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Crónica del BIME 2016

Autor:

Adolfo Añino (fotógrafo y habitual colaborador de esta casa) y un servidor nos plantamos en Bilbao para la edición 2016 del BIME.

Visitamos el Guggenheim, comimos pinchos en el casco viejo, y paseamos por la ría. Nos hizo muy buen tiempo (aunque la niebla provocó que cancelaran nuestro vuelo de vuelta a Madrid).
Ah, sí, también vimos algunos conciertos.

VIERNES 28

cat-eyes

Faris Badwan hacía doblete el viernes, primero con Cat’s Eyes (el grupo que tiene junto a su novia, la soprano canadiense Rachel Zeffira) y luego con sus compañeros de The Horrors.

Se llevaron a tres coristas femeninas, lo que aumentó la ya presente influencia en su música de los grupos vocales de chicas de los 60. Su pop de cámara con guiños 50s y poso post-punk funciona bien en directo, y pudimos asistir a algunas divertidas “discusiones” de pareja que le quitaron algo de solemnidad al asunto. Solemne (y algo aburrida) fue la versión del “Because” de The Beatles, más entretenida fue su revisión del clásico de Cyndi Lauper “Girls Just Want To Have Fun” (aunque dio la impresión de que no la habían ensayado mucho). Fue una buena manera de empezar el festival.

edwyn-collins

Ver salir a escena a Edwyn Collins impresiona. En 2005 Collins sufrió una hemorragia cerebral y aún en plena recuperación decidió seguir actuando y grabando discos. Las secuelas son evidentes, pero cuando comienza a cantar solo queda su voz de barítono y un buen puñado de joyitas pop. El señor Collins hizo las delicias de un nutrido público (no precisamente joven) que aplaudió con ganas cada tema, y sí, esa canción que todo el mundo esperaba también sonó.

pj-harvey

Cuando en tu banda tienes a músicos como Mick Harvey, John Parish, y Terry Edwards, está claro que nada malo puede salir de ahí. Si además vienes a presentar un disco que ha sido aclamado incondicionalmente por la mayoría de la prensa internacional, y tienes los ovarios de defenderlo en directo como si no hubiera un mañana (o en este caso como si no hubiera un ayer), el resultado es como mínimo notable. Diez personas en escena, con una PJ Harvey en estado de gracia al frente controlando un engranaje perfecto, sin fisuras. Protagonista indiscutible, pero echándose a un lado cuando la situación lo requería, Polly Jean ofreció un autentico ejemplo de saber estar encima de un escenario.

Con un repertorio basado principalmente en su último disco, el grupo (porque pese al obvio e indiscutible liderazgo de la “jefa” todo sonó muy a grupo no a meros acompañantes de lujo para la estrella) desplegó todo un arsenal sonoro (con violín, sección de viento, y tambores incluidos) que envolvió los temas de una contundencia y solemnidad a ratos intimidante.

“50 ft Queenie, To Bring You My Love”  y “Down By The Water” apaciguaron a los que no conciben un concierto sin “hits” o sin canciones que puedan corear. Tras una versión del “Highway 61 Revisited” de Bob Dylan la banda deja el escenario tal y como llegó: desfilando a ritmo marcial. Lo mejor del festival de lejos.

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Turno de nuevo para Faris Badwan, esta vez al frente de The Horrors y con un atuendo “ramoniano” a más no poder (esos guantes de cuero). Lo de los británicos fue una especie de “pelota” sonora a ratos algo difícil de asimilar. Como si tocaran sus últimos tres discos (el que suena a Bauhaus, el que suena a Echo And The Bunnymen, y el ochentero de baratillo) al mismo tiempo y a un volumen excesivo (tan excesivo como el juego de luces). Prefiero a Badwan cuando se junta con su parienta.

suede

Unas “suede-heads” que habían venido desde el Reino Unido para ver al grupo en este su último concierto europeo de la gira, ya nos habían avisado de cómo sería el concierto del grupo de Brett Anderson. Una primera parte en la que la banda toca, tras un telón en el que se proyecta una película, su último disco integro. Luego parón para desmontar el tinglado y unos 25 minutos de “hits”.

