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Christina Rosenvinge, Neu Club, Madrid (22-10-2011)

Autor: | @indienauta

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Christina, echaremos de menos cada milímetro de ti 


Rozan casi las 10 de la noche y en la sala Galileo de Madrid se respira cierto nerviosismo. Un abarrotadísimo Neu Club alberga a un público de lo más heterogéneo, impaciente por ver a Christina Rosenvinge tras meses sin tocar en la capital. La rubia aparece por fin en el escenario con su guitarra, escoltada por Raül Fernández (Refree) y Aurora Aroca (Boat Beam). Toman posiciones, el público se contrae (han sido 50 interminables minutos de espera) y se hace un pertubador y respetuoso silencio que deja paso a los primeros acordes de La distancia adecuada, materializándose así como la primera versión acústica de la noche. A esta le sigue Negro cinturón y un ambiente cada vez más íntimo, deja ver a un público extasiado que contiene la respiración con cada estrofa. Todos los que estamos allí nos sabemos las letras de "p a pa", pero nadie se atreve a alzar la voz, lo que -en un acto de contención sorprendente- se traduce en leves susurros que multiplicados aquí y allá, participan de esa inequívoca magia que envuelve las últimas creaciones de Christina y que sin duda, la han erigido como una de las mejores compositoras y letristas de este país.  

Rosenvinge nos regala entonces As the wind blows, una perla de su álbum Frozen Pool, para a continuación bromear con el título del álbum recopilatorio que verá la luz estas navidades, Un caso por resolver y que espera, no se resuelva nunca. La emoción va in crescendo cuando interpreta Alguien que cuide de mí y 1.000 pedazos; esta última acompañada únicamente por su guitarra. Su ya dilatada carrera musical no pasa desapercibida cuando revisita temas antiguos, dotándolos de una madurez y una presencia en el escenario que poco tienen que ver con el limpio sonido pop de aquellos discos. Las mismas letras, a día de hoy, cobran nuevos significados y sin embargo, bien podrían ser parte de cualquiera de sus trabajos más recientes. Algún que otro fan, a estas alturas ya despojado de cualquier decoro, le espeta un "guapa" que se escucha en toda la sala, a lo que ella responde: "Lo que me hace falta es que me lo digan a las 10 de la mañana con un croissant y un zumo de naranja". Sabia Christina…  

También memorable su pequeño discurso homenaje a la lengua catalana, que nos recomienda aprender sin ir más lejos, para comprender las letras de Refree, de quien no dudó en interpretar en un correcto catalán, El Sud de su álbum Els invertebrats. La gran compenetración en el escenario con Raül Refree se hizo patente también en su conjunta interpretación al piano (ella entre los brazos de él) de Un hombre muy formal. Para completar el repertorio, además de varios temas de su álbum Tu labio superior, nos regaló Tú por mí que confesó haber compuesto cuando buscaba desesperadamente a una compañera de piso desaparecida tras una noche de farra en El templo del gato,  "compartía piso en Tetuán y pagaba 50 € al mes" y de la que, al terminar, nos desveló que todo había acabado con final feliz. No faltó tampoco la versión del Hallelujah de Leonard Cohen (más lánguida aún si cabe) y para cerrar, las maravillosas Nadie como tú, que consiguió poner a esta servidora al borde de la lagrimita y Canción del eco, que siendo la primer tema de su álbum La joven dolores, sirvió como perfecto colofón a un concierto simplemente perfecto. 


Fotos: Joan Bardolet

 

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