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Crónica del XXI Minifestival de Música independent, La Capsa, Barcelona (12-03-2016)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

El pasado sábado acudimos a una nueva edición, la vigésimo primera nada menos, del Minifestival de Música Independent de Barcelona, uno de los agentes culturales más longevos, coherentes y auténticos de esta ciudad condal cada día más hueca. Una edición marcada, como siempre, por la cantidad y, sobre todo, la calidad de las bandas y artistas reunidos en su cartel. Pero también por su traslado a La Capsa del Prat Llobregat, factor que a muchos de sus seguidores, entre los que por supuesto me cuento, nos provocaba ciertas dudas. ¿Respondería el público? ¿Valdría la pena el cambio? La respuesta es sí, con varios matices. Con la recién estrenada L9 de metro llegar hasta el nuevo emplazamiento es ciertamente asequible y cómodo —si bien lejano—, pero la asistencia de público se resintió. Esperemos que sea algo que el tiempo solucione porque, a cambio, estamos ante un lugar formidable para la música que, de entrada permitió a la organización añadir al de por sí completo Festival tres actuaciones previas al mismo en el espacio habilitado en el bar. Tras Ex-Cèntric, llegamos justo cuando arrancaba el concierto de Her Little Donkey, más orgánico y dreampop que en sus grabaciones, que pudimos disfrutar igual que a Kinsale y sus sugerentes juegos vocales de folk-pop arrebatado.

Tras este jugoso calentamiento, la entrada en La Capsa propiamente dicha fue sorprendente. Recinto magnífico para la música y una primera propuesta, la del franco-español afincado en Málaga Alexandre Lacaze, demostrando las posibilidades a nivel de sonido de la sala y, por supuesto, su más que destacable talento para, acompañado tan solo por sus pedales y un batería, electrificar La Capsa a base de tormentas de guitarras que propulsan o entierran su desgarrada interpretación vocal a voluntad. Muy buen inicio de la noche.

En segundo lugar tuvimos la actuación de los suecos Star Horse, a quienes habíamos puesto la etiqueta de «grupo a seguir» gracias a sus hipnóticos primeros EPs y sencillos. Y sí, la música sonó estupenda, el muro de ruido blanco característico del shoegaze derrumbándose y reconstruyéndose con la entrada de luz vertida por las melodías y los pasajes más ambientales y etéreos del dreampop… pero ¿y las voces? Más que por el sonido, engullidas por la timidez, especialmente la de su intérprete principal, Maja, de quienes necesitan rodarse en muchos más escenarios —comprensible si, como dijeron, era la primera vez que tocaban lejos de casa—. El futuro puede ser suyo… si lo afrontan con valentía.

Y claro, pasar de los nórdicos a los galos Autour de Lucie, el primero de los veteranos ilustres que cada año nos regala el Minifestival, resultó un contraste abrumador. Indierock de impecable facturación, con Valérie Leuillot en plena forma, bien flanqueada por Sébastien Lafargue y un soberbio batería, y unas canciones nuevas —Détache, su flamante nuevo sencillo sonó espectacular, mejor en directo que en disco, de hecho— que no desmerecen en absoluto el legado de dos décadas de buen hacer pop. Gran concierto.

Tampoco se andaron con rodeos Desperate Journalist, poniendo toda la carne en el asador desde el primer segundo de su show —soltaron Control y O de salida, sin hacer prisioneros—. Post-punk de pegada inmediata, con una potencia melódica incontenible y una puesta en escena arrolladora, comandada por la fulgurante presencia de su vocalista Jo Bevan, una auténtica fuerza de la naturaleza, capaz de aturdir al público con su frenética actuación para desarmarte a continuación con la interpretación de las más introspectivas Remainder o Wait. Teníamos muchas ganas de verlos y no defraudaron en absoluto. Enormes.

Tras unos jóvenes destinados a comerse el mundo tocaba bajar las revoluciones con otro egregio nombre. Nos referimos a la ex Delgados Emma Pollock, que se presentó en Barcelona junto a un teclista/bajista y un tercer componente, muy parco en palabras pero efectivo en directo, llamado Roland —la escocesa estuvo muy divertida y simpática, con varias bromas, como considerar al sintetizador un miembro más de la banda—. Y aunque desgraciadamente se centró casi en exclusiva en su reciente —y algo soso, siento decir— disco In Search of Harperfield, rescatando tan solo Paper and glue de sus anteriores trabajos, las tablas y, por supuesto, su irresistible voz convencieron y vencieron.

Y entonces llegó la fiesta con The Popguns, otros veteranos felizmente de regreso. Y con todas las de la ley. Pintan canas, pero la contagiosa vitalidad de su indiepop efervescente y directo no solo no se ha resentido con los años, sino que las nuevas canciones no han perdido ni un ápice de ese espíritu C86. Seguramente a los de Brighton se les fue la mano con la tremenda potencia del sonido de la sala, haciendo que, en ocasiones, la voz de Wendy Morgan —que, por cierto, cumplía años— estuviera demasiado cerca del simple berrido. Pero la convicción con la que dieron cuenta de su repertorio, la energía que transmitieron, se tradujo en auténtica euforia por parte de una significativa parte del público —especialmente los incondicionales, muy granaditos ellos, venidos del Reino Unido para darlo todo—. Las armas pop continúan bien cargadas.

Tras ellos, los encargados de cerrar el Minifestival fueron las locales Die Katapult y su peculiar apropiación del krautrock, que sonó brutal en directo. Uno diría que The Popguns hubiera sido un grupo más adecuado para poner el broche al Festival. Sin embargo, creo que refleja —no sé si conscientemente o no— a la perfección la idiosincrasia de este certamen único en nuestro país. Junto a bandas y artistas de culto, regresos sonados e incomprensibles primeras o muy escasas visitas —dentro de este mundillo de no tan inmensas minorías del indiepop y rock alternativo más selecto— el Minifestival siempre ha apostado por nuevas y excitantes propuestas. Es muy sencillo. Cambian los recintos y los grupos invitados, pero son más de dos décadas poniendo por delante la calidad y el buen gusto. Un millón de gracias, Minifestival. Nos volvemos a ver muy pronto. En mayo, más.

 

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