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Allo Darlin’ + Les Sueques, BARTS Espai Club, Barcelona (19- 04- 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

alloguitarbcn

El ecléctico Festival de Guitarra de Barcelona, que este año alcanza su 24ª edición, tuvo una doble cita con los sonidos más indies el pasado viernes 19 de abril en el BARTS Espai Club.


En un espacio íntimo, ideal para propuestas menos masivas, que pronto registraría un apreciable lleno, abrieron fuego uno de los fichajes más recientes del sello barcelonés El Genio Equivocado, Les Sueques. El cuarteto, con su flamante LP de debut "Cremeu Les Perles” recién estrenado, demostró que tanto su música como su manera de comportarse en el escenario no dejaron a nadie indiferente.

Caóticas, descaradas, juguetonas y atrevidas en su mezcla de estilos, que van del post-punk a las riot girls, de los trallazos guitarreros a los momentos más sosegados -Ningú, Mirall- , de temas que se retuercen y pinchan a pasajes que parecieron imbuir la sala en una hipnosis letárgica. Todo presentado con un desparpajo sorprendente, ajeno a tener que dar un concierto con una cuerda de guitarra rota desde la primera canción. La sensación de estar ante un grupo con un potencial enorme, pero que cuenta, desde ya, con unas cuantas -Ramon, Beix, S.F.- canciones rotundas en su haber.

Con el Espai BARTS ya abarrotado, llegaría el turno del preciosista indiepop de los londinenses Allo Darlin’. Las expectativas eran muy altas, quizás demasiado para quienes hemos tenido en los altares Europe todo el 2012, su segundo disco, y nos moríamos de ganas de verlos en directo.

Y es que ni la voz de Elizabeth Morris estuvo a la altura de la ocasión, ni el sonido permitió vislumbrar los pequeños detalles y matices que hacen de Allo Darlin’ un grupo que se hace querer. Tampoco ayudó la actitud de cierta parte del público. La enfermedad del “postureo”, un mal que aqueja al indie y parece no tener remedio, se mostró en todo su apogeo el viernes.

Eso sí, el cuarteto transmitió buen rollo y felicidad de estar en el escenario, lo que junto a la pericia en la guitarra de Paul Rains, algún notable tema nuevo y una notable dosis de infalibles píldorazos pop, compensaron con creces los aspectos -propios y ajenos- más delúcidos de su show.

Y es que temas como Darren, Capricornia, Neil Armstrong, Wonderland, Dreaming , Kiss Your Lips o My Heart is a Drummer  (que fusionó con "You can call me all" de Paul Simon) son incontestables. Tampoco faltó el momento ukelele, por supuesto, con la irresistible dulzura de Tallulah, por lo que, pese a la impresión general de que el concierto resultó algo plano y falto de magia -quizás también echó en falta un mejor sonido-, hubo muchos momentos a destacar de un grupo a reivindicar.

Fotos: Raül Jiménez  .
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