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BODEGA, Razzmatazz 3, Barcelona (05/04/2019)

Autor: | @stapeppis

El directo de BODEGA fue de los más comentados y aclamados del pasado año. La banda dio que hablar en el South by South West (SXSW) antes incluso de lanzar su álbum debut, Endless Scroll, publicado bajo el sello What’s Your Rupture? (Parquet Courts, Royal Headache). En julio pasado, ya con su primer trabajo bajo el brazo, visitaron Barcelona por primera vez y me los perdí, así que esta segunda oportunidad no la podía desaprovechar.

BODEGA son tres chicas—Nikki Belfiglio (voces, platillo), Heather Elle (bajo) y Montana Simone (batería)—y dos chicos: Ben Hozie (voces y guitarra) y Madison Velding-VanDam (guitarra). La formación original, Bodega Bay, formada solo por Nikki y Ben, creció hace un par de años incorporando a Madison, Heather y Montana, definiendo su sonido y acortando su nombre.

Endless Scroll es un debut fresco y enérgico que en vivo gana y se expande. Tras melodías pegajosas y letras sarcásticas hay reflexiones inteligentes sobre la adicción a la tecnología (‘Bookmarks’: “All day at work, stare at computer / Come home from work, stare at computer”) y el desapego social (‘How Did This Happen!?’:Your playlist knows you better than a closest lover”) o la masturbación femenina (‘Gyrate’) y una crítica feroz al consumismo. Su fórmula es sencilla—bases de guitarra, bajo y batería inspiradas en el post-punk, el dance punk neoyorkino o el art-rock con ritmos muy pegadizos—pero se presentan con un estilo distintivo y particular. Por eso, si bien es cierto que no han descubierto nada nuevo, sí han conseguido diferenciarse y forjarse una personalidad propia.

El quinteto de Brooklyn demostró vigor, carisma y descaro desde que pisó el escenario. El magnetismo de Nikki Belfiglio es instantáneo; no solo canta y toca el platillo sino que salta, baila y hace lo que se tercie para mantener vivo el entusiasmo del público. Ben Hozie logra, a ratos, compartir el protagonismo con ella y los otros tres parecen ir a su bola. Sin embargo, la conexión entre todos ellos es increíble y transmiten una vitalidad contagiosa. Montana Simone tiene una energía arrolladora y toca la batería (sin bombo, solo con toms y platillos) de pie, como la mítica “MoeTucker de la Velvet; ¡directa a mi top-10 de mujeres batería! (siempre con el permiso de Lia Simone de APTBS).

El público, más numeroso de lo que acostumbra la sala pequeña de Razzmatazz, se rindió desde el principio a la energía, frescura y desparpajo de los neoyorquinos. Hubo bailoteos, risas constantes e incluso un conato de pogo. Antes de abandonar el escenario, conscientes de habersenos metido a todos en el bolsillo, Nikki y Ben nos invitaron a charlar y a tomarnos algo con ellos.

Mereció la pena. BODEGA no defraudaron y ofrecieron un concierto a la altura su reputación como la banda más emocionante de Nueva York.

Fotos: Verónica Estrada (@_nica_)

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