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Calexico, Sala Kapital, Madrid (09-11-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

calexico portada

Calexico volvieron a triunfar en su última visita a Madrid, en un caliente concierto de casi dos horas en el que repasaron toda su carrera.


Nueve de la noche de un viernes festivo, lluvioso y otoñal; uno de esos días en los que a uno solo le apetece quedarse en casa bajo una manta. Pero no podía ser. Había una cita ineludible en la sala Kapital de Madrid. Tocaba ver cómo Calexico presentaban “Algiers” en la capital y, a juzgar por el lleno hasta la bandera que presentaba la sala, había mucho interés por ver a la banda de Joey Burns y John Convertino.

La banda de Tucson está cada vez más cómoda con su faceta más mariachi y sus canciones con influencias que van más allá del rock fronterizo, por lo que no nos sorprendió que en Madrid tirasen hacia ese terreno, siempre con un sonido que rozó la perfección.

Empezaron, como mandan los cánones, con el tema que abre su último trabajo, la emocionante Epic. Con el segundo tema ya recuperaron Across The Wire, de su álbum “Feast Of Wire”. Aquí fue donde pudimos comprobar que las trompetas y el mestizaje iban a estar más que presentes durante toda la noche y, aunque al siguiente tema volvieron a su faceta rockera (Splitter), su fascinación por otros sonidos ganó la partida. Quizá la inclusión en la banda del madrileño Jairo Zavala ha tenido algo que ver con esto. Zavala está integrado completamente en el grupo y su papel en él es fundamental para llevar a buen puerto los conciertos de la banda de Tucson. Vamos, que no es una mera colaboración. También tuvo un importante protagonismo uno de los componentes de Vestuta Morla, que tocó los bongos en Roka (Danza de la Muerte) y otros instrumentos en los primeros temas. Solo faltó Amparo de Amparanoia.

De todos modos, la actual gira es para presentar canciones de “Algiers”, y eso es lo que hicieron a continuación. Pero no se fueron a lo fácil, ya que tocaron Dead Moon,  una canción que solo sale en la versión deluxe de este trabajo. Continuaron con Para, el que fue el primer single y uno de las mejores canciones del álbum. Estos dos temas tranquilos sirvieron de perfecto preámbulo al momento Tex-Mex que vivimos unos minutos después con Minas de Cobre e Inspiración.

Tras volver la vista atrás en Suken Waltz y obsequiarnos con otras dos canciones de 2012 (la enorme Fortune Teller y una sosilla Maybe On Monday), llegó uno de los momentos más grandes del concierto: La dupla Victor Jara’s Hands y Two Silver Trees funcionaba a la perfección al comienzo de “Carried To Dust”, y también funcionó encima del escenario. Impagable ver a todo el público madrileño cantando eso de “Me siento solo y perdido, solo soy un chico más…”

“Ahora vamos a tocar una de las mejores canciones que se han hecho sobre la ciudad de Los Angeles”. Con esas palabras presentaba Joey Burns su ya clásica versión del Alone Again Or de Love. Fue todo un momentazo que el público supo agradecer, quizá porque son conscientes de que va a ser la interpretación más fiel que van a escuchar nunca de la mítica canción de la banda de Arthur Lee. Casi podrían haber despedido la primera parte del concierto con este tema, pero todavía quedaba un momento palmero (el público presente se estuvo dejando las manos durante todo el concierto) con Puerto, y un momento ranchero donde recuperaron la versión del Corona de Minutemen, que incluyeron en su Ep de 2004 “Convict Pool”.

Para el primer tema del bis decidieron sacar al escenario a Blind Pilot (el grupo que llevan como telonero), y tocar una versión del Look At Miss Ohio de Gillian Welch. Para mi gusto, se les fue de las manos con la duración y la ñoñería (por momentos parecía que estábamos ante un concierto de la iglesia baptista de Wichita). Afortunadamente, volvieron a la crudeza del rock fronterizo con Sinner In The Sea. Pero ya os he comentado que el mestizaje ganó la partida, y eso fue lo que nos ofrecieron en la parte final del concierto: nada más y nada menos que una tremenda Crystal Frontier –esa especie de rumba mariachi es infalible– , y un medley de Güero Canelo y el Desaparecido de Manu Chau, con un solo de bongos del indio Vetusto incluido. Quizá se les fue la mano con el rollo cubano, pero el público bailó y cantó como si le fuese la vida en ello, así que está claro que triunfaron. Para compensar a los que somos más seguidores de sus temas más anglosajones, volvieron al escenario por segunda vez y tocaron una preciosa The Vanishing Mind. Vamos, que todos nos fuimos contentos y satisfechos de lo que nos ofreció Calexico

Fotos: Adolfo Añino


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