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Bass Drum of Death, El Sol, Madrid (4-06-2013)

Autor: | @Forjanes_AS

Lo bueno si breve… son 40 minutos sin bises y 14 descargas eléctricas de garage presuroso e incisivo. Eso es lo que mostraron el pasado martes Bass Drum of Death al público madrileño en la Sala Sol dentro del ciclo Son Estrella Galicia.

Un bolo que fue casi desfogarse en un calentón sexual. Intenso y placentero pero que dejó la sensación de que acabó cuando aún quedaba lo mejor. La reacción del público fue así. La concurrencia plagada de barbas y tatuajes, de gorras New Era, camisas a cuadros y Vans, entró en ebullición en la segunda mitad del show y estaba en su salsa cuando John Barrett y los suyos desaparecieron para no volver. Incredulidad, quejas (“fifteen fucking euros, guys!”, gritaba mi vecino de al lado) pero pasado el desconcierto, aprobación. Como dejó patente el apelotonamiento en torno al mini stand con los discos y el merchandising de la banda.

Así fueron las cosas con Barrett, el tipo que maneja los destinos de Bass Drum of Death desde su posición de compositor y multi instrumentalista. Con su postura de “me importáis un carajo” y parapetado detrás de su frondosa melena, acompañado de su nuevo escudero (Print Chouteau) a la segunda guitarra y un batería de apoyo, se lanzó sin florituras ni avisos previos con dos temas de su primer trabajo (GB City, 2011) , ‘Velvet Itch’ y ‘Nerve Jamming’. El primero una porción de garage con aires clásicos y la segunda con aires surferos acelerados. Sin apenas intervalo entre una y otra fueron saltando casi alternativamente de su debut al segundo disco, recién sacado casi del estudio, que se titula igual que la banda. De este cayeron ‘Bad Reputation’, ‘(You’ll Never Be) So Wrong’, entraron con alegría ‘Shattered Me’ y como un disparo ‘Crawling after You’, aunque pasó algo desapercibido una de los temas más adictivos del álbum ‘Way Out’ (ligeramente reposado, como el tequila) y se dejaron para otro día uno especialmente bueno, ‘Such a Bore’. Para entonces, el sonido (uno de los grandes temores en un show así) era casi una sorpresa, por lo positivo, sin ir más lejos en comparación con la actuación de Japandroids hace unos meses en el mismo escenario…

En el equilibrio con el GB City, los de Oxford (Mississippi) optaron por tirar de repertorio soleado (‘Young Pros‘), herencia a lo White Stripes (‘Leaves‘, donde prescindieron de los coros), guitarreo nítido en ‘Get Found’ (Barrett demostró su solvencia al instrumento) y el único momento de cierta relajación, ‘Spare Room’. Quizás el único impasse en una noche frenética que supo a poco en lo pecuniario (duele rascarse 15 euros por 40 minutos de concierto) pero que sí funcionó como terapia de desfogue. Que a veces es lo que te pide el cuerpo…

 

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