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Cabo San Roque, Teatro del Arte, Madrid, (19-03-2015)

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MÚSICAS POSIBLES. MÚSICAS SOLÍCITAS

La posibilidad de la música no es una utopía. Por mucho que digan y digan que todo está inventado. Cabo San Roque ofrece un viaje experimental, entre el expresionismo, la música de films, el krautrock, la música de juguete. Una mezcla entre Can, Neu!, Marc Ribot, Pascal Comelade, Nino Rota, Ennio Morricone y Mastretta. Todo en instrumental. Y con garantía de autenticidad ¿Para que poner letra a la fantasía, si ya desprende narrativa? Cabo San Roque es un dúo formado por Laia Torrents (teclados y samplers) y Roger Aixut (guitarras, programaciones), que a veces toma formato de combo y de banda.

Cabo San Roque nace a partir de la raíz, de fabricar un instrumento, de crearlo a partir del reciclaje de piezas, y de ver hasta dónde puede llegar ese instrumento, de valorar sus límites. Siempre acompañados de sus maquinarias. Así que verlos es una hazaña porque sus directos no están pensados para cualquier tipo de espacio. Y a efectos de producción desplazar esa maquinaria siempre tienes sus complicaciones de desplazamiento e instalación.

El Teatro del Arte fue el lugar perfecto para presentar su disco ’12 rounds’, un disco con presencia y fortaleza que transmite la tensión y el ritmo frenético del ring, y que habla de boxeadores como Cabelludo Mateu. A pesar de lo estimulante y marchoso de su propuesta en ’12 Rounds’, la sorpresa sobre todo era ver en acción a su mejor batería, Tres Tristes Truenos, una máquina percusiva espectacular hecha a raíz de platillos, émbolos, una máquina de escribir y mil mecanismos más. Toda una obra de luthier, un canto a lo artesano, a lo analógico y a cómo todo se puede reciclar y dar algo nuevo aunque suene antiguo.

Sus directos son sobrios pero impecables, y sorprendentes por ver a sus máquinas en acción (llevan ya unas cuántas fabricadas en sus catorce años de vida como proyecto musical, y se pueden ver en una exposición en el Centre d’Arts Santa Mònica de Barcelona hasta el 14 de abril) Escuetos en sus presentaciones Roger lleva la voz cantante en los espacios entre canción y canción, con ironía y sentido del humor. Hubo un homenaje a Can, versionaron su “Pnoom” alargando sus veintiséis segundos en dos minutos; y a Joan Saura, del que interpretaron su “Sesión de noche”, músico (y amigo) con el que colaboraron, miembro de bandas de free jazz y música experimental (junto a Agustí Fernández, Orchestra del Caos, Konie, Pole Pole, Trío Local, Rambla, Les Anciens entre otras) y compositor de muchas músicas para la compañía de danza L’Anònima Imperial.

Por momentos recordaban a una banda de rock en sus riffs, o a Señor Coconut y sus aires latinos. Cada disco suyo es una aventura musical, una amalgama de nuevas sonoridades. Todo un hallazgo de melodías, de paisajes, de divertimentos musicales, ensoñadores, que nos llevan a su imaginario tan especial. Y todo eso bañado por una capa muy genuina. Lo que da de sí un Cabo.

Foto: Lolasartphoto

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