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Crónica del Bcn Live 2015

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Aunque me apresuro bajo una lluvia que comienza a chispear, ya rozan las 20:00 cuando llego a la sala Razzmatazz al BCN Live By Sony. Lo siento John Grvy, me apetecía ver como se plasma en directo tu interesante trip hop/soul, pero los benditos horarios españoles de trabajo no contribuyen a crear el marco más idóneo para un festival que se celebra en miércoles.

Cuando llego ya están Zoot Woman en escena. Los hermanos Blake (en formato dúo, pues Stuart Price no gira con ellos y no hubo otros músicos invitados) suenan perfectos pero pronto resulta evidente que a pesar del buen sonido, de poseer excelentes canciones y del dramatismo que intenta imprimir Johnny con su voz y guitarra a su particular versión actualizada del synthpop y el soft rock ochenteros, les cuesta llenar el escenario, y no están consiguiendo conectar con el aún escaso público. Temazos tan épicos como “The Stars are Bright” hubieran debido reventar la sala, pero no obtuvieron la respuesta merecida. Hubo profesionalidad y saber hacer. Quizá faltó comunicación y carisma. O quizá simplemente era un miércoles, hacía frío y era demasiado pronto. Bien, pero confío que puede ser mejor.

Creo este festival no es el sitio de Izal, realmente lo creo. Si hablara exclusivamente de la actuación me resultaría difícil expresar realmente qué me resulta tan poco atractivo en esta banda. Su profesionalismo es indudable, su calidad como músicos es evidente y su entrega y ganas de comunicar son loables. También creo sinceramente que no es justo despreciar sin más nada que se haga con voluntad y ganas, pero no lo puedo evitar: cada gesto a la galería me empujaba más lejos, cada tic de rock de estadio me parecía más forzado, cada despliegue de simpatía-y-súper-buen-rollo me daba más grima, cada canción (anclada en una eterna plantilla calma-furia) me pesaba más. Están en esa tierra de nadie, donde también se suele situar a Vetusta Morla o Supersubmarina, entre lo que se suele considerar música indie (como estilo, no como modelo de gestión) y el pop-rock radiofórmula de toda la vida, y lo siento pero es un lugar horrible. No puedo decir que lo hicieran mal, pero jamás diría que me pareció bien, dejémoslo en que no estamos en la misma onda. Casi que ni en la misma dimensión.

Me pasa todo lo contrario con las estrellas de la noche. No van a cambiar el mundo, no van a ser mi grupo favorito, pero es imposible que The Vaccines no me gusten. Sus melodías sixties, su revisión de Phil Spector pasada por los filtros noise de Jesus And Mary Chain y afines, su energía allnighter… todo parece planeado para sacarme una sonrisa y hacerme mover los pies. Y claro, además está la fuerza con la que abrieron empalmando a toda velocidad “Blow it up”, “Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra)” y “Teenage Icon”, la convicción con la que presentaron sus nuevas canciones y ese explosivo final con la irresistible “If You Wanna”. De remate definitivo hubiera tildado yo a enlazar “Nørgard” con una potente versión de “On a plain” de Nirvana en el bis, de no ser porque la mayor parte del público pareció no reconocerla, para pasmo absoluto de viejas glorias como un servidor. Aquí podría caber el típico I’m too old for this shit, sino fuera porque estoy saltando y gritando y me han quitado 20 años de encima. Y esto, respondiendo a la pregunta de su primer disco, es exactamente lo que esperaba de ellos.

Fotos: Xou Lee Ta

 

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