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Caetano Veloso, Teatro Circo Price, Madrid (04-05-2017)

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La ‘fina estampa’ del maestro

La noche del jueves pasado, en el Teatro Circo Price, Caetano Veloso rozó la excelencia, tocó la genialidad. Consiguió esa magia, ese duende, ese toque especial que hace de lo normal y cotidiano algo extraordinario. A sus 74 años se encuentra en forma, tiene un toque magnífico a la guitarra, y su voz se mueve a la perfección, a su gusto. Acostumbra últimamente a venir acompañado: sea con los jóvenes Banda Cê, liderados por Pedro Sá; o en 2015 con su buen amigo Gilberto Gil, quién le impulsó en la música en sus inicios (he aquí la reciente entrevista a Caetano que le hizo el periodista Nacho Ruiz). Entradas agotadas, precios no muy populares, más bien caros: entre 45 y 65 euros. Pero ver a Caetano en acústico suele ser una delicia, ya lo atestiguó su directo ‘Totalmente demais’ (1986). Mucho esnob y muchos móviles grabando para mostrar el “yo estuve allí”, pero también mucho amante de la música y muchos músicos (Depedro, Jorge Drexler, Jaime Urrutia o Ramón Arroyo, guitarrista de Los Secretos). El concierto iba a transcurrir en tres partes, una primera con Teresa Cristina como protagonista, una segunda con Cateano Veloso y una tercera ambos juntos.

Caetano viene presentando a la vocalista de samba Teresa Cristina, que abrió la velada con el sensacional guitarrista Carlinhos Sete Cordas, un virtuoso de esos que hacen que todo parezca sencillo. Cristina se centró en su último disco en el que ‘Canta Cartola’ (Nonesuch/Warner, 2016) y demostró de sobra la riqueza y el poderío de su voz, así como su magia escénica ¡Menudo portento de voz y que poder cautivador rebosa la carioca! Interpretó joyas de Cartola, arrancó con “O Mundo É Um Moinho” rematada con el estribillo de “Somewhere over the rainbow”, seguida de la maravillosa “Corra e Olhe o Céu”, “Tive Sim” o la demoledora “As Rosas Não Falam”, explorando el calado de su voz, y clásicos como “Acontece” o “Alvorada”. Recuperó “Pranto de Poeta”, conocida como Samba de Mangueira, una canción de Nelson Cavaquinho que interpretaba Cartola.

En su turno el bahiano abrió a lo grande con “Luz do Sol”, e interpretó ‘a pelo’ (voz e violão) un repertorio evitando repetir canciones que tocó en su última visita, como así confesó. Sólo cayó en dos canciones evidentes de entre sus grandes éxitos: “O Leãozinho”, “Menino do Rio” y para gozo de la audiencia la española “Cucurrucucú Paloma” (de Tomás Méndez) que interpretaba en la película ‘Hable con ella’ de Pedro Almodóvar. También auténticas maravillas como “Um Índio”, “Esse Cara” o “Sozinho”, que te embriagan y te cautivan de manera fulminante. De su cancionero más contemporáneo interpretó “Um abraçaço”, en acústico, sin ese deje de rock progresivo de su versión de estudio. Hizo un homenaje a los estándares de la canción estadounidense, con la versión ‘a capella’ de “Love For Sale” de Cole Porter, una tradición que le encanta y a la que dedicó su disco ‘A Foreign Sound’ (2004). Recuperó de ‘Livro’ (1997) dos delicias como “Os Passistas”, en su letra menciona Madrid, y “Minha Voz, Minha Vida” sin la riqueza de los arreglos de cuerda de Jaques Morelenbaum. Y recuperó de 1969 dos canciones de su época militante en el Tropicalismo que hablan de la dictadura brasileña, “A Voz Do Morto” (sin la psicodelia guitarrera) y “Enquanto Seu Lobo Não Vem”. O recuperar “Reconvexo”, una canción compuesta junto a su hermana Maria Bethânia. Consiguió que el público corease con orgullo el “Eta eta eta / É a lua é o sol é a luz de Tieta” de “A Luz de Tieta”. Un recorrido por su carrera, desde la variedad, desde la desnudez del acústico, que es donde se comprueba si las canciones resisten o no. Caetano demostró su plena forma como guitarrista, y como sus canciones ganan con el tiempo, con esa suave y sedosa voz que evoca tantas emociones, y lleva a tantos universos imaginados.

En los bises, salió Teresa Cristina para acompañarle, y junto a Carlinhos Set Cordas, interpretaron canciones históricas de Caetano como “Qualquer Coisa”, “Odara” o “Desde Que Samba É Samba” (compuesta junto a Gilberto Gil) que el maestro João Gilberto elevaba a la categoría de canciones antológicas. En definitiva un concierto para recordar, de esos que demuestran la maestría de los músicos y el carácter imperecedero de la música. Desde la juventud de Teresa Cristina (49 años), hasta la madurez de Caetano Veloso (74 años). La prueba de que Brasil es más que samba y fútbol. Y que Brasil suena divino.

Foto: Adolfo Añino (Primavera Sound 2014)

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