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Crónica del festival V de Valarés, Ponteceso, A Coruña (17-08-2013)

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El festival se llama V de Valarés, pero en realidad Balarés (que es una playa) se escribe con B de Belleza y de exclamar con la B bien pronunciada “¡qué bonito!”. Y no sólo eso: llegar al V de Valarés es que se te escape un “¡qué guay, menudo sitio!” y que acto seguido veas los precios (buenísimos), el ambiente (inmejorable), y el entorno (ya mencionado, mágico). Un escenario un poco elevado desde el que solamente se veía  la luna y la banda que estuviera en acción, y una pequeña carpa abierta sobre la arena eran los lugares donde la música tomaba el protagonismo. Lo demás, una playa en la que, pese a la neblina bajísima, se estaba de muerte; y un camping en el que te buscabas la vida y del que se puede decir cualquier cosa menos que no fuera natural como el monte mismo, ni que no hubiera sombra. 10 grupos, 1 sólo día, poquita gente, buen tiempo y verano en vena.

Los conciertos comenzaban a mediodía, aunque el grueso de gente llegó a eso de las 19h, con la actuación de Tachenko. Los zaragozanos tocaron en la pequeña carpa, en formato acústico, lo cual quiere decir que bien (como no podía ser de otra manera) pero que sin banda, esto es, algo descafeinados. Con todo y con eso, gran forma de empezar la tarde-noche. A partir de entonces, a la luz ya de la luna, comenzaron a desfilar bandas, de las que cabe subrayar la siempre animada actuación de Los Coronas (muy destacable su versión para karaoke catárquico general del éxito de Marisol “Corazón contento“);El Columpio Asesino “un poco seriotes” según la mayor parte de los fans a los que pude preguntar pero que sonaron bien o muy bien me atrevería a decir; y un dj Amable que todos tenemos la impresión de que pagó el pato de que todos los descuadres de horarios porque su sesión duró poco poquísimo. Sea como fuere estos y el resto de conciertos (Fuel FandangoMvnichCápsula y tantos otros hasta el total del 10) sonaron estupendamente e hicieron esa noche tan mágica como todos los ingredientes que la conformaban hacían presagiar. El fin de fiesta era en la pequeña carpa, en la que hasta el amanecer se pudo disfrutar de un cierre con temas algo-bastante manidos (pero que funcionaron, todo hay que decirlo) entre los que se encontraban Los RamonesThe Offspring o Nirvana.

Sin tener un cartel excesivamente ambicioso merece mucho la pena hacer un hueco a este festival en la agenda veraniega. Aprovecho, eso sí, para hacer mi carta a los reyes magos: (llamamiento a la organización) si para próximas ediciones lleváis a algún grupo español como los Rusos BlancosFran Nixon,GrushenkaCosmen Adelaida u Odio París (o a todos ellos) y a algún dj que monte la fiesta padre (¿por qué no dj Kigo?) aquello será ya para nota. Sobre la organización decir solamente cosas buenas: personal atento en todo momento, con efectividad y carácter afable. A nivel logístico únicamente se echaron de menos papeleras y lugares donde desechar vasos y demás, así como un equipo de limpieza que fuera recogiéndolo todo durante la noche y ya por la mañana, ya que la imagen con la que nos fuimos de allí fue desoladora, como de una playa-vertedero muy terrible y que para nada responde a la idea eco-friendly que sobrevuela el festival. Eso y la escasez de baños son las dos sugerencias de mejora que desde aquí aprovecho para lanzar, aunque en ellas a buen seguro que la organización está ya trabajando.

Concluyendo me veo en la necesidad de añadir que el verdadero fin de fiesta en Valarés, el bueno, el que empieza con B como la playa, es terminar bañándote en las nada gélidas agua de Balarés todavía a la luz de la luna, con la música de fondo, y si es bien acompañado/a pues mejor. Mirando al mar podías ver que unos/as cuantos/as escogieron esa opción que, por qué no decirlo, hace posible que la magia de este pequeño festival en ese precioso enclave durante ese finde recóndito en Galicia sea aún mayor. Un secreto a voces al que desde aquí recomiendo vivamente estar atento y acercarse. A Dios pongo por testigo que volveré con con V de volver.

P.D. Enhorabuena una vez más a Estrella Galicia por apoyar iniciativas que son música y que son mucho más que eso: de quitarse el sombrero.

 

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