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Boat Beam + Maika Makovski, Neu!, Madrid (16-01-10)

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Noche de chicas en el Neu. Abría Maika Makovski contundente con su estilo a ratos un poco PJ, otros acercándose al folk. Traía bajo el brazo los temas de su tercer album y no defraudó. Y tras ella llegaba el esperado combo hispano-australiano-americano, que esa noche estaban acompañadas por Charlie Bautista al bajo ("¡Qué bien te rodeas siempre, Charlie!" se oyó desde el público cuando lo presentaron) y Q a la batería.

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Noche de chicas en el Neu. Abría Maika Makovski contundente con su estilo a ratos un poco PJ, otros acercándose al folk. Traía bajo el brazo los temas de su tercer album y no defraudó. Y tras ella llegaba el esperado combo hispano-australiano-americano, que esa noche estaban acompañadas por Charlie Bautista al bajo ("¡Qué bien te rodeas siempre, Charlie!" se oyó desde el público cuando lo presentaron) y Q a la batería.

 

El recital empezó con Shadow Pool y con Lion Hunt, pero sobre todo comenzó con los nervios de las artistas a flor de piel, será por aquello de que tocar en casa impone... Algunos desajustes de coordinación, la batería demasiado potente (siguió así durante todo el concierto) y sensación de titubeo general. Pero de repente"¡Hola, somos las Boat!", y el público que abarrotaba la Sala Neu! puso todo de su parte para que ellas sintieran acogidas y cómodas.
 
Así estas elegantes damiselas tomaron fuerzas y dieron una lección de virtuosismo durante el resto del concierto: todas tocaban todo (que si esta canción tú al piano, que si ésta yo), Josephine (voz principal) iba alternando guitarra electroacústica con eléctrica y con momentos sentada al piano; Alisha, manejaba su viola con soltura tanto de manera tradicional como usándola tipo ukelele; y Aurora hacía sonar de todas las formas posibles su chelo, una especie de organillo con un tubo para soplar y alguna que otra percusión exótica. Sus voces se unían creando una atmósfera íntima y sus canciones sonaron cortas pero certeras, discretas pero intensas y, sobre todo, muy bien ensambladas. Así, un tema tras otro, fueron repasando su debut, Puzzle Shapes: Sleepwalker, Ocean as Second Skin, Igloo... Y en todas las canciones lograban llevar a cabo muy bien esos "minisubidones" y cambios de ritmo que inundan su repertorio.
 
Explicando una canción nueva que presentaban Josephine habló de un asunto muy interesante: la importancia de la individualidad de cada uno y cómo las empresas en las que trabajamos intentan robarnos eso que somos íntimamente y que es lo más preciado. No podemos estar más de acuerdo. Todos cada vez más embelesados: ellas y nosotros. "Ahora conocéis nuestros sonidos más íntimos", llegaron a decir tras acabar una canción plagándola de aullidos y aspavientos.
 
Y siguieron conmoviendo con lo suyo: Colours, Session Cats, Falling Over... Ya se acercaba el final; entonces llegó el bis, momento en que el show alcanzó la categoría de sublime gracias a la mágica puesta en escena de The Rain Pauly, un corte de destacadas armonías vocales que desarrollaron hipnotizando a todos los presentes con su delicadeza, elegancia, rotundidad y preciosismo. Y para terminar, pisa el pedal de la electroacústica que vamos a hacer una versión inesperada. "Esta canción me enseñó la primera frase que aprendí en español", espetó Josephine revolucionada como una niña pequeña. Y ahí las teníamos versionando Loser de Beck, como locas de animadas y el público ni os cuento.
 
Dos conclusiones: Primera: si te enteras de una actuación suya no te la pierdas. Segunda: qué maravilloso es que siga habiendo conciertos capaces de emocionar de esta manera. Una delicia.

Fotos: Alberto Luna

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