Publicidad

Cass McCombs, Teatro Lara, Madrid (02-02-2017)

Autor:

La última vez que pudimos ver a Cass McCombs en Madrid fue hace dos años por estas mismas fechas, y también en el Teatro Lara. Vino a presentar lo que era por aquel entonces su nuevo disco “Big Wheel And Others” y ofreció un gran concierto. El pasado día 2 de febrero volvió a la capital con otro disco nuevo “Mangy Love”, y también ofreció un gran concierto. Déjà vu.

Lo dije entonces, lo repito ahora. McCombs no es un “cantautor”. Al menos no uno al uso, es más bien un cantante (y guitarrista) al frente de una banda de rock. Un rock que compone él mismo y que bebe de muchas fuentes (folk, country, blues, pop, jazz, soul, …..), pero rock. Déjà vu (otro).

Esta vez en lugar de un segundo guitarra se trajo a un teclista, junto a un bajista y un batería. Empezaron con “Bum Bum Bum” (el tema más pop de su último disco), para luego ir desgranando una mezcla de temas de varios de sus trabajos. Una de las muchas influencias a las que antes me refería es el rock de finales de los 60 y principios de los 70, y esto se hace más evidente en directo. La mayoría de los temas derivan hacia una pequeña jam en la que los músicos alargan y retuercen la composición original, pero sin perder del todo el norte (no estamos hablando de temas de 45 minutos a lo Grateful Dead).

De los temas elegidos para la ocasión brilló especialmente “Dreams Come True Girl” (que grabó para su disco Catacombs” junto con la actriz Karen Black poco antes de su muerte). Y el público que abarrotaba el Lara no pudo evitar moverse en sus asientos con el ritmo bailable y casi caribeño de “Run Sister Run”. Tras la melancólica “County Line” el grupo dejaba el escenario para, a los pocos minutos, volver y tocar “I’m A Shoe”. Y esta vez sí, el concierto llega a su fin.

McCombs es un hombre parco en palabras, de aspecto tranquilo, y poco dado a los gestos grandilocuentes o a la charlatanería y las bromitas (algo que muchos utilizan para intentar esconder unas obvias carencias de calidad y talento). Yo soy de los que van a un concierto a oír música, no a que me ofrezcan un espectáculo de stand up comedy. Parece que hay quien espera otra cosa y tildaba de “soso” o “rancio” al bueno de Cass tras su actuación. Afortunadamente la mayoría del público cantaba las alabanzas de lo que fue sin duda una de las grandes citas musicales de la temporada.
Llámenme ustedes aburrido, o triste, o lo que quieran, pero los payasos mejor en el circo. Como decían aquellos: “Let The Music Do The Talking”.

Fotos: Adolfo Añino

To Top