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Crónica BIME 2013

Autor: | @siguesiguepop

“It’s fucking cold!” Con esa frase recibía una más desacomplejada que nunca Beth Ditto en su actuación al público del BIME el pasado sábado. La frase puede ser bastante descriptiva del festival al que esta web tuvo el placer de asistir, porque la verdad es que el frío fue un protagonista más en el mismo, no porque fuera un festival frío, que a pesar del no demasiado público (8000 personas por día) no lo fue en absoluto, sino porque el cuerpo se le quedaba a uno un tanto desangelado con aquellas corrientes de aire entre pasillos que había que atravesar.

El viernes 22 llegamos a tiempo para ver cómo los vascos Inoren Ero Ni desgranaban sus canciones con una mala hostia que sorprendía y cómo hacían una versión a su manera de “Revolution will not be televised” que hizo que lo suyo se acabara demasiado pronto. Después nos pasamos por el escenario grande para ver cómo ese fenómeno que es Passenger, nos recuerda más a James Blunt que a cualquier mito folk y nos marchamos de allí sin entender el éxito y pensando que aquel púber, embutido en unos pantalones imposibles, lo mismo se había saltado las mismas dos horas de instituto para estar allí. Corrimos a ver el final del portugués David Fonseca que, sin más, cuando se ponía más crooner tenía su punto, pero cuando le daba por emular a U2 aquello no tenía gracia alguna. En el escenario grande John Grant ejerció, ante muchísima gente que no lo conocía, de alguna manera de estrella de la noche, con su toque más bailable como protagonista aunque canciones de deje más confesional de su primer disco como “Mars” o “Queen of Denmark” tuvieron su lugar destacado, confirmándose como un grande a pesar del rebote que hacía el sonido contra la pared del fondo. Después les tocó a Soleá Morente y Los Evangelistas, que estuvieron bastante acertados, con el protagonismo justo de la pequeña de los Morente eclipsando a Arias y Jota desde su reivindicable posición de estrella de la galaxia granadina. Lo de Patrick Wolf fue emocionante, no sólo por la puesta en escena de él con piano junto a tres chicas que tocaban arpa, violín y vientos, sino porque sirvió para reconciliarnos con un personaje al que teníamos algo perdido, aunque bien es cierto que si hubiera hablado un poco menos, podría haber tocado fácilmente un par de canciones más. Y para acabar la noche volvimos al escenario grande para ver al cuarteto británico Yuck, que sonaron mucho más redondos que la otra vez que los vi, acercándose más en sus melodías a Teenage Fanclub que a Dinosaur Jr., algo que se les agradece.

El sábado 23 empezamos la tarde con un aperitivo de la argentina Juana Molina que no llegó ni a media hora, pero que sentó de maravilla dada la intensidad que se desprendía de su propuesta de electrónica orgánica. Después nos dejaron anonadados los oscuros These New Puritans, con esa propuesta tétrica y claustrofóbica que suponen sus canciones, con un protagonismo bastante marcado de los vientos y un conjunto que resulta atronador (por el sonido) y devastador (por el alma que le ponen). El noruego Sondre Lerche vino solo para darnos una lección de canciones de cantautor con guitarra, con un buen humor que se contagiaba y una maestría que llamaba la atención. Decidió hacer un repaso a todos sus discos y la cosa le salió bien. En los transcursos entre las actuaciones que vimos enteras, nos llamaron poderosamente la atención los trozos de concierto que vimos del pop edulcorado y en inglés de los navarros Wilhelm and The Dancing Animals y la acogida (más que la propuesta en sí) que tuvieron los locales Belako, una banda que quizá debería ser más tenida en cuenta. Poca gente se congregó para ver a The Wedding Present que quizá no estuvieron tan sembrados como otras veces pero que no por esa perdieron ni un ápice de la maestría que supone ver al gran David Gedge sobre un escenario. Y la fiesta del sábado la acabamos con Gossip y su rock’n roll ramplón que no lo es tanto porque cuentan con ese monstruo escénico que es Beth Ditto y con algún que otro hit que te hace saltar y olvidarte del frío, de lo cansado que estás después de dos días de festival en estas fechas y de que te quedan casi dos horas de coche para volver a casa.

Esperamos que no sea la última vez que estemos hablando del BIME y que el año que viene la gente de Last Tour tenga a bien seguir contemplando en su roster otra vez una propuesta otoñal atractiva como es esta.

 

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