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Crónica del 6º BIS Festival (20-21 noviembre, Barcelona)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Una nueva edición del Barcelona Independent Sessions Festival tuvo lugar el pasado fin de semana. Para muchos, será el fin de semana del 0-4 –para los derrotados, pensad que siempre hay otro partido del siglo a la vuelta de la esquina, la bestia sigue alimentándose–, para otros, el de la semana en que llegó el frío –sí amigos, Barcelona puede tener otras estaciones aparte de bochorno insufrible o aire irrespirable–, pero para un comprometida y fiel minoría fueron un par de días para apostar por bandas con mucho que decir y los sellos, esos modestos héroes, que los respaldan y siguen comprometidos con la generación y difusión de la cultura. Esta es la crónica del sexto BIS Festival.

:: VIERNES ::

Como ya viene siendo habitual, el Festival arrancó el viernes en el Centre Cultural Albareda con una doble propuesta, bastante arriesgada y experimental. En primer lugar con Puput, quinteto manresano, seleccionado para el BIS por Ultra-local Records, que convenció con su dreampop en cinemascope, excursiones noise y galopadas épicas. Desconozco si las abubillas migran, pero con estas aves en particular sin duda viajas a lugares tan agradables como interesantes.

A continuación le llegó el turno a El Pèsol Feréstec (The Indian Runners), liderados por Gerard Segura de Vàlius junto a las recitaciones poéticas de Carlota Serrahima –que se atreve con primeras espadas de la literatura catalana como Ausiàs March, Maria Mercè Marçal o Carles Riba, entre otros– a los que envuelven de un folk-pop sin aditivos y una sensación de “que podríamos hacer cualquier cosa” –como invitar al público a musicar sus conversaciones de whatsapp– la mar de refrescante. ¡Poetry pop!

:: SÁBADO ::

El día sábado 21 se iniciaba bien temprano (a las 12 del mediodía) la programación en el Auditori de l’Espai Jove Les Basses. Como en cada edición, el apartado matinal (llamado De Quintos al BIS) contendría dos conciertos y la feria discográfica, parte indisoluble en esta cita con los sellos independientes de Barcelona con dos citas al año.

Para abrir la tanda de conciertos, Hibernales desplegaron toda su parafernalia en el escenario para ofrecernos un emotivo concierto, en el que repasaron el cancionero de “Un corazón con pelos”, recientemente reeditado por Fonográfica Ayora, subsello de El Genio Equivocado. También se lanzaron con canciones nuevas (qué buena pinta por cierto) que han de aparecer en un próximo y no lejano disco, incluido un sentido homenaje a la abuela de los hermanos Bernal, componentes del grupo, que asistía al concierto. El que también sonó muy bien fue Steven Munar. Con tablas de sobras después de muchos años encima de un escenario, se sirvió de su presencia, su simpática verborrea y su guitarra para llenar el escenario de Les Basses con el repaso que hizo a su carrera musical (a colación también que recientemente editó un recopilatorio con lo mejor de su carrera), incluido algún sorprendente cover, como el de The Smiths, que sonó la mar de bien. En definitiva, un muy buen comienzo del día grande del BIS en Les Basses.

Y llegó la jornada central, de nuevo en el Centre Cívic de Les Basses, con nada menos que seis bandas –no me quiero repetir, pero lo de este Festival y su ratio más bandas por menos dinero deja a la altura del betún a cualquier otro–. Comenzamos de lo más románticos, con infinidad de globos con forma de corazón y las felices jam sessions de Amor Absoluto, el combo instrumental formado por Juan Fernández, Hans Laguna, Andy Poole y Cristian Pallejà, capaces de atreverse con los sonidos africanos, pasar al krautrock, flirtear con la cumbia y juguetear con la world music. Ahora que el “buenismo” que usa el sentido común y el humanismo para oponerse a la guerra, es un insulto [de los “de siempre” huelga decir, sic] se agradece el rato de buenrollismo y “buenismo musical” que nos hicieron pasar este grupo..

Seguimos por la senda más experimental con Arponera (Producciones Doradas), otro grupo que se las trae en su propuesta musical –me encanta que en su bandcamp se autodefinan como “deporte de riesgo”–. Narrativa al servicio de la música –¿o es al revés?–, letras donde se mezcla el cuento, las leyendas populares –la peste, los amantes de Teruel, marineros en tierra a punto de morir– y sonidos sinuosos, un punto siniestros, donde voces, retorcidas líneas de guitarra, teclados punzantes y aviesas percusiones suman en su ambición de ofrecer una experiencia que va más allá del formato canción pop tradicional.

Después de Arponera, La Familia del Árbol (Cydonia Records) nos devolvió a parámetros sónicos más conocidos. Inicialmente un delicado y otoñal folk-rock, con esa sentida Olas interpretada por Nacho Casado en solitario para, a medida que avanzaba su concierto, éste fuera adquiriendo cada vez más electricidad y ribetes tanto épicos como psicodélicos, muy en sintonía con la Odisea de su flamante nuevo disco. Impecable directo y puesta en escena.

Cambio radical de tercio con Selvática (Discos de Kirlian, Mama Vynila, La Nada Colectiva) y su abrasivo punk-pop con virajes post-punk –que buena es Uh Uh Espejismo– y aires cariocas en sus ritmos y percusiones –tremenda la hiperbreve No eres real– acordes con una banda cuyo origen lo hallamos en Río de Janeiro. Contagiosos y de efecto inmediato, la de Selvática fue la propuesta más bailonga y desenfadada –Vàlius comen aparte– de esta edición del BIS, fantásticamente trasladad al directo, con mención especial a su frenético guitarrista. Vaya showman.

La penúltima propuesta de la jornada vino de la mano de Heather (Famèlic), uno de los fichajes más recientes y prometedores del sello barcelonés, y a quienes ya pudimos disfrutar en el pasado Primavera Club con su afilado y urgente pop-punk, a veces rayano en el emo o el hardcore más melódico, siempre con la señorita Cameron sobresaliendo entre la nube de guitarras, en una absorbente e incierta contienda de furia y dulzura. Esperamos el disco de debut con ansiedad.

Los encargados de cerrar la noche fueron Vàlius (The Indian Runners), convertidos ya en una pequeña referencia dentro del indie catalán con su punk destartalado, su rock de “baja fidelidad” o su indiepop berreante. Las etiquetas se les han quedado pequeñas a Gerard y Pol y ahora hay un “sonido Vàlius” e, incluso, también hay una “manera de hacer Vàlius”: a la yugular, sin maquillajes ni efectos –algo de impresión si que da ver al F.C. Fam, eso sí– aullando, pero siempre con una sonrisa. Un grupo con indiscutible “ADN BIS” para poner el fin de fiesta –en Les Basses, para los más osados aún quedaba fiesta en Nitsa– a una completa sexta edición del BIS Festival. La séptima ya calienta motores…

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