la irrefrenable explosividad de su batería. ¡Ah! Y no asustarnos con guitarras de doble mástil a lo Van Halen, por favor. Pero el día que digamos “diana, lo han logrado” está al caer… Avisados estáis.

En cambio, con los zamoranos El Lado Oscuro de la Broca no hay lugar para las sorpresas. De igual forma que en su arrollador disco de debut, Beta, en directo van “a piñón fijo” desde el segundo uno, sin hacer prisioneros, haciendo de su afilado, por momentos amenazador sonido entre el noise rock, el shoegaze más oscuro y el denominado cold wave, una sucesión de precisas estocadas impecablemente trasladadas al cara a cara con el público. Incluso en las tradicionalmente parlanchinas últimas filas del recinto, ni que sea por una vez, las conversaciones eran del estilo “buah, como suenan, ¿no?” o “no los conocía, vaya descubrimiento”. Tinieblas, por fin, que diría aquél.

Seguimos en “fase crepuscular” —tremendo eufemismo— con los sevillanos Blacanova presentando su inquietante, caliginoso Regiones devastadas. Pocas veces un título de un disco se adecua más a su sonido, space rock de atmósferas opresivas y paisajes de onírica desolación. Sólo habíamos tenido una experiencia previa en directo con ellos y no había sido buena. El sonido, entonces en la sala Sidecar, no había estado a la altura. Pero el sábado en la [2] de Nitsa fue todo lo contrario, pudiendo disfrutar de los saturados mantos sonoros y las voces, susurros dispuestos a estremecer, de Inés Olalla y Armando Jiménez, mientras la épica instrumental aguarda al final de piezas tan poderosas como El poder mecánico o La pareja del verano. Así sí.

Y entonces “salió el sol” en Apolo. Si la sensación desde primera hora del Festival era de excelente entrada, cuando llegó el turno de Hazte Lapón ahí ya no cabía un alfiler. No era para menos, pero alegra que Hazte Lapón y El Genio Equivocado vean recompensados su discazo y sus esfuerzos por traernos un pedazo de la mejor música nacional respectivamente con llenazo de público. Audiencia que venía dispuesta a desgañitarse y dejarse la voz —culpable señoría— aullando las canciones de la banda de Lolo y Saray, transformada en quinteto en La [2]. Tras el atronador arranque de Hushpuppy que casi nos deja sordos —¿acaso era el caos?— y la rápida reacción del guitarrista salvándonos, todo fue sobre ruedas. Procrastinar y Mudanzas —más esquizofrénicas que nunca—, Tanatorios, la preciosa Cómo funciona un corazón, la esperada Odiar en una versión muy rumbera, fueron jaleadas y coreadas como si no hubiera mañana. Lolo, me parece que esas canciones ya “no te pertenecen” solo a ti. También son un poco nuestras. Han pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo —bueno, el de nuestra “maravillosa minoría”—. Que creo es el mejor cumplido que se le puede decir a un creador de canciones. Felicidades.

Las dos últimas “balas” de la noche tenían el listón muy alto, pero es difícil que a estas alturas de la película Murciano Total fallen. Y eso que no llevan demasiado tiempo tocando en directo sus adictivas y flotantes canciones de pop electrónico. Tras arrancar con su reciente versión de La radio ha muerto de Las Ruinas pusieron toda la carne en el asador con lo bueno y mejor de Quereres y Dejenes, como Quémalos por mí, El espejo, La fábrica de guapas, Ventas de ocasión o la bastante eufórica La casa parisina, quizás uno de los momentos centrales del concierto. Hacía un año de la última vez que los vimos —misma sala con motivo del 5º aniversario de El Genio— pero el salto en el sonido trasladado al escenario ha sido notorio. Impecables.

Y para cerrar la jornada, mis queridos Cosmen Adelaida, con los que no puedo ser del todo objetivo pese a que, ciertamente, no dieran su mejor recital —siempre en mi opinión—. Javier Egea cantó poco en comparación con otras noches, cediendo el protagonismo vocal a Nacho de la Hoz. También faltó algo de la intensidad de otros shows mayúsculos —todavía recuerdo su presentación del genial La foto fantasma en esa misma sala, o su tremenda actuación con motivo del aniversario del programa de radio El sonido de las montañas al revés en Be Good— que servidor ha tenido la suerte de presenciar. ¡Y además Elisa no cantó Dormancia! Pese a todo, un show solamente bueno de Cosmen es bastante mejor que la media —ya digo que no soy objetivo con ellos—. Por canciones como El parque, Becerro de oro, la inmensa Familia/trabajo o Si quieres, salgo, y por su pegada. Y por los nuevos temas estrenados que pintaron muy muy bien —me chivan que dos de las tres que sonaron tienen por títulos Parque Jurásico y 2CV—. ¡Qué ganas de que llegue el nuevo material!

Éxito de público. Gran ambiente. Gran sonido toda la noche. Seis excelentes y diversas bandas…. El Genio Equivocado goza de una magnífica salud, amigos. Sus seguidores continuamos estando de enhorabuena. Millón de gracias Joan y Rafa. Rafa y Joan. Nuestros Reyes Magos son dos y, aunque vinieron con algo de retraso, lo hicieron cargados de regalos —nada de carbón— musicales para todos. ¡Y que dure!

Foto: Dani Cantó 

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