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Crónica BIME Live 2014

Autor: | @siguesiguepop

Segunda edición de BIME Live y segundo gran acierto de la gente de Last Tour en recinto cerrado en Bilbao. Más gente que en la primera edición, mejor cartel, mejores servicios y un ambiente festivalero que en estas fechas no siempre es tan fácil. A continuación, los conciertos del mismo a los que un servidor asisitió.

El viernes, por diversos motivos que no vienen a cuento, llegamos tarde al recinto, lo justo para ver a Imelda May. La irlandesa presentaba su nuevo disco “Tribal” y básicamente se dedicó a él, ya que cayeron casi todas las del disco y un par de ellas más entre las que por supuesto estaban “Mayhem” y “Johnny got a boom boom”. Aparecieron los cinco disfrazados de Halloween y dieron una buena lección de rock’n roll, que era lo que queríamos. Después nos desplazamos al escenario 2 para ver a Thurston Moore. El ex-Sonic Youth (qué penita me da escribir esto) también tenía nuevo disco para presentar, el curioso “The best day”, y aunque tocó mucho de este nuevo trabajo, le perdió el lado experimental, que lo hizo todo un tanto aburrido.

Después nos desplazamos al escenario Teatro para ver a Anna Calvi y su solvente propuesta de cantautora rock, que quizá hubiera estado mucho más atinada si no tuviera que haber perdido veinte minutos por problemas técnicos. Y en el mismo escenario, llegó la gran actuación de la noche del viernes, que no fue otra que la de The Divine Comedy. Neil Hannon, ese perfecto dandy, estuvo espléndido con su banda y tocaron la gloria con interpretaciones como las de “Everybody knows (except you)”, “National express” y “Tonight we fly”, que cerró un set perfecto de 50 minutos que quizá, como único punto en su contra, diría que a todos nos supo a poco. Después, e intentando deshacernos de todos los prejuicios posibles, nos acercamos al escenario 1 a ver a Placebo. Los de Brian Molko no es que estuviern mal, ya que disfrutaron de un buen sonido, pero quizá el hecho de no optar por demasiados hits nos impidió disfrutarlos como debíamos.

El sábado empezamos la jornada en el escenario 2 con los estadounidenses The Coup, a los que nos habían vendido como cruce entre Public Enemy y RATM, pero nada que ver, ya que lo suyo se diluía en una actitud ramplona y poco interesante. Después lo intentamos con Señores en el escenario Euskadi, pero la verdad es que su propuesta, de la que nos habían contado maravillas, tampoco nos llegó. Les falta chicha. De The Kooks no podemos decir que les falte chicha, ni mucho menos, pero he de confesar que a mí ese rollo hooliganero que llevan me da bastante igual. Acudimos al Teatro a ver a Chris Garneau con su teclado pero nos pareció que aquella propuesta tan íntima y que hablaba de situaciones traumáticas y desoladoras tenía poco sentido a esas horas de la noche.

Era el momento de ponerse en primera fila para esperar a Mogwai (en la foto). Los de Glasgow se subieron al escenario y ya nos atronaron con su sonido desalmado y con unos graves que dolían. Su repertorio sólo contó con nueve temas, pero fue un gran acierto que hayan retomado “Mogwai fear Satan” y “2 rights make 1 wrong”. Alucinantes y abrasivos como no los había visto nunca y eso que esta era mi quinta vez. Lo suyo fue de largo el concierto del festival. Después de lo vivido con los escoceses no sabíamos si tenía mucho sentido ir a ver a The National, una de esas bandas americanas cuyo éxito sigo sin explicarme. Vale que tienen un par de discos notables y un buen puñado de canciones chulas, pero de verdad que esa necesidad de llenar estadios no la entiendo. Y luego está lo de utilizar el reclamo de Sufjan Stevens. También en su contra he de decir que nos situamos en un lugar donde el sonido llegaba a duras penas. La audiencia estaba más que entregada y llegamos a la hora y media de show con un numerito final de Matt Beringer dándose un baño de masas que quizá sobraba. Nos fuimos a terminar el festival con La Roux y un concierto que no se nos hizo tan pesado como su último disco. Bailamos un poco y nos lo pasamos bien con lo que nos porponía Elly Jackson, que de eso se trataba y nos sirvió para poner un buen punto y final al BIME Live 2014.

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