Aunque “Night Thoughts” es un buen disco, aguantarlo en directo de un tirón y con el grupo apenas visible se hace algo cuesta arriba (que la peliculita de marras resultara ser un auténtico tostón pretencioso con pocos momentos salvables tampoco ayudó). Los que aguantaron estoicamente la primera parte tuvieron su recompensa con un bombardeo de éxitos incontestables durante la segunda: “Animal Nitrate”, “So Young”, “Trash”, “The Beautiful Ones”, ……….

Conclusiones tras la actuación: Brett  Anderson se conserva increíblemente bien y sigue siendo uno de los frontman más carismáticos del indie (aunque debería relajarse un poco, sus continuos esfuerzos para hacer cantar y saltar a la audiencia son tan innecesarios como cansinos), el grupo suena realmente bien, la próxima vez el telón tras la banda no delante de ella.

SÁBADO  29

toy

Toy estrenaban en directo su nuevo disco “Clear Shot”. No suenan tan “pesados” ni tan psicodélicos como antes. Cumplieron con las expectativas, pero sus temas no son tan redondos como para compensar una puesta en escena algo anodina. Desenfrenos guitarreros incluidos acabo siendo todo bastante lineal.

james-vincent

James Vincent  MacMorrow era un cantautor folk relativamente tradicional, luego decidió que quería ser Bon Iver, y la jugada no le salió mal (recuerden ustedes el pelotazo que pegó con la canción del anuncio de la lotería de navidad en nuestro país). Ahora también quiere ser James Blake, y la cosa se queda en r&b empalagoso y mucho falsete. Esta vez no.

lambchop

Parece que el auto-tune es el vocoder de los que quieren parecer modernos. Afortunadamente Kurt Wagner (también conocido como Lambchop) además del dichoso cachivache se trajo la guitarra, un bajista y un pianista (y digo pianista y no teclista porque lo que tocaba era todo un piano de cola). La peculiar forma de cantar (y de contar) del señor Wagner embelesó a los muchos que se habían congregado allí, y que guardaron respetuoso silencio solo roto para aplaudir con ganas al término de cada tema. Con todo, la calurosa acogida del público no evitó que tras los poco más de cuarenta minutos de actuación el trío abandonara el escenario para no volver. Supo a poco.

moderat

Los más aficionados al hype y a no perderse nada que haya sido calificado como “cool” en la prensa especializada tenían una cita ineludible con Moderat . Como yo soy de los que ven siempre desnudo al emperador me fui a ver a The Divine Comedy.

Neil Hannon tiene madera de showman, y lo demostró con creces. Se disfrazó de banquero inglés (bombín y paraguas incluidos) para cantar “The Complete Banker”, y para “Napoleon Complex”…… pues eso.

Tras un pequeño repaso a sus últimos trabajos, y ya sin disfraces, Hannon sacó la artillería pesada y enlazó uno tras otro un buen puñado de canciones que (igual que sucedió el día anterior durante la segunda parte del concierto de Suede) ya son parte del imaginario colectivo de cualquiera que tuviese un mínimo interés por la música británica de los 90. “Generation Sex”,“Something For The Weekend”, “Alfie”, “The Frog Princess”, ………….

Público entusiasmado, intérprete agradecido, y uno de los momentos más memorables del festival (junto con la mencionada PJ Harvey).

divine-comedy

Cuentan los habitantes del lugar que había mucho humo, muchas luces estroboscópicas, y al fondo se distinguían unas siluetas que podrían ser The Chemical Brothers (o sus primos del pueblo sacándose un dinerillo extra). Estos dos han hecho de eso de “mucho ruido y pocas nueces” todo un arte, y parece que el invento todavía les funciona. Dame big beat y llámame tonto, podría ser el lema.

No lo tienen fácil en próximas ediciones para superar un cartel tan variado y tan atractivo en su conjunto. Mucho menos complicado sería mejorar una organización que tras cuatro ediciones no tiene excusa para ser tan caótica (lo de la apertura de puertas 10 minutos antes del primer concierto, y la gente fumando de todo dentro del recinto es de chiste, de chiste sin gracia).

Fotos: Adolfo Añino

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