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Beach Beach + Univers + Zephyr Bones, Espai Jove La Fontana, Barcelona (10-10-2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Como ya habíamos anunciado en Indienauta, los amigos de Heliogàbal se habían currado un magnífico cartel para su cuarta Ronda de conciertos, así que durante el fin de semana había varias citas obligadas en Barcelona. En concreto, la del viernes en el Espai Jove La Fontana se presentaba como una de las más completas, gracias a su poderoso —hola, somos las guitarras y estamos de vuelta— trío de bandas “de aquí”.

Abrieron la noche Zephyr Bones, un cuarteto de corta vida asentado en Barcelona y con el punto de mira puesto en un ensoñador pop psicodélico y los tan en boga “toques” surf, entre Wild Nothing y Real Estate. Pese a su escaso recorrido, ya poseen un pequeño arsenal de canciones interesantes, como la adictiva Weird Summer o la juguetona Los Cocodrilos. En directo, tiraron de su lado más psicodélico y noise, acercándose más a grupos como Galaxie 500, y perdiendo algo de su refrescante inmediatez por el camino. Pero aunque el show se les hiciera algo largo, con la sensación de que algunas canciones iban y venían en intensidad, habrá que estar atentos a los siguientes pasos de esta prometedora banda.

Todo lo contrario le sucede a Univers, quiénes van sobrados de intensidad. A veces, incluso demasiada. Y es que su disco L’estat natural es un notabilísimo álbum de debut, repleto de fuerza y poder en ese colchón sónico siempre en ebullición, con ese halo de misterio surgiendo de las voces y el eco de las guitarras noise. Pero durante su actuación, y ya es la segunda vez que tengo esa sensación, su propuesta se transformó en exceso de ruido. Sin duda es el deseo del grupo, que suena rocoso, como si lanzara sus ráfagas sónicas desde una atalaya inexpugnable. En mi opinión, esa decisión es una pena, ya que creo que así se pierden las aristas y matices de canciones tan redondas como Travessant la Llum o Estàtua en Moviment.

Y finalmente les llegó el turno a Beach Beach, encargados de cerrar la noche con la presentación de su flamante segundo disco The Sea. Ciertamente el público amigo ayudó a que la velada alcanzara un punto eufórico, pero los mallorquines no necesitan de muchos empujones. Su música es absolutamente contagiosa. Admito que no soy el juez más imparcial posible, porque escuchándolos a servidor le vienen a la cabeza bandas demasiado cercanas al corazoncito, como Teenage Fanclub, Orange Juice o The Feelies. Un lugar entre el jangle pop y el power pop, donde el tiempo se ha detenido, las guitarras parecen dibujar las melodías en el aire, y el público baila con una sonrisa de oreja a oreja.

Convertido en fiesta, el directo de Beach Beach transcurrió divertido entre sus desmañadas ocurrencias —que el batería no acabase con tortícolis es un milagro de la flexibilidad, que manera más retorcida de dirigirse al público— y un repertorio que apenas recurrió a su certero debut Tasteless Peace. Aunque pudimos disfrutar de las explosiones de temas como Plants, Tasteless o algo más reposadas, también de Easier o la perfecta Monster, la noche estaba dedicada a su más reciente trabajo, que sonó en su totalidad.

Y por lo presenciado en L’Espai La Fontana, The Sea viene cargadito de píldorazos de pop efervescente. Mención especial a la ametralladora de A Weak Song, el irresistible ritmo sincopado de White Clothes, o la irrefrenable alegría que transmiten las guitarras de No Joy, No Drama o An Ice Rose. ¿El colofón final de la noche? Ese “Visca Catalunya. Visca Espanya. I visca Excalibur!, antes de clavar esa joya que es Just Like Before. En definitiva, una celebración del mejor pop. Gran noche.

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