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Alela Diane & Wild Divine, Loco Club, Valencia (25-10-2011)

Autor:  | Google+ | @blutaski

alelavalencia

Alela Diane ha cambiado bastante en el trayecto que va desde The Pirate’s Gospel(Holocene Music, 2006), su álbum de debut, hasta su recientemente estrenado último trabajo Alela Diane & Wild Divine(Rough Trade, 2011), el cual presenta en esta gira. Con este disco, la artista californiana afincada en Portland, ha optado por abandonar la soledad y la crudeza del folk intimista de sus anteriores composiciones adoptando un formato más abierto en el que, con la ayuda de su banda de acompañamiento – Wild Divine –, explora aires más country sin dejar de lado los sonidos del folk británico que son origen de la música popular americana. Parece que quisiera despegarse del amparo de su paisana y amiga Joanna Newsom, acercándose a la música que realiza Neko Case.


La actuación comenzó con Of Many Colors, uno de sus nuevos temas en el que se resume perfectamente el ligero viraje de estilo, al que siguieron Dry Grass & Shadows de To be Still (Rough Trade, 2009) y Elijah, con el que su padre cogió por primera vez la mandolina. Y es que Wild Divine lo componen Tom Menig – su padre- y Tom Bevitori - su marido- a las guitarras, Jonas Haskins al bajo y Jason Merculief a la batería. Una formación familiar que la arropa y la protege, pero que en ningún momento le hace sombra.

El repertorio fluyó de forma sutil intercalándose canciones antiguas  -White As Diamonds, primer single del anterior álbum, y Tired Feet que junto a The Rifle serían los únicos cortes que aparecieron de su primer trabajo-, con la interpretación de las más recientes, como The Wind. Y con este tema se quedó arropada solamente por los dos guitarras, para después encadenar tres canciones con la compañía de su padre: Tatted Lace, The Rifle y Rose & Thorn, esta última una novedad que nos dio a conocer.

Las letras de Alela se tiñen de nostalgia, de otoño, de lugares y situaciones comunes. A pesar de la apariencia simple de las composiciones, sus estructuras son inmensamente ricas, y nos hacen caminar a través de ellas casi sin percibir nada más alrededor, como al leer una buena historia con una taza de té en la mano. La misma taza de té que ella toma entre canción y canción para mantener templada su dulce voz.

Para My Brambles volvió el resto de la banda y Alela agradeció el cariño y la presencia de los asistentes, confesando con sencillez que nunca había soñado con tocar en Valencia. Y de esta manera encarriló una recta final en la que interpretó el grueso de su último álbum: Rising Greatness, Long Way Down, Heartless Highway, y finalmente Suzanne, con la que se marchó al camerino mientras se le reclamaban más canciones.

En apenas un minuto reapareció ella sola en el escenario para ofrecernos una desgarradora y personal Oh My Mamma, de su primer disco. Y finalmente se despidió, acompañada de todos los músicos, con una extendida y brillante interpretación de Lady Divine de To be Still (Rough Trade, 2009).

Concluyó un concierto magnífico en el que los espectadores terminaron completamente entregados. La sala no estaba llena pero fue impresionante observar el silencio y el respeto de un público hipnotizado que no dudaba en reír las anécdotas de los músicos o aplaudir sinceramente al finalizar cada tema. Alela Diane demostró con seriedad y fiabilidad que, ya sea sola o acompañada de banda, sus canciones tienen una solvencia indiscutible, y que esta nueva etapa con Wild Divine no supone una pérdida de autenticidad –como apuntan algunas críticas- sino un enriquecimiento de su música.

Fotos: Laura de Marco

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