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Chris Isaak, Auditori, Barcelona (30-06-2010)

chrisisaakbcnlive

Expectación (casi lleno L’Auditori en su sala grande) para ver a uno de mis ídolos, el californiano Chris Isaak, que venía a Barcelona a presentar su último disco, “Mr Lucky”.


Afortunados nosotros de poder disfrutar, después de muchos años de no pisar Barcelona, de este cincuentón (54 años) de buen ver, ataviado en principio con un traje de color turquesa y con pedrería añadida (y que luego se enfundaría en uno de espejitos tipo mirrorball la mar de mono -y la mar de incómodo supongo-), gran músico, gran showman, gran crooner, y que vino acompañado de otros tantos grandes músicos, su equipo habitual de años y años. Y os puedo asegurar que no defraudaron lo más mínimo, pues pudimos asistir a un gran espectáculo, lleno de momentos de humor, de ternura, momentos para el desgarro y momentos para el desenfreno y baoliteo. Y es que se nota que Isaak tiene unas tablas increíbles encima del escenario, y parece, entre tema y tema, que está a punto de presentar otro de sus programas televisivos, al estilo de aquel que emitieron en los USA que se llamaba The Chris Isaak Hour. Y estos grandes músicos nos hicieron formar parte del show,  un show muy al estilo americano (que para que engañarnos, suelen ser los mejores en ofrecer auténtico espectáculo). Así pues, el público entregadísimo ante tamaño crack, destilando canción tras canción su buen hacer, demostrado a golpe de canciones indiscutibles, algunas casi standards, que es algo así como el heredero natural de Elvis en pleno siglo XXI. Y es que ver en plena faena a este elegantón caballero no nos puede abstraer de pensar en clásicos como Elvis o Roy Orbison (curioso además que canciones de estos dos genios sonaran durante el concierto). Tras comenzar a ritmo de rockabilly con “Lonely with a broken heart” y con la sinuosa “Dancin’”, fue precisamente un tema de Elvis de los primeros temas que interpretaría (y qué decir después de verlo interpretar un tema del rey del rock’&’roll del razonable parecido tanto en los modos como en la voz). Así, con “Love me tender” se recorrió todo el Auditori de arriba a abajo con el micrófono, e incluso alguna afortunada pudo sentirse protagonista de un momento mágico, agarrada del lomo de Chris, mientras que focos y miradas se morían de la envidia. No fueron los únicos momentos de complicidad ni mucho menos, pues Isaak y sus músicos, muy relajados, se reían y bromeaban entre ellos, o bien se sentaban al borde del escenario para intimar con el respetable, como cuando sonaban temas como “Take my heart”. Una nueva versión llegó de la mano de la música del desaparecido James Brown (por cierto, graciosa la anécdota que contó de cuando conoció al propio Brown en persona, Chris le saludo y como contestación recibio una especie de erupto de parte de Brown), interpretando rematadamente bien su “I go crazy”, un tema que enloqueció al público. Se calzó las botas más rockeras en un "Baby did a Bad Thing" con el público de pie. Electrificó al respetable con “Speak of the devil”, nos llenó de lágrimas con “You Don't Cry Like I Do” y fundió al respetable con un “Wicked game” abrasador. Al terminar el show, la gente comenzó a demandar nuevamente la presencia de Chris, cosa que lógicamente sucedió, trayéndonos unos cuantos temazos que no podían faltar, trallazos como "Blue Hotel", "San Francisco Days" o el "Oh Pretty Woman" de Roy Orbison (tremendo). Pero para mi, el temón de la noche fue el "Blue Spanish Sky", interpretada con esa voz mágica (¡qué voz!) y susurrante de la que hace gala en los temas más arrastrados. Al final, los músicos rodeados de chicas y señoras del público que se subieron al escenario para ser, nuevamente, parte del show, y Chris, la mar de feliz, y nosotros la mar de felices. Sólo faltó el “Graduation Day” para hacerme completamente felíz, pero aún sin ella, el concierto fue inconmensurable.


Fotos: Rafael Piera (Indienauta.com)

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